miércoles, 14 de septiembre de 2016

LAS VACACIONES DEL PAPA

El Papa soy yo en esta ocasión, sí. Me explico. 
La semana que viene empiezo las primeras vacaciones de este año, sólo dos semanas pero que llegan como agua de mayo, ¡está resultando un año duro de trabajo!, muy intenso. Pues bien, es correrse la voz y empezar a llover las peticiones para terminar alguno de los trabajos pendientes u otros nuevos, ¡todo es urgente! ¡todo de vida o muerte! Esta mañana contesté, ¿pero se creen que soy el Papa que se va de vacaciones y parece que se paraliza el mundo?
Cuando se trabaja para la Administración uno aprende rápido, o al menos debe aprenderlo (según mi modesto criterio), que NADIE es imprescindible, o dicho de otra forma más dura, todos somos prescindibles en un momento u otro. Pero si este es una verdad irrefutable también lo es que hay que tener la cabeza fría para no creer lo contrario por mucho que a uno lo carguen con todo tipo de trabajos y esperen que se hagan lo más rápido posible. Nuestra labor debe ser trabajar para resolver los problemas de los ciudadanos de la mejor manera y de la forma más rápida, siendo resolutivos e intentando encontrar soluciones, nunca creando problemas donde no los hay, cosa a veces complicada. Aún así, y repito, dos semanas pasarán volando, la vida seguirá incluso sin que yo esté por medio y a mi vuelta ¡que me quiten lo bailado!, porque las vacaciones habrán pasado como un soplo de aire.
¿Alguien lo duda? Pues se equivoca.