martes, 3 de abril de 2012

BYE BYE ES TRENC

Baleares avala un hotel gigante junto a la playa virgen de Es Trenc
El PP decreta de “interés autonómico” operaciones cerca de áreas protegidas.
Andreu Manresa Palma de Mallorca 1 ABR 2012 - 19:52 CET
 
El entorno de la célebre playa llamada Es Trenc, un arenal de más de cuatro kilómetros de la costa sur de isla de Mallorca, está en peligro. El Gobierno de Baleares, del PP, decretó el viernes pasado el “interés autonómico” del proyecto de construcción de un complejo hotelero, gigante para el enclave, de 1.200 plazas, más un campo de golf y zonas polideportivas. Estará ubicado en un extremo de S'Arenal de Sa Ràpita-Es Trenc, una franja arenosa discontinua sin urbanizar. La inversión de 120 millones de euros creará más de 200 empleos, según la autoridad que la celebra.
La parcela del hotel es de 20 hectáreas y la clientela estará a 150 metros del ámbito de una las playas más espectaculares de Europa. El territorio litoral comúnmente llamado Es Trenc quedó preservado por la presión ciudadana, las leyes baleares y la norma estatal de Costas. Así quedó fuera del desarrollismo. No tiene murallas hoteleras en el borde del mar ni las extensivas urbanizaciones habituales ante playas extensas.
El aval autonómico balear a este y otros proyectos reduce a la mitad el tiempo de trámite y aprobación de licencias. Previamente, el Gobierno regional adecuó un marco legal urbanístico de medidas urgentes para alzar las barreras proteccionistas sobre terrenos y complejos residenciales bloqueados en el conjunto del archipiélago. Una de las primeras acciones del PP, tras derrocar al PSOE, en mayo de 2011, fue borrar determinados vetos proteccionistas que se dictaron en las dos etapas de mayoría de socialistas con nacionalistas.
El presidente de Baleares, José Ramón Bauzá, del PP, quiere atraer capitales, reactivar empresas constructoras y crear empleo. Son tiempos de angustia social y las arcas regionales y locales están vacías. Bauzá ayuda a resucitar planes e iniciativas privadas aletargados o prohibidos. La derecha goza de mayoría absoluta en todos los frentes (Ayuntamientos, Consell y Gobierno regional) para actuar en el terreno urbanístico y turístico. Ofrece “seguridad jurídica” y transparencia.
En este contexto, el PP impulsa la construcción y ampliación de puertos deportivos en Ibiza y Mallorca y ha bendecido oficialmente hasta cuatro nuevos complejos hoteleros de lujo; además del citado de Es Trenc-Sa Ràpita, otro en Canyamel, Capdepera, y otros dos más en Magaluf, Calvià. En Es Trenc, Canyamel y Magaluf, los establecimientos estarán en la vecindad de espacios naturales frágiles. Más de dos decenas de urbanizaciones que estaban congeladas se han reactivado por decreto. Un centenar de parcelaciones ilegales fueron legalizadas.
Es Trenc-S'Arenal de Sa Ràpita ocupa un litoral casi virgen. Su eje central, Es Trenc, es área natural de especial interés, con sistemas de dunas, zonas húmedas, salinas arcaicas y artesanas. Es un hábitat de escala en la migración de aves entre África y Europa. Está en el sur de Mallorca, con los núcleos urbanos de Sa Colònia-Ses Covetes-Sa Ràpita, ante el parque nacional de la isla de Cabrera. Es Trenc, en sentido estricto, está preservado por ley desde el estreno de la autonomía en 1983, por la presión de ecologistas y progresistas que salieron a la calle en masa en 1977 contra una urbanización que rozaba la playa y devastaba el pinar. La ley balear de Espacios Naturales consagró la protección. Desde entonces, se bloquearon proyectos de urbanizaciones en zonas de influencia.
Las muchas sentencias nacidas del cúmulo de pleitos entre empresarios, proteccionistas y administraciones respaldan en general el blindaje protector en Baleares. En uno de los vértices de Es Trenc, en la antigua colonia de veraneo de ses Covetes, en el mismo municipio de Campos, están pendientes de derribo 68 apartamentos inconclusos, alzados ilegalmente en 1994 —contra la Ley de Costas—, en primera línea. Hay dos decenas de decisiones judiciales en contra, es un caso como el del hotel El Algarrobico (Almería), pero en Mallorca.
Es Trenc y S'Arenal de Sa Rápita son un paréntesis, lo que fue la costa del Mediterráneo antes de la modernidad del ocio y la explotación residencial. Este paisaje ha sido el cartel publicitario del negocio del resto de Mallorca, foto fija de la idea de un paisaje del turismo sostenible y no depredador. Ha sido escenario de anuncios de eco caribeño y películas de cine. En primavera y verano miles de bañistas acuden a Es Trenc, por tierra y en barco, por su entidad no vulnerada por una muralla de cemento. Es tan popular que en días puntas tiene áreas con saturación de bañistas.
Los ecologistas de GOB (Grupo de Ornitología Balear) y los colectivos nacionalistas y de izquierda del PSOE y del PSM han alzado la voz de alarma contra la decisión del Gobierno balear de avalar el macrohotel de Sa Ràpita. Los proteccionistas consideran que será “una destrucción territorial sin precedentes”, “una provocación social”. El portavoz del Gobierno balear, Rafael Bosch, afirma que “no se trata ni de grandes complejos, ni supondrán un gran consumo de territorio”.
Bosch dice que “se cumplirán las leyes medioambientales” y que la iniciativa tiene consenso municipal. “El modelo de construcción es una actividad legítima generadora de puestos de trabajo, sea con Gobiernos de izquierdas o de derechas”. Los cuatro empresarios promotores del nuevo complejo, sabedores del rechazo entre un sector de vecinos (hay más de 17.000 firmas contrarias) buscaron una etiqueta de hotel “invisible” con el apoyo de gestores verdes europeos.
El PP, aun antes de la preservación de Es Trenc, abanderó un movimiento contra lo que considera “el castigo” económico a Campos por no poder “explotar” su tesoro paisajístico y medioambiental que disfrutan el resto de Mallorca y los turistas. Ahora, el Gobierno Bauzá cree que el sector privado “se involucra de lleno en la mejora y el aumento de la calidad” y “se posiciona como motor del crecimiento económico y social del lugar para generar sinergias positivas en el entorno”.

Negocio del suelo
En 10 meses, la dialéctica histórica de la política balear, negocios del suelo frente a medio ambiente, se ha recrudecido. El presidente, José Ramón Bauzá, y los consejeros de Turismo, Carlos Delgado, y Medio Ambiente, Biel Company, alientan proyectos para salir de la crisis que afectan ámbitos naturales sensibles: tramitan obras en humedales urbanos, Ses Feixes (Ibiza) y Ses Fontanelles (Mallorca) y que se pueda construir en Son Real, Es Verger, Es Guix en Escorca-Lluc, que fueron campo de batalla de los ecologistas. Es Trenc y otro hotel en Canyamel son la primera derrota.
La idea del macropuerto deportivo privado de Ibiza ha reaparecido. Su promotor, el exministro Abel Matutes, asegura que será más ecológico y sostenible del mundo. La izquierda y la vecindad, que lo pararon ya dos veces, creen que supondrá un atentado ecológico.

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