sábado, 23 de mayo de 2026

TELDE+SANMAO


Descubriendo Telde, el íntimo refugio de la escritora Sanmao en Gran Canaria
La Playa del Hombre, el bufadero de La Garita, la Casa Museo León Castillo, la iglesia de San Francisco... La segunda ciudad más poblada de la isla canaria quiere relanzar una ruta con los lugares más visitados por la autora china, un mito en Asia.
Luis Roca Arencibia, 23.05.2026

En noviembre de 2024, el presidente chino, Xi Jinping, visitó el mural dedicado a la escritora china Sanmao (1943-1991) durante una de sus frecuentes escalas en Gran Canaria en sus viajes a América. Sanmao, nacida en China y fallecida en Taiwán, traductora al chino de Mafalda, fue una autora, periodista y guionista de cine de enorme popularidad en Asia que vivió entre 1975 y 1985 en la costa del municipio de Telde, la segunda ciudad más poblada de Gran Canaria, al sur de Las Palmas de Gran Canaria. Llegó a las islas con su pareja, el buzo jienense José María Quero, para cubrir la Marcha Verde marroquí y la guerra del Sáhara. Mandaba sus crónicas a China desde la isla por correo postal. Quero murió durante una inmersión en la isla de La Palma en 1979. Los escritos de Sanmao, su modernidad y carácter inconformista y una vida repleta de hitos trágicos la convirtieron en un mito en su país, especialmente desde la irrupción de internet. En 2018, el Ayuntamiento de Telde creó una ruta turística dedicada a la escritora que se ha convertido en lugar de peregrinaje de numerosos ciudadanos chinos. Ahora la quieren reimpulsar.

El mural dedicado a Sanmao, seudónimo utilizado por la escritora Chen Ping, también conocida fuera de su país como Echo Chen, está en un sencillo parque infantil junto al paseo marítimo de la urbanización costera Playa del Hombre, donde vivía la escritora. Que esté donde juegan los niños es un bonito homenaje para alguien cuya mayor frustración fue no haber sido madre. Cuando vivió aquí, el espacio era un trozo de tierra con pedruscos usados como deslinde. Sobre ellos se sentaba cada mañana la escritora para ver el espectáculo del amanecer. Aquí el sol se levanta cada día sobre el mar justo enfrente.

Playa del Hombre se llamó Playa del Castellano hasta que, a principios del siglo XIX, apareció el cadáver de un hombre flotando. En los años setenta y ochenta, la urbanización era una colonia de escandinavos muy tranquila y silenciosa con casas de arquitectura nórdica de una planta separadas de la calle por muros de apenas un metro. Hoy son más altos. Las calles de la urbanización llevan nombres de escritores y pintores españoles por iniciativa de la primera concejala de Canarias, la teldense Ana Rosa Fleitas Padrón. Góngora, Tirso de Molina, Berceo, Salvador Dalí, Quevedo… En el número 3 de la calle Lope de Vega está la casa de Sanmao. En el número 2 de la calle Bécquer hay una casa que se mantiene tal como eran entonces. Su propietario, un joven holandés, la heredó de su abuelo.

Para comer en Playa del Hombre, el restaurante Perico Junior (Lope de Vega, 31) es una gran opción. Con 21 años de vida, ofrece pescados y mariscos a buen precio. Los domingos sirve sancocho —cherne salado, papa, batata y pella de gofio con mojos rojo y verde—, un clásico de la cocina canaria. De postre, es de los pocos donde se puede probar la popular leche machanga, natilla de leche con canela. Está justo enfrente del mural.

Oleaje en el bufadero de La Garita, una formación rocosa en la costa de Telde donde el mar irrumpe con fuerza a través de cavidades naturales. Magui RF ( Alamy / CORDON PRESS )

Sanmao no comía carne y el pescado lo solía comprar fresco a los barqueros de la playa de Melenara. Le encantaba ir caminando hasta allí para ver a los pescadores sacar las redes con el pescado. Desde Playa del Hombre son 15 minutos a pie por el paseo marítimo en dirección sur. Melenara es el más concurrido de los arenales de Telde y se distingue por su llamativa escultura dedicada a Neptuno a 50 metros sobre el mar que hace las veces de trampolín para los bañistas.

Playa del Hombre es un hermoso arenal de mar habitualmente despeinado. La enorme duna rubia ya no avanza debido al paseo marítimo construido en 2004 que une las playas de Salinetas (al sur) y La Garita (al norte). Son 10 kilómetros de costa irregular trompicada de espectaculares formaciones rocosas y numerosas playas de arena rubia, negra o callaos. A cinco minutos al norte de Playa del Hombre, en la urbanización Hoya del Pozo, el bufadero de La Garita es el monumento natural más visitado de Telde, un espectacular géiser que se eleva 10 metros cada vez que el agua pega un topetazo contra la roca. El mar aquí es especialmente hermoso. Xi Jinping también lo visitó.

Vista del casco urbano de Telde, con viviendas escalonadas sobre la ladera y palmeras dispersas, una imagen representativa de la segunda ciudad más poblada de Gran Canaria. Kess16 ( Alamy / CORDON PRESS )

Hacia el sur del municipio, vale mucho la pena visitar la península de Tufia. Es un cono volcánico semiderruido con dos playas, la de Agua Dulce, salvaje, ideal si hay tiempo de levante, y la calita de Tufia, en el poblado, recomendada para baños de mar y sol tranquilos e iniciarse en el buceo. Estrellas de mar, gorgonia roja, anémona roja, angelote, roncadores y chucho negro son las especies más numerosas de sus fondos marinos. El minúsculo poblado es un batiburrillo de casitas blancas y azules de una planta lleno de rincones pintorescos para fotografiar.

Entramos en el casco urbano de Telde. Otro punto de referencia de Sanmao es el antiguo Mercado Municipal, centro de la vida social de aquellos años. La escritora venía aquí cada sábado. Compraba frutas y verduras en el puesto de Tontona Ríos, mujer analfabeta, que hacía las cuentas con un sistema peculiar de palitos y figuras que simbolizaban los números. A Sanmao le encantaba mirarla. Está en el número 22 de la calle Argentina, en el barrio de San Gregorio. Es una construcción en estilo neocanario de José Enrique Marrero Regalado, de una planta, a la manera de los zocos árabes, con sus arcos característicos, entrada con suelo de callaos y ceretos grandes a la entrada. Hoy es la Casa de la Juventud.

La basílica de San Juan Bautista, en el casco histórico de Telde, uno de los principales hitos patrimoniales y culturales del municipio. NATALIA PEREVERZIEVA ( GETTY IMAGES )

No se puede dejar atrás San Gregorio sin visitar La tunera (Betancor Fabelo, 17), uno de los mejores restaurantes de la ciudad. Con 17 años de vida, el arte culinario del chef Manolo González produce, entre otros manjares, aceitunas canarias de cultivo propio con mojo de naranja; ensalada Tunera, de tomates con queso de cabra, aceitunas negras picadas, aliño verde y pimiento deshidratado; croquetas de puchero; papas arrugadas con mojos de chocolate y gofio; y tarta rota de gofio con salsa de turrón.


Después de comprarle a Tontona en el mercado, Sanmao bajaba todos los sábados por la calle Pérez Galdós para entrar en la Casa Museo León y Castillo (León y Castillo, 43), en el barrio de San Juan. Lo cuenta Antonio González Padrón, cronista oficial de Telde y su director durante 28 años. Él empezó a trabajar en el museo en 1979. “Se quedaba un rato en el despacho de D. Fernando León y Castillo. Después se sentaba en el banco de madera en el patio. Ahí leía los periódicos, ingleses, franceses y españoles, que había comprado en el quiosco Tirma de la calle Triana, en Las Palmas. Mientras, tomaba té sin azúcar, decía que quienes lo tomaban con azúcar no sabían de té”.

El acueducto de San Francisco, en Telde, una construcción histórica que atraviesa el barrio homónimo y conecta el casco antiguo con el barranco. Ivan Vieito Garcia ( GETTY IMAGES )

La Casa Museo, que este año cumple 72 años de vida, es el principal bastión cultural de Telde. Está dedicada a los hermanos Fernando y Juan de León y Castillo, relevantes político e ingeniero, respectivamente. Fernando, amigo personal del escritor canario Benito Pérez Galdós, abogado, ministro y diplomático español, llegó a ser embajador de España en Francia durante más de 30 años. A Juan se le deben, entre otras, el proyecto de construcción del Puerto de La Luz en Las Palmas. El actual alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, es tataranieto suyo.

En el barrio de San Juan están la sede del Ayuntamiento y la iglesia de San Juan Bautista, una de las tres basílicas de la isla. Data del siglo XVI y es de estilo gótico, con sus dos torres construidas con preciada cantería de Arucas y un retablo recién restaurado. En este barrio, el Consistorio y la comunidad china de Canarias trabajan en el proyecto de habilitar una vivienda municipal para convertirla en la Casa Museo de Sanmao, con objetos de la escritora y referencias a su paso por Canarias. Está en el número 2 de la calle León y Castillo.

Justo al lado de la basílica de San Juan, el restaurante Flamboyan (plaza de San Juan, 4) ofrece exquisitas croquetas caseras que pueden ser de bacalao con langostinos y cilantro, de beicon con dátiles almacenada con vino tinto y canela o de jamón ibérico con queso de rulo de cabra con cebolla caramelizada, cecina con queso y miel. Su especialidad son los huevos rotos con batata, parmesano y jamón ibérico. De postre, un clásico de la repostería canaria, los huevos mole, yemas de huevo batidas con leche y azúcar, más rico si se mezcla con gofio.

Antes de adentrarse en el aledaño barrio de San Francisco para seguir los pasos de Sanmao, vale la pena pasear por la zona peatonal de San Juan, donde se fundó la ciudad —sus orígenes se remontan a 1483—, o adentrarse en el extenso parque de San Juan, un remanso de paz con un auditorio al aire libre dedicado al cantante teldense más famoso, José Vélez.

Paseamos por San Juan con la arquitecta María Luisa González. “Aquí están dos de los tres edificios de arquitectura moderna más interesantes de Telde”, cuenta. Uno es la nueva Oficina de Empleo de Telde (Luis Doreste Silva, 3), luminoso y sobrio, del estudio UAD, con sus característicos voladizos concebidos como grandes espejos, alejado del ruido de la ciudad gracias a unas oficinas desplegadas alrededor de un original cubo de PVC negro. El otro es el Palacio de la Justicia, de Félix Juan Bordes (Párroco Hernández Benítez, 10), con su combinación de madera y hierro y un característico mural exterior alusivo a la justicia impreso con la letra del propio arquitecto y escultura de su hermano Juan Bordes. Otro edificio de arquitectura moderna de Telde es el Residencial Lola Massieu, en la calle del mismo nombre, al lado del nuevo Mercado Municipal. Es un atractivo conjunto de 25 casas de 50 metros cuadrados cada una, obra del arquitecto Pedro Romera, a base de cajones de hormigón apilados con vistas tanto a las montañas como al mar con soluciones constructivas que aprovechan al máximo la luz y ventilación naturales.

Cuevas excavadas en la roca volcánica del yacimiento arqueológico de Cuatro Puertas, en Telde, uno de los principales vestigios del pasado prehispánico de Gran Canaria. Avel Dudek (Alamy / CORDON PRESS )

Entramos en el hermoso barrio de San Francisco, de casonas bajas y blancas, muros gruesos y empedrados que hacen muy raro el paso de vehículos. Conviven en sus callejuelas el adoquinado antiguo y el moderno, entre palmeras, laureles de indias, cactus y buganvillas. Si nos situamos al lado de la iglesia de San Francisco —de inspiración mudéjar y techos de madera, antiguo convento franciscano—, junto a la escultura dedicada al matrimonio formado por el poeta Saulo Torón e Isabel Macario, las vistas en dirección norte muestran el icónico Puente de los Siete Ojos de Telde, de 1866, obra de Juan de León y Castillo, que logró unir de forma más rápida la ciudad con Las Palmas de Gran Canaria salvando la depresión del barranco de Telde.

Si bordeamos la iglesia de San Francisco, llegamos a un bancal construido en el lateral. Allí, leía y escribía Sanmao con la espalda apoyada en los muros del templo. Era también el momento que tenía reservado la escritora para comerse la galleta que se había traído de su casa. Muy cerca, en la confluencia de las calles San Francisco, Altozano, Huerta y La fuente, impresiona un hermoso laurel de indias, de dos siglos de vida, aquí llamado Árbol Bonito, bajo el que Sanmao se sentaba cada sábado antes de regresar a Playa del Hombre. Aquí se respira el frescor aún en los días más calurosos.

Dos visitas imprescindibles

No dejamos atrás Telde sin destacar que en El Roque (Roque, 22) se compra el mejor pan artesanal de la ciudad. Y tampoco sin recomendar otras dos de sus joyas. Una es el barranco de Los Cernícalos, con agua corriendo todo el año. Son tres kilómetros de camino hasta una espectacular cascada —en Canarias se las llama “caideros”— de ocho metros que baja y se bifurca limando la roca. Ramales del camino principal llevan a pocetas de agua transparente entre incontables hojas de trébol de un verde fosforescente. El paisaje es exhuberante, tuneras, tabaibas, verodes, troncos atravesados que hay que superar agachados, tupidos cañaverales y empinados tramos que ponen a prueba nuestros músculos. En el Telde rural, el grill La Piconera (Río Sil, 10, pago de Las Medianías) es una opción que no defrauda. Tiene 38 años de existencia y son expertos en flambeados que puede acompañarse de aguacates con tomates del país. El chorizo parrillero y el pan son también de primera.


En el extremo sur del municipio, el yacimiento arqueológico de Cuatro Puertas es ejemplo del potente pasado prehispánico de Telde. No en vano, la ciudad era una de las dos capitales aborígenes que había en la isla antes de la Conquista por parte de la Corona de Castilla a finales del siglo XV. Cuatro Puertas ocupa toda una montaña y está junto al barrio de Piletas, en el extremo sur del municipio, y es de visita muy cómoda. Sus paneles explicativos diferencian cuatro hitos principales: el Almogarén y las cuevas de las Cuatro Puertas, los Papeles y los Pilares. El yacimiento pudo ser para culto, granero, hogar de reyes o todo eso junto, el enigma se mantiene.

Desde la cima, las vistas de 360 grados son impresionantes. Especialmente las de la costa. A lo lejos, junto a la península de Gando, en el aeropuerto de la isla se observan avispas gigantes de hierro que se posan y levantan el vuelo en un fluir incesante los 365 días del año. Dentro de ellas, un sinfín de viajeros. La mayoría son anónimos, pero alguno seguro que es como Sanmao, una mujer adelantada a su tiempo que es un mito en China con millones de seguidores, aunque en España sea, todavía, prácticamente desconocida.

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