lunes, 24 de noviembre de 2014

HISTORIA DE UNA MOTOBOMBA TRITURADORA

Parece mentira lo que un hecho tan insignificante -o eso parece- puede trastocar un día. Esta tarde, después de las incesantes lluvias de la semana pasada, quise comprobar si la bomba de fecales seguía funcionando correctamente (lo compruebo a menudo) y no, claro está, porque si hubiese sido así no habría nada que escribir al respecto. No estaba funcionando y ya se acercaba peligrosamente al borde superior de la gran fosa que hay bajo la rampa de mi garaje. Menos mal que mi vecino Óscar es, a la vez que buena gente un manitas, un crack, por lo que ya estaba en casa para echarme una mano después de comer. Un rato de comprobaciones eléctricas, una prueba y otra, un cambio de conexiones eléctricas y la bomba volvió a funcionar perfectamente... LO malo fue que al cabo de una hora me da la impresión que algo la ha obstruido y mañana tenemos que volverle a echar un ojo.
El resto bien, gracias.

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