Parece que el inefable Elon Musk acaba de hacer historia financiera. Tras la salida a bolsa (OPI) de SpaceX hace unos días, su patrimonio estimado ha alcanzado los 1,05 billones de dólares (trillion en el sistema anglosajón), consolidándose como la primera persona en la historia en cruzar de forma oficial el umbral del billón de dólares.
No sé yo si la revista Forbes, o como sea quien elabore esta famosa lista de los ricos riquísimos, debiera revisarla porque no sé yo si, a día de hoy, Juan Roig, al que se le estima una fortuna de 9.100 millones de dólares, no será también un billonario de tapadillo.
¿Y cómo he llegado a este importantísimo descubrimiento? Fácil. Me explico.
Me acerco a Mercadona esta tarde, a las 17:30h, sabedor de que España juega el mundial allende los mares. Pienso, a esa hora el súper estará vacío, estoy convencido. Cojo el coche y allí me planto para encontrarme el aparcamiento casi lleno y dentro como si no hubiera un mañana. No entiendo nada, ¿en qué ha quedado la hinchada roja? Sé que habrá mucha gente viendo el partido, pero lo que también he descubierto tras mi larga experiencia supercarcadera es que Mercadona tiene algo especial, como Sevilla, siempre, a cualquier hora del día o de la tarde está siempre lleno, y si no recuerden los días aciagos del COVID, el supermercado era el ágora de esos tiempos.
Pues nada, hice la compra con paciencia, esquivando carritos llenos hasta la bandera, y pasé por la caja registradora como uno más, haciendo un poco más rico a Roig y preguntándome qué tendrá de especial este supermercado. Aún no doy con la respuesta.

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