Sí, me ofende leer estas noticias, saber que el odio puede llegar a poner bombas y llegar a insensibilizar ante tanta desgracia. ¿En qué nos hemos convertido?
Hay días extraños y hoy ha sido uno de ellos. Extraño por la velocidad con la que sucedieron las cosas, una detrás de otra, para rematar en una reunión inesperada con una señora que me creó un gran desasosiego por algo que dijo. Pero así somos.
Sé que me repito, debe ser la edad,pero cada vez disfruto más de las cosas sencillas como un fin de semana sin trabajo, una buena siesta, una cena con amigos...
Durante los meses que estuve en Kenia viviendo una amiga me invitó a casa de sus padres en Kilifi, en la costa del Índico. Fuimos en coche desde Nairobi, hacia Mombasa, hasta llegar a Kilifi después de algunas horas de camino. Iba a ser mi primera vez en la costa keniata y la primera vez en ver un baobab, de hecho vimos muchos durante el camino. En el coche escuchábamos música en inglés, en cassetses que llevaban mis amigos; recuerdo que les di uno, con música en español, para variar. Desde aquella vez, la canción "Sin documentos", de Los Rodríguez, me recuerda siempre a aquel viaje en coche por el interior de Kenia.
Me escriben esta mañana desde el Valle de los Reyes: We did Nile cruise last week... Luxor to Aswan... saw the main monuments... then, did our 1st balloon flights yesterday at dawn... really good.
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Nosotros allí, allá por el año 1999... Los años no importan ¿o no lo dijo Gardel?
Salí esta mañana temprano a tomar un café en un bar cerca de mi casa. Aparcamiento lleno, encontré un sitio justo cuando había decidido volver a casa. Aparqué, bebí y salí al terminar con la intención de irme a trabajar. Coche en segunda fila, cómo no. Entro al bar de nuevo y pregunto, uno por uno, a todos los que se encontraban allí. Mientras lo hacía me miraban como si fuera un bicho raro -algunos hasta mostraron cierto interés en contestar NO-, el coche no era de nadie.
Cuándo agradezco a mis padres la educación que han dado.
Santa Cruz de Tenerife cuenta con un barrio donde brilla la buena arquitectura racionalista, el llamado "Barrio de Los Hoteles". Esta zona, a la altura de la mítica "Ciudad Jardín" de Las Palmas de Gran Canaria, no se libró tampoco de la fiebre desarrollista y de nuevos ricos que consistía en pensar que todo lo anterior era malo y que había que construirlo nuevo y, sobre todo, más grande.
En la foto superior pueden ver cómo la manzana, entre las calles Robayna y Pérez de Rozas, contaba con una magnífica construcción de dos casas gemelas (construidas entre 1968 y 1971), de las cuales la de la izquierda se encuentra hoy en restauración. La gemela derecha fue derribada y en su lugar levantaron la mole actual, sin interés alguno, con esa fea medianera sobresaliente y que, por lo pronto, dejó encajonada, sin remisión alguna, la casa siguiente de la calle Robayna.
Cosas de la historia negra de la Arquitectura en las islas...
La interpretación de Olivia Colman como Isabel II en la serie "The Crown 3"es para quitarse el sombrero, impresionante. No ya si se parece o no, esto no importa en absoluto; uno se cree que realmente está frente a la reina.
Rompiendo mi regla de no poner nunca imágenes ni vídeos desagradables, y dado que se trata de dibujos, terribles, sí, pero dibujos (fotografías no podría ni mirarlas), lo comparto para aportar mi granito de arena a combatir la barbarie. No debemos olvidar nunca que la Tierra la hemos heredado de nuestros hijos.
Se acercan las Navidades, me encantan estas fechas (bueno, odio los centros comerciales también ahora, son un agobio y me superan). Dentro de poco las ciudades se encienden, la gente pasea con apariencia de felicidad, se escuchan los interminables villancicos en los supermercados (pobres cajeras, las compadezco) y llegan las vacaciones. ¡No hay nada mejor! Sí, lo hay, un viaje a Nueva York como el año pasado, pero después de Fin de Año porque esos días de víspera son terribles, es como estar en un centro comercial gigante a todas horas.
Ópera de Tenerife acercará
el programa doble versión concierto Der Diktator y Der Kaiser von Atlantis de
Erns Krenek y Viktor Ullmann, respectivamente a nueve municipios de la isla a
través del programa Ópera en Ruta. Las charlas están enmarcadas en un formato
de conferencias divulgativas de sesenta minutos que dará a conocer a todos los
públicos los entresijos de estos dos títulos: desde las principales
características de la obra hasta las anécdotas relacionadas con los
compositores.
Además del abanico
didáctico, Ópera en Ruta abordará la desmitificación de algunos tópicos sobre
el mundo de la ópera, tales como su supuesto elitismo, las barreras idiomáticas
de la interpretación; incluso el desconocimiento de la etiqueta o de los
canales de compra de entradas del Auditorio de Tenerife.
Ópera en Ruta se enmarca dentro de la estrategia de comunicación de Ópera de
Tenerife y Auditorio de Tenerife para la nueva temporada 2019-2020 y además de
la propia difusión lírica, se pondrá en valor la capacidad motriz económica del
proyecto tinerfeño a partir de sus producciones que suponen un impulso para la
industria.
Rigoletto es una ópera especial para mi, no sólo por haber asistido a muchas de sus representaciones sino porque es una de las que he podido disfrutar en el Metropolitan de Nueva York. En ella todo es sublime, desde el aria de Gualtier Maldé de Gilda hasta el maravilloso cuarteto del Acto III -sólo por estas arias vale la pena la ópera-. En esta ocasión asistí a la representanción el jueves pasado dentro de la Temporada de Ópera 2019-2020 en el Auditorio de Santa Cruz de Tenerife.
Por fin una ópera que me resultó completa, de la que poco puedo decir que no me haya gustado. El elenco muy bien, a destacar Gilda (Leonor Bonilla,una soprano canaria con un gran futuro) y Rigoletto /Luis Cansino, gallego-madrileño) y, por supuesto, la siempre magnífica Orquesta Sinfónica de Tenerife.
Esta vez la escenografía ha estado a la altura, sobria y elegante, sin pretensiones y sin el horror vacui al que nos tienen acostumbrados; un coro bastante comedido, sin demasiados aspavientos ni sobreactuaciones como siempre, y pocos figurantes, afortunadamente. Una preciosa ópera que me hizo disfrutar un buen rato.
¿Lo peor? Los dichosos móviles durante la representación, tanto que en un entreacto tuvieron que repetir por los altavoces* que, por favor, mantuvieran los teléfonos "completamente apagados". Y el calor, ¿cómo es posible? Un teatro de ópera donde el aire acondicionado parece brillar por su ausencia. De pena.
*A ver, al señor que anuncia la ópera y las condiciones durante la misma, cámaras, vídeos, móviles, ¿No hay nadie que le diga que empezar con estas palabras es un horror?:
- Atención, por favor, se ruega un momento de su atención.
¿Pero quién habla así?