domingo, 11 de febrero de 2024

BIBLIOTECA PROVISIONAL

 

Una pequeña mesa de IKEA ayuda a resolver mi pequeño problema de espacio mientras duran las obras de Nueva Villa Augusta, donde tendré una biblioteca decente. Mientas, provisionalmente, hago lo que puedo.

DE VIAJE


Hace ya muchos años recorrimos parte de España y Francia hasta llegar a Londres, en un GOLF sin aire acondicionado, de hotelito en hotelito. Fue un viaje fantástico con dos amigos que aún conservo, comenzando en Madrid, cruzando los Pirineos por Lleida, creo recordar, y atravesando Francia mientras visitábamos los castillos del Loira. Para volver entramos en España por San Sebastián. Aquellas fotos se perdieron bajo las aguas en Villa Titanic, pero me queda lo bailado. Un viaje precioso con una compañía inmejorable.

Mont Saint-Michel (by skcfoto).

jueves, 8 de febrero de 2024

CAMERATA FLORENTINA

Nuevo programa de radio: música clásica en general; ópera, zarzuela y bandas sonoras. Pronto.

AMITY ISLAND


¿Recuerdal al alcalde de Amity Island en la película "Tiburón"? Aquel señor con chaqueta imposible negando la existencia del escualo gigante una y otra vez a pesar de las evidencias.
Pues parece que parte de nuestros dirigentes nunca vieron la peli de Spielberg y, si en este caso no porfían sobre un tiburón sí lo hacen sobre (casi) todo lo demás, aprovechando la coyuntura. No sé qué más le puede pasar al planeta, no sé cuánto tiempo más durará esta tenaz sequía, cuánto tiempo más permanecerán los embalses bajo mínimos, no sé cuántos datos de inviernos "más calurosos desde que se toman datos". Si antes fue el primo de Rajoy, ahora lo son Feijóo y Abascal, me temo que, además, muy malos actores ambos; ni Spielberg podría meterlos a camino.
"Dogmatismo ambiental". Se lo curran, no cabe duda.

RUN

 
Snow Patrol, *Run.

miércoles, 7 de febrero de 2024

FUTURO PERFECTO

 



HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

 

ARTE


Por cierto, uno de mis pintores fetiches.

 

SAN FRANCISCO DAYS


Chris Isaak, *San francisco days.

HOY NO

Egocentrismo es la característica que define a las personas que creen que sus opiniones e intereses propios son más importantes que las de los demás; incapacidad para desenmarañar esquemas subjetivos de la realidad objetiva y una incapacidad para asumir o comprender con precisión cualquier perspectiva que no sea la propia. (Wikipedia)
Hoy no quiero escribir, nada, ni una sola letra, no me siento con ganas ni con fuerzas ni suficientemente despierto para hacerlo. Los días pasan y mis fuerzas disminuyen a medida que la sobra del yo-yo se hace más alargada, ya ni la del ciprés. Nada sirve ya, nada importa ya, nada cambia ya. Todas las palabras han sido vanas, huecas; todo lo prometido, otrora deuda, se desvanece como vapor de agua en un día de viento.
Dar no significa nada, al contrario. Nada es suficiente, todo es susceptible de rebatir con un yo-yo. El yo-yo lo es todo, lo justifica todo, lo explica todo, lo resuelve todo; yo-yo es la respuesta a todas las preguntas, la panacea, la piedra filosofal, la espada Excalibur liberada, la varita de sauco, los dedos de Midas, el aletiómetro, el ojo de Sauron, los polvos de Campanilla, el Gran Hermano, el caballo del Cid, la Franja Aérea 1, el Ministerio de la Verdad, la nuevalengua: "Guerra es Paz, Libertad es Esclavitud, Ignorancia es Fuerza". 
No voy a escribir, hoy no, porque dentro del Ingsoc no hay salida posible, no hay escape.
La solución la dio hace años la insigne Lola Flores, a la que Dios tenga en su gloria. Nuestra insigne filósofa patria nos dijo: ¡Si me queréis, irse! Nunca supimos la importancia ni entendimos en su medida tan sabias palabras. La solución al yo-yo es irse, no hay duda ya.
Lo he conseguido, me doy por satisfecho, no he escrito nada, hoy no.
Ahora, música sí, la necesito.
Prokofiev, "Romeo y Julieta",
*Danza de los Caballeros.

FIEL EN LA TEMPESTAD


Escritores y perros
Mientras las palabras brotan y se alinean formando sentido, ahí cerca, a los pies de quien escribe, un pecho cubierto de pelambre sube y baja al ritmo de la pausada respiración.
Fernando Aramburu, 06.02.2024

El filósofo Arthur Schopenhauer se hizo acompañar a lo largo de su vida por sucesivos caniches. Es sabido que prefería los perros a los hombres. Dejó escrito que el perro “es fiel en la tempestad; el hombre ni siquiera cuando sólo hay viento”. Uno, por suerte, ha tenido roces algo más gratificantes con sus congéneres; así y todo, poco me costaría confeccionar una lista extensa de contemporáneos que no le llegan a mi perra, en nobleza de carácter y en otros atributos que me callo, al corvejón. Thomas Mann dedicó una obrita afectuosa, de elevada escritura, a su compañero peludo, traducida a la lengua española con el título de Señor y perro. Me viene asimismo a la memoria un hermoso poema de Vicente Aleixandre (ese hombre que, por encima de todo, necesitaba amar) dedicado a su perro Sirio. En uno de los versos sitúa al animal en un “reino de serenidad y silencio”. Me pregunto si dicho reino sería el jardín de su casa de la calle Velintonia, en venta por subasta y abandonada como tantas cosas de provecho cultural descuidadas por esos que dicen llamarse servidores públicos. Hay una fotografía de Pérez Galdós que me inspira particular simpatía. Muestra al novelista envejecido, sentado en la terraza de su palacete de Santander, hoy inexistente (otra pérdida cultural). En una mano sujeta un puro. La otra aparece blandamente posada en el cuello de un mastín con cara de buen amigo. A uno lo complace imaginar a esos y otros canes adormecidos junto al escritorio. Y mientras las palabras brotan y se alinean formando sentido, ahí cerca, a los pies de quien escribe, un pecho cubierto de pelambre sube y baja al ritmo de la pausada respiración. Puede ocurrir que la mirada del escritor y la del animal se crucen un instante. Yo imagino los ojos del perro teñidos de lástima, diciendo: ¿Por qué te castigas, pobre humano? Con lo bien que estarías ahora corriendo por los montes.

LA SEÑORA Y SU HIJA DE 29

Por la boca muere el pez, Señora Oramas
Emilio González Déniz
Martes, 6 de febrero 2024, 11:20
https://www.canarias7.es/opinion/firmas/emilio-gonzalez-deniz-boca-muere-pez-senora-oramas-20240206083725-nt.html

Cavilaba el lunes por la noche sobre qué escribir para este martes, cuando, de repente, me llegó un wasap con un vídeo en el que aparecía, entre otras personas, la política tinerfeña Ana Oramas, ahora mismo diputada y vicepresidenta del Parlamento de Canarias, en una mesa redonda celebrada el 31 de enero, hace 6 días. El discurso de la Señora Oramas es para enmarcar. Con su breve pero contundente respuesta creyó echar balones fuera y culpar a otros y otras, pero el lenguaje es muy peligroso, sobre todo cuando se combina con hechos comprobados y fácilmente constatables durante décadas. Si no se tienen claros los conceptos, hablar sin tino es un cuchillo que corta por ambos lados. Pocas veces he visto cómo alguien se retrata de manera tan palmaria, y de paso arrastra a la formación política a la que pertenece. Vuelvo al refranero: por la boca muere el pez.

Por lo visto y escuchado en el vídeo y luego comprobado en los medios, alguien le preguntó cuál era la principal amenaza que pesaba sobre el nacionalismo, y como había tomado nota sobre lo dicho por un compañero de mesa, el filólogo y antropólogo José Miguel Martín (quien, por formación y labor investigadora, toca con partitura) la diputada arrastró de as de bastos y empezó a lanzar mandobles a diestro y siniestro, a lo primero que pillara, y casi siempre suele ser muy socorrido cargar contra el profesorado que ejerce en Canarias, que aunque aquí los toros están prohibidos, es culpable hasta de la muerte de Manolete. Sus palabras textuales fueron estas: «El problema no es si el PP lleva la consejería (de Educación) o no, el problema es que el profesorado no tiene ni puta idea de la identidad y de la cultura canaria. Yo lo vivo en mi casa con mi hija de 29 años. No solo no ha leído a Arturo Maccanti o a Arozarena ni a Pedro García Cabrera, es que ni siquiera ha leído El amor en los tiempos del cólera, de García Márquez».

Es que no sé por dónde empezar. Qué maestría en desbarrar en cada palabra. Esto debería entrar en el libro Guinness. Aceptando pulpo como animal doméstico y su dictamen sobre el profesorado canario, muy técnico, por cierto («no tienen ni puta idea»), se me ocurre pensar que lo que desembocaría en Coalición Canaria, su partido, que se vende como nacionalista, accedió al poder el 31 de marzo de 1993, hace casi 31 años, y ha permanecido en el Gobierno hasta hoy, con el interregno de los 4 años de la anterior legislatura, que estuvo en la oposición. Es decir, un porcentaje muy alto del profesorado actual se formó en esas tres décadas, y ha sido su partido, que se dice nacionalista, el que ha atravesado ese camino descendente en la Educación, desde los cambios LOGSE hasta nuestros días.

No voy a contar las veces que su formación ha capitaneado institucionalmente la Educación y la Cultura porque ha sido siempre (27 años, 23 de ellos ininterrumpidos), y viene a resultar que el profesorado de ahora es ese que ustedes formaron, y un remanente del tiempo anterior, ya en capilla para la jubilación y que tuvo que comulgar con piedras de molino de docenas de cambios, enfoques y un bombardeo de burocracia que parece ideada para que el profesorado no tenga tiempo de enseñar, sino de rellenar formularios y hacer memorias que supongo que nadie leerá, porque son millones de páginas, y si alguien las leyera no se haría caso a las carencias que una y otra vez ha ido señalando el profesorado. Además, curso tan curso, desde las instancias superiores de Educación, se le han ido cortando las alas de la autoridad moral al profesorado, y eso conduce siempre al fracaso.

Por otra parte, tendría usted que definir a qué se refiere cuando menciona la identidad canaria. Con todo mi profundo respeto al folclore, las tradiciones campesinas o marineras y unas cuantas romerías, la identidad de una comunidad es algo más que eso. Que yo sepa, poco se ha hecho, porque la identidad real de Canarias ha sido una lenta pero inexorable bajada a los infiernos de la mayor parte de la gente, mientras unos pocos han hecho fortunas impensables hace unos años, con el aplauso de las instituciones y el manejo de leyes, que ustedes han podido cambiar y no lo han hecho. Sobre el nacionalismo en general y el de Coalición Canaria en particular nada diré, porque he quedado para la cena de Nochevieja y no creo que termine antes si entro en materia.

Un detallito final: mete usted a su hija en el discurso, y a usted le apena que, a sus 29 años no haya leído a Maccanti, Arozarena y García Cabrera. La Consejería de Educación estaba en manos de Coalición Canaria desde dos años antes de que naciera su hija. Digo yo que algo tendrá que ver, si nada se ha hecho, porque le digo, por si no lo sabe, que hay unos currículos que el profesorado no puede saltarse y hacer la guerra por su cuenta. Ya se encarga la administración de meterlo en el carril a fuerza de papeleo y programas informáticos con la velocidad de un caracol. Y, mire, soy frontal enemigo del pleito insular, pero para usted la identidad canaria pasa por leer a escritores empadronados en Tenerife, porque hay otros que también son canarios, aunque hayan nacido 40 millas al este de la Punta de Anaga, donde por cierto somos devotos de Agustín Espinosa, Pilar Lojendio, los que usted menciona y muchos más. La segunda cosa que no entiendo es qué pinta El amor en los tiempos del cólera en asuntos de identidad canaria. Tenía entendido que García Márquez era colombiano, pero, claro, puede que me equivoque, como no soy diputado…

martes, 6 de febrero de 2024

NO EXISTE EL FUTURO, ES HOY

 

PERROS

 


IT Y +

Andaba yo por 1986 en Las Palmas, viviendo en la calle León y Castillo tras haber visitado el piso con mi amigobro G unas semanas antes. 1ª de carrera, piso alquilado, guagua arriba y abajo, sin teléfono en casa y todo el tiempo del mundo para estudiar y hacer nuevos amigos, como así fue. Había llevado conmigo en mi nueva vida de estudiantefueradecasa algunos libros, material de dibujo, algo de ropa y poco más. Dickens ya lo había escrito pensando en mi, posiblemente: "Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas...".
Uno de aquellos libros, que creo conservar a pesar de lo que se llevó Villa Titanic en 2002, fue "IT", de Stephen King. Recuerdo que estaba tan enganchado que, cuando no estudiaba o dibujaba, leía en cualquier lado, caminando por la calle y, sobre todo en los ratos que pasaba en la guagua que nos llevaba a Tamaraceite, germen de lo que acabaría siendo la escuela de Arquitectura de Tafira una vez nacida la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. La Escuela, por cierto, compartía en aquellos tiempos las instalaciones de un instituto en medio de la nada junto a una parcela enorme donde se examinaban los moteros para obtener el carné.
Volviendo al libro, IT supuso mi despertar en la novela de terror, lo leía con auténtica pasión. Después llegaría la primera serie de TV, bastante floja y algunas versiones posteriores que culminaron con las películas de 2017 y 2019, bien hechas y que colocaron definitivamente a Pennywise en el altar de los malos malísimos junto a Freddy Krueger, Jason Voorhees o Michael Myers entre otros.   
Me recomienda mi hermano "Holly", la nueva novela de Stephen King como una nueva obra maestra del terror. ¡Allá voy!

Cuando Penny Dahl contacta con Finders Keepers para que la ayuden a encontrar a su hija, algo en la voz desesperada de la mujer hace que Holly Gibney se vea obligada a aceptar el trabajo.
A poca distancia del lugar en el que Bonnie Dahl desapareció, viven los profesores Rodney y Emily Harris. Son la quintaesencia de la respetabilidad burguesa: un matrimonio octogenario y dedicado de academicos semiretirados. Nadie diría que, en el sótano de su impecable casa forrada de libros, esconden un secreto directamente relacionado con la desaparición de Bonnie.
Son astutos, pacientes y despiadados, y obligarán a Holly a emplear sus habilidades al máximo y a arriesgarlo todo si quiere cerrar el caso más oscuro al que se ha enfrentado jamás.
(Casa del Libro).

lunes, 5 de febrero de 2024

BARBOL, LLORAMOS CONTIGO (13 PERALES Y 10 MANZANOS Y 40 HIGUERAS)


Saruman en Madrid: el disparate de matar árboles
La ofensiva de las autoridades de la capital española contra el arbolado público recuerda los destructores de bosques de ‘El señor de los anillos’.
Guillermo Altares, 02.02.2024

Después de pasar la mañana limpiando con esmero los baños públicos de Shibuya, un barrio de Tokio, el protagonista de Perfect Days —la maravillosa película de Wim Wenders sobre la felicidad y la vida— se sienta siempre a comer algo bajo unos árboles. Una vez le acompaña su sobrina, y cuando descubre la manera en que observa las majestuosas plantas, le pregunta: “¿Estos árboles son amigos tuyos?”. No hace falta que le responda: naturalmente que sí. La presencia de árboles en un entorno urbano no tiene que ver solamente con la protección ante el cambio climático —un factor esencial, por otro lado—, sino con la propia sensación de humanidad que transmiten esas criaturas, que tardan décadas y siglos en desarrollarse. Se trata de un dato que sería importante explicar a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y al alcalde de la ciudad, José Luis Martínez-Almeida, que entre cortar árboles a saco para ampliar una línea de metro y cortar el tráfico han escogido la primera opción, incluso en una zona considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La relación de los árboles con la humanidad es casi tan antigua como nuestra cultura, en el sentido literal, porque empieza con el Génesis y el árbol del bien y del mal y continúa con la Odisea de Homero. Cuando Ulises vuelve a casa, su padre le pide una prueba irrefutable de que se trata de su hijo. Entonces, el viajero, tras décadas de ausencia, le describe su infancia a través de los árboles que le regaló: “Deja que te hable de los árboles de este bien cultivado huerto que antaño me diste, y que yo cada vez te pedía cuando era niño, mientras te acompañaba. Paseábamos entre ellos, y tú me los nombrabas uno por uno. Me diste 13 perales y 10 manzanos y 40 higueras” (versión de Carlos García Gual en Alianza Editorial).

Una de las noticias culturales de mayor impacto del año pasado fue la tala por unos vándalos del Sycamore Gap, un arce sicomoro de 300 años de antigüedad que se había convertido en el lugar más fotografiado del Muro de Adriano, en el norte de Inglaterra. Los vecinos quedaron conmocionados. Muchos compartían con el árbol sus celebraciones importantes: matrimonios, bautizos, cumpleaños, funerales… “Son recuerdos que pertenecen a generaciones y que han sido destruidos”, explicó a la BBC el fotógrafo Ian Sproat.

Para Anne Frank, la niña alemana cuyo diario se ha convertido en un símbolo del Holocausto y que fue asesinada por los nazis tras pasar escondida durante más de dos años en una buhardilla de Amsterdam, la esperanza era un castaño que se veía desde su ventana. “Miramos el cielo azul, el castaño sin hojas con sus ramas de gotitas resplandecientes, las gaviotas y demás pájaros que al volar por encima de nuestras cabezas parecían de plata. Y todo esto nos conmovió y nos sobrecogió tanto que no podíamos hablar”, escribió en su Diario el miércoles 23 de febrero de 1944. El sábado 13 de mayo de 1944 apuntó: “El castaño está en flor de arriba abajo y lleno de hojas además y está mucho más bonito que el año pasado”. El árbol sobrevivió hasta 2010, cuando una tormenta lo derribó. Pero los responsables de la Casa Museo llevaban años germinando castañas que, convertidas en pequeños árboles, siguen siendo plantados en escuelas y parques de todo el mundo.

Dibujo de Tolkien de 'La puerta del rey de los elfos', una avenida de altos árboles que se dirigen hacia un puente.
GENTILEZA DE LA BIBLIOTECA BODLEIAN, UNIVERSIDAD DE OXFORD, DE SU FONDO MS TOLKIEN DRAWINGS

Las historias de árboles son interminables —El barón rampante, de Italo Calvino; la cabaña de Stand by Me, de Stephen King; El clamor de los bosques, de Richards Powers; Desde el jardín, de Jerzy Kosinski; El bosque animado, de Wenceslao Fernández Flórez; toda la filmografía de Hayao Miyazaki, el creador del Estudio Ghibli; Astérix y Obélix; los relatos medievales de Robin de los Bosques y del mago Merlín…— porque su historia está profundamente entrelazada con la de los seres humanos.

En un precioso relato, El olmo del Cáucaso, el dibujante japonés Jiro Taniguchi relata la historia de un hombre que se muda a una casa que tiene un enorme olmo del Cáucaso —el que quiera conocer la especie puede contemplar uno bellísimo en el Real Jardín Botánico de Madrid—, cuyas hojas molestan a los vecinos. Se propone talarlo para evitar conflictos, pero se da cuenta de que es una barbaridad. “El olmo ya vivía aquí antes que nosotros”, explica. “Odiar las hojas es olvidarnos de que estamos viviendo con la naturaleza. Es una actitud presuntuosa”.

Los árboles —y su tala indiscriminada— ocupan también un lugar muy importante en El señor de los anillos. J. R. R. Tolkien adoraba la naturaleza y pensaba que su destrucción significaba también la aniquilación de nuestra especie: de hecho, la Comarca es un lugar idílico y verde; Rivendell, un bosque bellísimo; mientras que en Mordor, la guarida del mal, no hay vegetación. En sus novelas, aparecen los ents, unos árboles vivos, que se mueven y caminan, pero que buscan desesperadamente ents mujeres porque están condenados a la extinción. A veces se olvidan de que están vivos y se duermen y no vuelven a moverse. Son una especie tranquila, que vegeta en su bosque y no quiere meterse en líos, hasta que descubren lo que está haciendo Saruman con sus familiares: talarlos sin piedad. Barbol, el bondadoso ent que ayuda a los hobits, se transforma en una furia de la naturaleza cuando descubre que el mago malvado está destruyendo el bosque. Si se da una vuelta por Madrid desde la Tierra Media es posible que vuelva a cabrearse bastante. Aquí tenemos nuestros propios sarumanes en plena tarea.

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

 



PROPORCIONALIDAD


Cada mañana, más los lunes, las ganas de vivir son inversamente proporcionales a las de sentarme en la oficina. Repaso la lista de tareas, los informes pendientes, los ya informados pero pendientes de otras personas, las citas, las visitas de obra... Siete años, que se dice pronto. Una eternidad.
Los carnavales ya están encima, la Semana Santa a la vuelta de la esquina, y quién dice esto dice verano y vacaciones navideñas. ya ves, el que no se consuela es porque no quiere. Mundo cretino éste.
Todo lo que parece verdad es mentira y viceversa.
Stevie Wonder, *For once in my life.

SEA SHEPHERD

 

A BUEN ENTENDEDOR

 

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

 

OTHER NEWS

 


VERÍDICO

¿Tienes una biblioteca en tu salón? ¡Pero si eso ya no se usa!
Palabrita.

domingo, 4 de febrero de 2024

ESTADÍSTICAS


Vuelo al mediodía desde Gran Canaria y me percato que, sentando en la fila nº19 -la penúltima del avión- vamos tres pasajeros y los tres leemos sendos libros en papel. A mi izquierda una señora lee una novela de Julia Navarro de la que ignoro el título y a mi derecha mi compañero de fila lee "El enigma Balenciaga". En medio me hallaba yo disfrutando "La maldición de Langford Road", otra novela entretenidísima comprada en el aeropuerto la semana pasada. 
Un fin de semana bonito y emotivo, deleitándonos con nuestra Inma en "Los 7 lagares", una casona en Tafira. Disfrutamos de un agradable día que tuvo un poco de todo, desde una obra y un paseo costero hasta una mesa redonda con comida rica y amena conversación. 
Pequeñas cosas que, sin duda, alimentan el alma.



Aterrizamos, recojo el coche del parking del aeropuerto y enciendo la radio -Radio Clásica- justo en el momento que una locutora con voz dulce presenta una obra diciendo tremólo y relampágo; vaya cosa más extraña, pensé.
Las horas devoran el domingo para entrar mañana en la segunda semana de febrero, otro día que nos recuerda que la vida se parece cada vez más a un montoncito de arena en la mano.

Esta mañana, ya lunes, me vuelvo a sorprender al girar la taza de café y ver que la espuma con la burbuja en la superficie del bebedizo no se inmuta. 12°, por cierto. Puro espejismo, en una horas tiempo primaveral si no veraniego. 
Mientras, Santa Cruz, aún sin oler a pis.
Yazoo, *Situation.

sábado, 3 de febrero de 2024

JOYA DE LA NATURALEZA


Él nunca duerme
Foto: Helmut Moik

Hace unos años, esta magnífica foto ganó el premio al fotógrafo de vida silvestre del año. Es difícil visualizarlo como un pelícano dálmata, aunque las plumas onduladas, plateadas, blancas en su frente y las plumas extravagantes en su cabeza no pertenezcan a ninguna otra especie.
Fotografiado al amanecer en una isla en el delta del Danubio en Rumanía, el pájaro sigue en posición de reposo, con la cabeza girada 180 grados y su pico descansado en su espalda, escondido por plumas. Notoriamente tímidos, los pelícanos dálmatas siempre están en alerta, por lo que era necesario que el fotógrafo entrara a su escondite antes del amanecer y esperara a la salida del sol.
El pelícano duerme con un ojo abierto y solo la mitad de su cerebro descansa.

jueves, 1 de febrero de 2024

CERTERO

CUÍDENSE DE ELLAS
Juan José Millás, 24.01.2024

El éxito de Nadal (como persona, no como tenista) estaba basado en su normalidad. Esto era lo que a la gente le encantaba: que era normal. Rico y normal, famoso y normal, afortunado y normal. En muchas ocasiones escuché decir que se trataba del yerno deseado por cualquier familia normal. De ahí la extrañeza que ha producido su decisión de convertirse en embajador del tenis (o algo así) de un país con estructuras medievales desde cualquier punto de vista que se observe. Pero la normalidad, hipócrita lector, mi semejante, mi hermano, siempre ha sido muy peligrosa. Recuerden lo que ocurre cuando se entrevista a los vecinos de alguien que ha cometido un acto horroroso como, no sé, el de ir a comprar el pan con la cabeza de tu madre, recién decapitada, bajo el brazo:

-Pues se trataba de un hombre muy normal, muy educado -dice la vecina del cuarto.
-Siempre me daba las buenas tardes -asegura el vecino del tercero.
-A mí me ayudaba con las bolsas de la compra -remacha la portera de la finca.

Nadal no ha cometido algo tan atroz, pero denle tiempo porque es el epítome (signifique lo que signifique epítome) de la normalidad. Era (es) tan normal que prefería conducir un KIA a un Mercedes. Se lo escuché decir en una entrevista en La Resistencia, el programa de Broncano. Por supuesto, el tenista tiene en su garaje varios coches, cada uno mejor que el anterior, pero como sus gustos eran normales, prefería pasear con el KIA. Hace cuatro o cinco años salió una biografía suya sobre la que me abalancé, aunque no me interesa el tenis. Pero acababa de leer la de Agasi, que me pareció apasionante. Pues bien, tuve que abandonarla en la página 15 porque era un puro encefalograma plano. ¿Por qué? Por la normalidad.

De todos modos, no dejé de seguirle la pista porque temo a las personas normales más que a un tifón. Y no me ha defraudado: ahí lo tienen: embajador de un país en el que la pena de muerte se prescribe como la aspirina, en el que hay esclavismo o en el que las mujeres son consideradas legalmente menores de edad. ¿Y lo hace por necesidades económicas? No, lo hace por gusto, porque a las personas normales les gustan cosas raras. Cuídense de ellas.