Conocí el Lago Ontario hace años en mi primer viaje a Estados Unidos. Fue durante mi paso de ecuador de la carrera y recorrimos una parte del Este del país, terminando en las Catataras del Niágara y zonas cercanas. Era, además, mi primer viaje a Nueva York y quedé postrado a sus pies para siempre. Lástima que perdiera todas las fotos de aquel viaje iniciático durante la inundación de Villa Titanic, antes conocida como el apartamentodecasademiabuela. Ayer me entero, vídeo incluido, que la última ocurrencia de T es renombrar unilateralmente su nombre de toda la vida por el de Lago América, como ya lo hizo con el Golfo de México, renombrado como Golfo de América (Googlel Eatrh dixit); a ver cuánto tarda en indicar el nuevo nombre del lago.
Calculando lo que le queda de mandato, en un par de años tendremos que volver a estudiar la toponimia norteamericana, sin duda.
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