jueves, 13 de agosto de 2026

EL ESTADO Y SUS EX


Tomar a los Estados Unidos de América como ejemplo, en estos tiempos, parece no ser la mejor de las ideas. Aún así, quisiera escribir unas notas sobre algo que posiblemente ya haya hecho: la lealtad al país y a sus expresidentes, donde aquel país es un absoluto ejemplo. Obviamente, podríamos consensuar que Trump se salta todas las reglas del pasado y del presente, así que lo tomaremos como la excepción que confirma la regla.
En América se venera a sus presidentes y, cómo no, a sus expresidentes. Raro es, por no decir impensable (hasta la actualidad) que un presidente hable mal de su antecesor o que se ponga en duda públicamente el mandato de los antecesores en el cargo. 
Los precedentes y expresidentes son absolutamente leales a su país y su apoyo a éste, tanto en problemas coyunturales internos o en crisis en el extranjero, es incondicional. Baste recordar  Jimmy Carter.
  • Carter se considera el expresidente que más ha transformado el papel de un exmandatario en la diplomacia internacional, actuando en misiones fuera del país tan importante y críticas como en Corea del Norte, Haití y Bosnia, en 1994, o fundando el Centro Carter junto a su esposa Rosalynn Carter, una institución privada dedicada a la resolución de conflictos, la observación electoral y la erradicación de enfermedades tropicales. Jimmy Carter recibió en 2002 el Premio Nobel de la Paz. 
Otros casos de exmandatario norteamericanos relevantes son:
  • Bill Clinton, enviado de la ONU para Hahití en 2009, recupeción de la zona tras en tsunami del Índico (2004) o una nueva misión diplomática en Corea del Norte en 2009.
  • H. Hoover, que tras la Segunda Guerra Mundial, enviado por el presidente Harry S. Truman, con le orden de liderar una misión mundial para evaluar la escasez de alimentos en una Europa y Asia devastadas. Hoover viajó por más de 30 países organizando el envío masivo de toneladas de alimentos y suministros médicos, evitando hambrunas catastróficas en la posguerra.
  • John Quincy Adams, que tras perder la reelección en 1828, fue elegido para la Cámara de Representantes, donde luchó duramente contra la esclavitud durante 17 años y defendió ante el Tribunal Supremo a los cautivos africanos del barco Amistad.
  • George H.W. Bush, que colaboró estrechamente con Bill Clinton por encargo de la Casa Blanca para recaudar fondos privados y coordinar socorro humanitario tras el tsunami de 2004 y el huracán Katrina (2005).
  • William Howard Taft, nombrado Presidente del Tribunal Supremo de EE. UU. (1921–1930) por Warren G. Harding, siendo el único estadounidense en haber liderado tanto el poder ejecutivo como el judicial.
Ahora volvamos a España, donde los expresidentes se dedican a todo menos a apoyar a su país, el mismo del que fueron primer mandatario. Ejemplos hay para contar y no parar, pero bastan unos pocos ejemplos:
  • Felipe González, un presidente que marcó en España un antes y un después en la política y que, ya de viejo, no para de soltar por esa boquita todas las perlas ensangrentadas posibles contra la política de Pedro Sánchez, actual presidente del gobierno tras las últimas elecciones democráticas.
  • José Mª Aznar, líder en la sombra del PP, al que no dejan de sacar en procesión como si de venerar al santo se tratara. Cabeza visible de la Fundación FAES, Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales, un think tank o laboratorio de ideas de ideología liberal-conservadora que se ha convertido en el primer azote del gobierno actual. Como dirían en Alien, "derrocar al gobierno tiene prioridad absoluta, cualquier otra consideración es prescindible" o, de manera más coloquial: "el que pueda hacer, que haga".
  • Mariano Rajoy, que con esa verborrea que tiene (ha superado a Fraga y su proverbial habla ininteligible) no sólo cuando puede despotrica, sino que ha llegado a producir un conflicto internacional con Francia por, simplemente, decir lo que piensa cual racista recalcitrante.
En fin, que da mucha pena ver cómo no sólo no se apoya al gobierno de España en la crisis de Ceuta sino que personajes como Ayuso apoyan públicamente las palabras y hechos de Meloni o los comentarios desde EEUU de su presidente, mostrando la cara más desleal posible con su propio país.
El miedo que tengo es a Feijóo, presidente no electo aún pero con ínfulas de serlo, que ve claro que pactará con VOX como si tal cosa, que lleve a España por la senda del reaccionario conservadurismo que tanto daño nos ha hecho a lo largo de la historia. No obstante, el futuro no está escrito y todavía tienen que ganar las elecciones.

PD1. No se menciona a Zapatero por razones obvias.
PD2. ¿Se han fijado en la cara de Marlaska? Este hombre ha envejecido lo que no está escrito.

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