lunes, 11 de marzo de 2019

STAY ALIVE

José González, *Stay Alive.

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

JOYAS MUSICALES

Nat King Cole, *Nature boy.

DOLCE FAR NIENTE

FRANKY & GRACE

Quién me iba a decir que descubriría una serie de TV donde las protagonistas, dos mujeres setentonas, divorciadas, despechadas y empresarias, se iban a convertir en parte de mi vida estas últimas semanas. Grace y Frankie, o lo que es lo mismo Jane Fonda y Franky y Lily Tomlin, forman la pareja protagonista de esta serie genial, con un guión a la altura y unos personajes secundarios magníficos: alcohol, sexo, cinismo, hippies, homosexualidad, cuernos, amor por lo animales, veganismo, etc. Todos los ingredientes para que convertir a esta serie en lo mejor, sin duda, de la televisión. Ahora a esperar, y desesperar, hasta que llegue la 6ª temporada.
Ah, por cierto, y una banda sonora excelente.

OTHER NEWS


domingo, 10 de marzo de 2019

JUAN LUIS GUERRA EN TENERIFE

Que Juan Luis Guerra es de lo más animado no hay duda, te guste o no el merengue. Su música hace que no estés quieto, incluso si eres de los pasmarotes, de esos que en la discoteca se quedaba apoyado en la barra sin mover un músculo salvo los del cuello para otear el horizonte. 
Este sábado, o sea ayer, tuvo lugar en la explanada de la Avenida de Anaga, frente al puerto de Santa Cruz de Tenerife, un multitudinario concierto de Juan Luis Guerra como guinda de los carnavales de este año. La cantidad de gente que asistió será un misterio, dicen que 400.000 personas, pero ya se sabe que estas cifras varían tanto como sube o baja la marea. En cualquier caso, mucha o muchísima gente, el éxito ha sido increíble. Y para muestra un botón.



Juan Luis Guerra y 4-40, *La Bilirrubina.

UN DÍA EN MADRID




MELINA



Melina Merkoúri, *Ta pedia tou pirea.

Melína Merkoúri (en griego, Μελίνα Μερκούρη) (Atenas18 de octubre de 1920 - Nueva York6 de marzo de 1994) fue una actrizcantante y activista política griega. Fue miembro del Parlamento Helénico y, en 1981, se convirtió en la primera mujer en Grecia en ocupar el puesto de Ministra de Cultura.
Camilo Sestyo, *Melina.

MIENTRAS, EN EL PARLAMENTO...

Imposible alejarse de la realidad política, imposible aunque uno lo intente con vehemencia. Pedro Sánchez es el culpable de todo, como antes lo fue Zapatero y antes Felipe González. Los periódicos de la derecha sólo nombran la multitudinaria manifestación del 8-M para despotricar contra él y, by the way, contra Podemos (todo es ahora izquierda radical); lo gracioso es pensar que si no existiera el PSOE o Podemos, si no quisieran exhumar al dictador, si no aprobaran leyes sociales, si no existiera la Memoria Histórica... ¿de qué hablarían? Sí, efectivamente lo que hagan con Franco nos importa una mierda a la mayoría de los españoles, pero que lo tengan en un mausoleo para mayor gloria del fascismo ¡ni de coña!. 
¿Y de las noticias sobre Cataluña cómo huir? Una comunidad autónoma donde parece que la mitad de sus habitantes simplemente no existe, ni está ni se la espera. Una comunidad donde si no eres independentista eres anticatalán, donde aún se niega que se adoctrine en las escuelas, increíble. ¿Cómo se llama lo que hacen los independentistas con el resto de los catalanes que no lo son? Eso tiene un nombre y tú y yo sabemos cuál es.

EL PELIGROSO RESURGIMIENTO DE LA ULTRADERECHA


 
Cartel que animaba a los franceses unirse a las SS alemanas, en el año 1943. GETTY IMAGES


Redención o caída
Los redentores de Europa conforman una larga estirpe de gente peligrosa.

Los redentores de Europa conforman una larga estirpe de gente peligrosa. De Europa en conjunto o de sus porciones, da igual. Los redentores son a veces muy tontos y a veces muy inteligentes, también da igual. Siempre invocan valores, culturas, tradiciones supuestamente vitales. Examinemos, por ejemplo, el caso de Martin Heidegger (1889-1976), un filósofo alemán que marcó el siglo XX. En 1927, antes de cumplir 40 años, publicó Ser y tiempo, una obra de extraordinaria influencia. Fue sin duda un hombre inteligente. En 1931 escribió esto en una carta privada: “[Adolf Hitler] tiene un instinto político seguro y remarcable, y lo tuvo incluso cuando los demás estábamos en la niebla, es imposible negarlo. El movimiento Nacional Socialista pronto ganará una fuerza completamente diferente. No se trata de la mera política partidista, se trata de la redención o caída de Europa y la civilización occidental. Cualquiera que no lo entienda merece ser aplastado por el caos”.
Vale, Heidegger era nazi. Ya lo sabíamos. Lo interesante es su percepción de que Europa y la civilización occidental se enfrentaban a una alternativa trágica, la redención o la caída, y la fórmula que le parecía más útil para redimirla: el nazismo. En general, los catastrofistas tienden a proponer soluciones catastróficas. Claramente, en los años 30 del siglo pasado, Europa se enfrentaba a una gravísima crisis. Los viejos imperios habían caído en una orgía de sangre (1914-1918), se asentaba en Rusia un totalitarismo expansivo y la devastadora crisis económica parecía eterna. Resulta normal el ansia por algo nuevo. Lo anormal es la apuesta, que tantos hicieron, por un demente como Adolf Hitler y su pandilla de asesinos carismáticos.

La lectura del libro Tiempo de magos, de Wolfram Eilenberger, provoca una cierta desazón. Eilenberger aborda la década de 1919 a 1929, en la que, bajo los efectos del horror bélico, varios filósofos centroeuropeos quisieron hacer una revolución y cambiar de forma radical los sistemas de pensamiento. La obra se centra en cuatro de ellos: el mencionado Heidegger, Ludwig Wittgenstein, Walter Benjamin y Ernst Cassirer. Dejando de lado las cuestiones metafísicas o hermenéuticas, lo destacable es que los cuatro eran personas completamente traumatizadas por la matanza (Wittgenstein la había visto desde muy cerca en el frente) e inspiradas por un sentimiento apocalíptico. Se sentían cerca del fin del mundo. De alguna forma, lo estaban: lo que ocurrió a partir de 1939 dejó pequeños todos los terrores anteriores. Intelectualmente, somos hijos y nietos de esa gente asustada.

Vivimos en un mundo muy distinto a aquel. Y, sin embargo, sigue resonando lo de “la redención o caída de Europa y la civilización occidental”. Mantienen su valor en el comercio político los dos conceptos en que Heidegger se refugió tras la caída del nazismo, “patria” y “tradición”. Sin que exista ninguna amenaza realmente existencial, el miedo se vende bien: escuchando ciertos discursos, uno acaba creyendo que el mundo se va al garete. Aunque su fuerza sea mucho menor de lo que trata de aparentar, la ultraderecha resurge por todas partes, desde Le Pen a Puigdemont, desde Abascal a los brexiteers. Los redentores proliferan. Conviene recordar eso que decíamos antes: quien formula diagnósticos catastrofistas tiende a proponer soluciones catastróficas.

AMÉRICA AMÉRICA

Un buen momento éste para releer "El planeta Americano", de Vicente Verdú, un ensayo sobre la americanización del mundo en el que moramos. Me vino a la cabeza este libro después de leer el último y estupendo artículo de Javier Marías en EL PAÍS, el cual reproduzco tal cual.
Copiones todos
El papanatismo español hacia lo estadounidense es penoso. Aquí se celebra Halloween, y ya ha habido amagos de reunirse a comer pavo en Thanksgiving.

ESPAÑA SE HA CONVERTIDO en uno de los países más ridículos del planeta. Quizá esto no sea una novedad para muchos, entre los que desde luego me cuento. Pero la ridiculez ha alcanzado su máximo (bueno, nunca se sabe) en los últimos años. Por un lado, todo el mundo anda proclamando a voces su “diferencia” respecto a los vecinos con los que llevan siglos mezclándose y de los que apenas se distinguen. Los vascos y los catalanes pretenden ser directamente “insondables” para cualquiera no nacido en sus territorios y sin una raigambre pura. Aspiran a ser “incomprensibles”, un arcano para el resto, cuando resultan muy simples. Por su parte, bastantes de los demás españoles vitorean a un par de partidos (el PP y Vox) que sueltan sandeces del tipo “España es lo más grande que hay” o “Ser español es cosa seria”. Estos individuos están tan trastornados que últimamente reivindican como el colmo de la españolidad… la caza, como si esa actividad no se hubiera practicado desde la noche de los tiempos en todos los puntos del globo. La absoluta ridiculez radica en que todas esas pretensiones son falsas, las de los catalanes, los vascos, los andaluces y los madrileños. Hace demasiados años que España es una mera colonia voluntaria y servil de los Estados Unidos, y que el anhelo de mis compatriotas es, ya que no serlo (de momento es imposible), sentirse americanos y vivir como ellos. 

Viniendo esta aspiración ya de antiguo, nada debería haberme sorprendido, y sin embargo me quedé atónito hace unas semanas, al ver que TVE estaba retransmitiendo, íntegramente y en directo, el debate del Estado de la Unión. Bien es verdad que era por la noche tarde, pero eso se debía más al desfase horario con los Estados Unidos que a la necesidad de rellenar con “algo” la programación de madrugada. Si lo del Estado de la Unión hubiera coincidido con nuestro mediodía, se habría interrumpido lo habitual a esa hora para ofrecérnoslo. Esto bajo una TVE socialista. ¿Nos importa lo más mínimo ese soporífero debate de un país extranjero y lejano, cuyo protagonismo recae hoy en día en un perturbado profundo, Trump, que jamás ha dicho nada ni veraz ni interesante? ¿Nos habrían televisado el equivalente a esa sesión en Gran Bretaña, Francia, Alemania o Italia? ¿En nuestro propio Congreso o en el Parlament de Cataluña? Ah, no, que éste lleva toda la legislatura cerrado por decisión de los independentistas, que así demuestran lo democráticos que son y lo mucho que escuchan a todo su pueblo. 

El papanatismo español hacia lo estadounidense es penoso, y, en vez de quererse independizar algunas regiones, deberíamos todos solicitar convertirnos —por favor, por favor— en el 51º Estado americano. Aquí la gente celebra miméticamente Halloween, y el Black Friday, y el Cyber Monday, y ya ha habido amagos de reunirse a comer pavo en Thanksgiving (todo se andará, y se obligará al Rey a indultar a un par de aves). Ya hay fanáticos del fútbol con casco, deporte poco menos complicado que el baseball, y no son pocos los que trasnochan para no perderse la Superbowl y hablar de ella como si llevaran décadas siguiéndola. Lo mismo ocurre con los Óscars, claro, que cada año que pasa premian más horrores: entre los actores y actrices, a alguien que ha engordado o enfeecido para su papel, o al que han echado toneladas de maquillaje y prótesis para que se parezca a un personaje real al que en nada se parece; si antes fue Oldman mal disfrazado de Churchill, ahora son Bale y Amy Adams con caretas de Cheney y su señora, y un tal Malek con bigote y pómulos de Freddie Mercury. Pero también vivimos pendientes de los Globos de Orolos Grammylos Tonylos MTV, los Flocky, los Flicky y hasta los Razzie al peor cine. Las embarazadas organizan las llamadas “baby showers”, estúpidas fiestas en las que se hacen regalos a los nonatos (y de la veneración por las mascotas, otra importación, mejor no hablemos). En las bodas y “rebodas” se pronuncian sonrojantes discursos como los vistos en las comedias cursis o zafias (todas sin gracia) que de ultramar nos llegan. En la televisión, todo el mundo finge emocionarse y lloriquea, también a la usanza estadounidense: salen una señora o un joven, dicen “Es que yo quiero mucho a mi nieto o a mi abuela”, y les caen lagrimones por eso. Del uso ignorante y continuo del inglés, qué decir. Recibo invitaciones tan catetas que ponen “Save the Date” y “Dress Code”, así, tal cual, en vez de los más sensatos y naturales “Reserve la fecha” y “Etiqueta”. Los horteras pretenciosos espolvorean sus diálogos o columnas de “targets”, “deadlines”, “mainstream”, “backstages” y “speechwriters”, creyendo —es lo más grave— que en castellano o catalán no hay forma de decir eso. Hace poco oí a una estulta hablar del “agregado” para referirse al marcador total o global de una eliminatoria futbolística. Una lastimosa traslación de “aggregate score”, que es como se dice en inglés lo que acabo de escribir en mi lengua. ¿Los catalanes, los vascos, los españoles en general son únicos y tan originales que la emoción de su singularidad los abruma? Por favor, todos copiones patéticos del país más bobo de nuestra era.
Nino Bravo, *América América.

sábado, 9 de marzo de 2019

CRISTALES

Y es que en este mundo traidor, no hay verdad ni mentira: todo es según el cristal con que se mira.
Ramón de Campoamor.




PLANES PARA UN SÁBADO

Cocinar (crema de zanahorias y calabaza), leer y escuchar música, un plan perfecto y fácil para un sábado casero.

Tomaso Antonio Vitali, *Chacona en G Menor
Oleg Bezuglov y Natalia Bezuglova.
Bach, *Suite Nº1 para cello
Yo-Yo Ma.

TIEMPO LIBRE, NUNCA SUFICIENTE


Este es el tiempo libre que necesitas para ser feliz, según un estudio
¿Es perjudicial tener demasiadas horas de ocio? Puede socavar el sentido de productividad y reducir la satisfacción vital.
https://retina.elpais.com/retina/2019/03/06/talento/1551874250_339328.html

El ritmo frenético del día a día nos hace sentir que no tenemos tiempo para nada. Necesitamos más vacaciones, nos encantaría alargar los fines de semana un día más, salir antes de trabajar. Nos quejamos de que nos faltan horas para estar con quien nosotros queramos, ir a donde queramos, hacer lo que queramos. Tenemos la certeza de que si tuviéramos más tiempo libre seríamos más felices. Pero, ¿puede haber desventajas en tener demasiado tiempo libre? Es la pregunta que ha intentado responder la investigación Los efectos de tener mucho y poco tiempo libre en la satisfacción vital, llevada a cabo por las universidades de Pensilvania y California (EE UU). Y la respuesta es sí: demasiadas horas libres también pueden ser perjudiciales.

Investigaciones anteriores demostraron que tener muy pocas horas de ocio está vinculado a más estrés y niveles más bajos de satisfacción con la vida. En esta ocasión, los resultados concluyen que, aunque, tener poco tiempo es malo, tener más tiempo no siempre es mejor: socava el sentido de productividad y propósito de las personas, dejándolas menos satisfechas en general. En el estudio participaron más de 35.000 estadounidenses que representaban a trabajadores activos y a desempleados. Y encontraron algunas diferencias entre ellos: la satisfacción vital alcanza su punto máximo cuando un trabajador tiene en torno a dos horas de tiempo libre al día. Este tiempo aumenta hasta las tres horas y 45 minutos entre las personas que no trabajan ni buscan empleo. Por encima de esos tiempos, el bienestar disminuye.

La gran pregunta es: ¿por qué? Una de las respuestas está en que trasladamos el ritmo del trabajo al resto de aspectos de nuestra vida. Arrastramos el frenesí del trabajo en la oficina y en casa a las horas vacías y nos encontramos con el impulso de hacer, planificar y estar ocupados. En el tiempo libre no hay reglas, es deses­tructurado y más difícil de configurar. Te encuentras volviendo con prisas a casa después de un día intenso de trabajo y luego, cuando llegas, al cabo de un rato, no sabes qué hacer. Y el no hacer nos angustia, provocando la sensación de estar perdiendo el tiempo. En vez de disfrutar del descanso nos aburrimos por falta de vivencias y nos sobreviene el estrés del tiempo libre.

Aún así, es necesario coger los resultados de este estudio con pinzas. Una de las limitaciones de la investigación es la dificultad de abarcar todas las variables que influyen en el bienestar personal, como la motivación, el tipo de trabajo o la importancia que le damos a cada faceta de nuestra vida.

VUELTA AL TRABAJO

BUENA ENERGÍA

Me dicen dos amigos apicultores que vinieron a casa ayer que si las abejas han decidido hacer una colmena en mi jardín es porque en la casa "no hay malos rollos". Y así debe ser -yo soy buena gente, les dije-. porque durante esta semana que termina ha aparecido un enjambre en la caseta de herramientas del jardín. Supe de su existencia el miércoles y ayer tuvo lugar el trasiego residencial, del panal interior al exterior, donde parecen estar feliz porque ahora entran y salen de él olvidándose del interior de la caseta, su morada original. Esta tarde espero que vengan a llevarse esta colmena que les ha dado asilo provisional a la reina y a las demás abejas.




PORTENTOSO INGENIO CARNAVALERO

viernes, 8 de marzo de 2019

EMPEZASTE TÚ

ÁBRELA

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE



ASÓMATE A MI ALMA


(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón 
Sijé con quien tanto quería).
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
(10 de enero de 1936)

MONÁRQUICO ARCO


ARCO, Madrid, Feb-2019.

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

PA'ELEGIR

ALEXA ESTO, ALEXA LO OTRO

“Es más peligroso tener a Alexa encima de la mesa que a un señor observándote cada día en el salón” 
La abogada Paloma Llaneza explica que borrar ‘apps’ como Facebook y WhatsApp es la única forma de evitar que recopilen nuestros datos.
ISABEL RUBIO 4 MAR 2019 - 17:18 CET
https://elpais.com/tecnologia/2019/02/21/actualidad/1550768323_045000.html

Paloma Llaneza (Madrid, 1965) fue una de las primeras usuarias de Facebook. Pero esta abogada experta en protección de datos, al ver cómo funcionaba la red social y la información suya que recopilaba, borró su cuenta. El día que la compañía de Zuckerberg compró WhatsApp también desinstaló de su teléfono este servicio de mensajería instantánea. Y envió un mensaje a todos sus contactos: “Facebook ha comprado WhatsApp y lo ha comprado por los usuarios, lo ha comprado por vuestros datos. Yo me voy”. 
“Los datos son valiosos porque dicen muchísimo de nosotros y somos votantes potenciales, compradores potenciales y peticionarios de servicios de transporte, salud, educación y crédito potenciales. El mundo gira alrededor de nuestras necesidades. Cuanto mejor te conozca a ti, mejor seré capaz de venderte lo que creo que necesitas, aunque tú no creas necesitarlo aún, y de negarte lo que pides”, explica en una entrevista a EL PAÍS. Llaneza, que también es auditora de sistemas y consultora en ciberseguridad, acaba de publicar Datanomics, un libro en el que explica qué hacen las empresas tecnológicas con nuestros datos personales. 
El coste de tener instaladas aplicaciones como Facebook, Whatsapp o Instagram “es muy alto”: “El día que WhatsApp hable de todo lo que le hablamos se acaba el mundo”. Los gigantes tecnológicos llegan a conocer al usuario mejor que unos padres, una pareja o incluso uno mismo. “Lo que más nos dice de un ser humano es aquello que oculta de sí mismo: su parte emocional. Las redes sociales permiten saber cuál es tu estado de ánimo en tiempo real, si estás sufriendo de amores o buscando medicación para los nervios, si tienes depresión, si abusas demasiado del alcohol, si sales mucho o si la música que escuchas indica una tendencia al suicidio o una melancolía transitoria que forma parte de tu carácter”, asegura la abogada. 
Facebook analizó datos de más de seis millones de adolescentes australianos y neozelandeses para determinar su estado de ánimo y facilitar a los anunciantes información sobre los momentos en los que se sentían más vulnerables, según un documento de la compañía en Australia filtrado en 2017 por el periódico The Australian. Al saber cómo es una persona y cómo siente en cada instante, las empresas pueden venderle en el momento oportuno “cualquier cosa que emocionalmente necesite”: “Una idea, un pensamiento, un partido político, un modo de vida o incluso un sentimiento de superioridad nacional”. “Esto que es preocupante ha funcionado muy bien en el Brexit, en las elecciones de Trump y en alguna elección reciente en España”, afirma Llaneza.

Cómo evitar la recopilación de nuestros datos 
Para evitar que las compañías tecnológicas recopilen datos sobre nosotros, Llaneza afirma que la única solución es borrar este tipo de aplicaciones: “No hay un consejo intermedio, da igual compartir más o menos publicaciones”. “La parametrización de privacidad que hace Facebook está pensada para terceros, pero Facebook lo ve todo y guarda hasta tus arrepentimientos, incluso ese correo que ibas a mandar poniendo a caer de un burro a alguien y que luego decidiste no hacerlo. Porque un arrepentimiento dice de ti mucho más que lo que mandas”, explica. Hacer un uso menos intensivo de estas aplicaciones no serviría, según Llaneza, ya que “tienen un montón de permisos para acceder a tu teléfono móvil”: “Incluso por cómo mueves el teléfono y tecleas, tienen una huella biométrica tuya que te identifica con un alto grado de probabilidad”. 
Los dispositivos y las aplicaciones están pensados para ser “usables, molones y altamente adictivos”. El problema es que la percepción del riesgo entre los usuarios “es muy baja”: “Nadie es consciente de la cantidad brutal de información que da a un móvil incluso sin tocarlo”. “Tener un móvil o a Alexa encima de la mesa de tu casa te parece lo más normal y, sin embargo, no tendrías un señor sentado en el salón de tu casa todos los días observando cómo hablas o viendo como meriendas. Es mucho más peligroso tener a Alexa encima de la mesa que a ese señor, que tiene una memoria humana y se le va a olvidar la mitad de lo que oiga”, concluye Llaneza. 

CÓMO SACAN LAS COMPAÑÍAS RENTABILIDAD A LOS DATOS 
Las compañías sacan rentabilidad a los datos de sus usuarios “a base de vender la publicidad targetizada y de generar otros negocios alrededor de esa información”. Mientras que en Europa hay una regulación “más o menos estricta”, en EE UU “el hecho de que te caiga una pena más o menos grave, tengas acceso a distintas universidades o te denieguen un crédito, un seguro o un servicio médico dependerá de los datos tratados sobre ti”. ¿Por qué a pesar de no haber impagado nunca una deuda, te pueden denegar un crédito? “Porque los nuevos sistemas son predictivos y no analizan el pasado, sino que leen el futuro”, afirma Llaneza. Si un modelo predice por ejemplo que alguien tiene una alta probabilididad de divorciarse y su capacidad económica bajará, es posible que no se le conceda una hipoteca. El uso de estos sistemas conlleva un riesgo, ya que los datos con los que los algoritmos son entrenados están condicionados por nuestros conocimientos y prejuicios. Además, las máquinas terminan siendo en ocasiones una caja negra que hace imposible entender qué camino ha seguido el modelo para llegar a una determinada conclusión: “Una de las grandes cuestiones que tenemos delante es la transparencia algorítmica. Usted ha tomado una decisión: ¿Por qué y cómo?”. “La propiedad de datos ya está regulada. Lo que ahora debemos regular es el control sobre el resultado del tratamiento sobre esos datos”, afirma la abogada.

'VELOCIRELAPTOR'


El correveidile
Acabarán calificando a Urkullu como un metomentodo.
https://elpais.com/elpais/2019/03/01/opinion/1551469562_173743.html

Cuántas veces se va una a la cama tratando de discernir lo que piensa de las cosas. Y eso que casi todo te lo dan masticado. Ocurre algo y, en un pispás, ya tienes un destacamento de contertulios a favor, y otro en contra. Por eso sé que yo no sirvo para ese oficio. Me tentaron, y confieso que me halagó, pero admito que soy lenta, y necesitaría al menos un mes para saber qué pienso de un asunto. Se me viene a la cabeza, por poner un ejemplo de actualidad bastante rabiosa, lo del célebre relator. Desde que Carmen Calvo soltó dicha palabra, pasé unos días como rumiándola, relator, relator, relator, a ver si así lograba entender si se trataba de una persona que se encargaba de certificar lo dicho o era un individuo taimado de sangre reptilesca, puesto ahí por el Gobierno para certificar la crónica de una muerte anunciada, la de España. Traté de calibrar si debía de estar a favor o en contra de dicho personaje, pero les confieso que hasta la presente, y no quisiera con esto molestar a nadie, yo al relator en sí no le odio. En realidad, es que no he conocido a ningún relator en mi vida. Y lo que me pasó a mí debió de ser común porque en este periódico se publicó un artículo explicándole al pueblo cuáles eran las costumbres y el hábitat del relator, como si tratara de un animalillo peculiar, tan escaso y singular como el topillo.

Parecía que el relator iba a cambiar nuestras vidas, y fuera eso bueno o malo, tenía algo de liberador, maldita sea; pero pasó lo de siempre, que en cuestión de días, otra voraz polémica, la convocatoria de elecciones, engulló a la anterior. Yo me habría olvidado ya de aquello, porque la dinámica político-tertuliana nos ha acostumbrado a pasar de un cabreo a otro sin solución de continuidad, pero esta semana, siguiendo el juicio del procés, hubo una circunstancia que me recordó al relator y me resultó cómica. El miércoles declaró Rajoy. Eran las cuatro en punto de la tarde. Que daban hasta ganas de actualizar el poema. Y, como era de esperar, le preguntaron por el papel que jugó el lendakari Urkullu en aquellos días en los que a punto estuvo de no pasar lo que pasó. Rajoy no recordaba bien si había hablado con él por Messenger, WhatsApp, móvil o Skype. ¡Habló con tanta gente! A ver, el hombre no se acordaba. No se acordaba o, por mal pensar, el expresidente estaba eludiendo esa palabra, mediador, que habíamos utilizado tantos españoles aquellos días, para alabar la actitud de Urkullu, que lejos de quedarse al margen, había tratado de echar una mano, introduciendo alguna sensatez en el disparate. Pero esta palabreja en boca del pueblo es hoy tabú para la clase política, dado que el mediador podría considerarse, zoológicamente hablando, un pariente próximo del relator, y el relator hasta la presente es como un velocirelaptor.

La cuestión es que el jueves llegó el propio Urkullu y se definió a sí mismo como mediador o intermediador. ¡Vaya! Y no una vez, sino de junio a octubre. De tal forma, que Rivera, aprovechando el tirón, ya que estamos en campaña, le ha pedido explicaciones a Casado, y Casado le ha contestado que de mediador nada, que si acaso fue un “interlocutor”. Acabarán calificando a Urkullu como un correveidile para restarle connotación política a su papel, o como un metomentodo. O como un tío simpático que llama al presidente en el peor momento.

8-M

SUPERMAN VS. BATMAN

Al estrés lo llaman la "enfermedad silenciosa" y hay que tenerle medo por ello. Nos creemos Superman y, como mucho, si llegamos es al Batman original. 2019 está resultando un año duro, mucho trabajo por las mañanas y también por la tarde. éste sin tiempo suficiente. Me he tomado unos días de descanso, sin correo electrónico, sin periódicos (bueno, casi), sin móvil prácticamente. Dormir, leer, salir con amigos, pasear, teatro, dolce far niente. El lunes vuelvo a la carga recargado, o eso espero. Cada vez que leo u oigo que a alguien le ha dado un infarto, un ictus, o algo por el estado, recuerdo las palabras de un amigo: las balas cada vez silban más cerca.

NO PUEDO CON ÉL

Escribir bien no lo es todo, como no lo es ejercer una profesión con arte mientras se es mala persona o sin los valores básicos para mi necesarios e importantes. ¿Y esto a qué viene? Pues hablo de literatura y de toros, también de crueldad y de protección a los animales, de Vargas Llosa y de mi.
Hace tiempo escribí sobre un artículo del Nobel donde poco menos decía que no era lícito estar en contra de las corridas de toros porque a otros animales se les mataba igualmente (en este caso se refería a los animales de matadero). Tan simplista era su argumento que fue muy fácil rebatir tanta sandez. Contra la crueldad y el sadismo no existe argumento que lo justifique.
Ahora, después de varios años, convertido este señor en un esperpento de sí mismo, convertido en personaje del corazón -¡quién lo hubiera dicho de un premio Nobel de Literatura-, entrega un premio de tauromaquia a un individuo (torero) que lo único que ha hecho en su vida es matar a un animal indefenso. Sin comentarios. Ya es irreversible mi irracionalidad, no puedo leer nada de este señor, por muy bien que escriba. No puedo tener en mi círculo, sea cercano o literario, a nadie que sea un maltratador ni a quienes lo jalean. Y sí, es irracional, pero es lo que hay.