Mañana tengo un almuerzo familiar, así que será un día de asueto. Hoy domingo tampoco trabajaré; es de pura justicia. Me había propuesto una jornada tranquila de lectura -sin música, por aquello de mi sordera momentánea-, pero cometí el error infantil de abrir el periódico y empezar el día con el clásico mal sabor de boca que deja sabernos abocados al desastre. No sabría por dónde empezar, así que ni lo intento. mejor así.
Bueno..., baste con las barbaridades que ha dicho Figueredo sobre cazar al inmigrante. Seguro que éste se desolló las manos aplaudiéndole al Papa.
Vimos anoche "El final de Oak Street", una suerte de "Jumanji" actualizado, muy entretenida pero poco más. Aunque no se hace pesada, me pareció un guion algo flojo y una historia que, a pesar de sus premisas de partida, no engancha demasiado. Pero bueno, se trataba de la noche del sábado que, después de cenar ramen en un restaurante del centro comercial, parecía un buen plan, como así fue.

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