jueves, 11 de junio de 2026

UN GIMNASIO, UN PAPA Y UN PRESIDENTE


Me levanto esta mañana con un sobresalto al escuchar el despertador a las 6:20h, lo que significa que la cosa va bien, estaba dormido profundamente. Ingesta de hierro en ayunas, jugo de naranja y al gimnasio. Ni sombra del Papa, aún no ha llegado a las islas, hoy estará en Gran Canaria y mañana en Tenerife.
La rutina del jueves, cinta frente al ventanal del paseo de las palmeras y a casa. Cuando preparo la bolsa, guardo el cartoncito de los ejercicios, cojo las gafas de sol y las llaves del coche, escucho a uno de los cachas que comparte horarios conmigo hablándole a la monitora: viene el Papa, le dice, y con él Pedro Sánchez, comenzando a despotricar de él como un perro rabioso; ella, educada, escuchó sin decir nada. Yo, cobarde, tampoco dije nada. Pero cuando me despedía de ella no pude contenerme: Pedro Sánchez viene con el Papa porque es el Presidente del Gobierno de España, elegido democráticamente en las últimas elecciones, nos guste o no. Sí, me contestó ella, es nuestro Presidente incluso aunque no lo hayamos votado. 
Qué pena el odio visceral en el que nos encontramos ahora, nunca había visto tanta inquina a un Presidente, ni siquiera con Aznar cuando la guerra de Irak o con Mariano Rajoy cuando empezaron las movidas de Bárcenas, ni mucho menos con Zapatero en su momento (ahora sí). Entiendo que no te guste Pedro Sánchez, estás en tu derecho y tendrás la oportunidad de votar en contra del él en las próximas elecciones, he ahí la grandeza de la democracia, que aunque imperfecta no hay nada mejor desde la Grecia antigua.
No te gusta, vale, pero ¿por qué odiarlo? Nos han vendido un relato que es una falacia, no es necesario esta pasión o antipasión ante quien nos representa, ante quien nos gobierna, todo es ya puro masoquismo. Insisto, no te gusta y lo acepto, libertad de pensamiento antes que hada, pero no debemos olvidar, a pesar de que nunca se hable de ello, que la economía va bien, que las pensiones han subido, así como el salario mínimo, que los funcionarios y laborales en precario han podido regularizar su situación en gran medida, que las mujeres están más protegidas que nunca y que los avances sociales continúan así, avanzando, a pesar de la ola reaccionaria que nos invade.
Si nada cambia tendremos elecciones el año que viene y será cuando, sin odio, votaremos según nuestra conciencia y, si me apuras, según nuestros intereses, que n o pueden ser otros que desear siempre el bien común.
Ingenuo que sigue siendo uno, sí.
Feliz jueves.
Debussy, *Claro de luna.

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