lunes, 8 de junio de 2015
FIN DE SEMANA MOVIDO
El pasado viernes, después de un almuerzo de despedidas y agradecimientos con compañeros de trabajo, volví a casa veloz para terminar de preparar la cena que tenía con mi familia esa misma noche. Había dejado la mesa puesta y la sopa lista, pero me faltaba aún el segundo plato, recoger a Pablo en el aeropuerto y preparar algunas cosas para picar; el jueves había osado plantearme -ingenuo que es uno aún- si preparar la mesa fuera, para encontrarme la mañana siguiente gris, lluviosa y con una niebla bastante espesa. Así, con las mesas encajadas en el salón, la comida preparada y todo listo para recibir a los comensales me viene un escalofrío, inesperado pero potente, extraño, de esos que no aparecen por arte de magia sino por algún buen motivo, así que me puse el termómetro temiendo lo peor y, a los tres minutos el mercurio marcaba 38,5°. Maravilloso, vaya un momento para ponerme malo, pensé, pero a lo hecho pecho. Mi hermana había venido desde Madrid, embarazada, con su marido -esa era la disculpa de la reunión familiar- y no era cuestión de estropear la velada, por lo que con dos aspirinas me senté a leer hasta la hora de acercarme al aeropuerto, supuestamente sobre las 20:30h, claro que no contaba en ese momento con la astucia de la niebla que hizo retrasar el avión hasta las 22h, estando ya toda la family at home. Como guinda no nos aseguraban que el vuelo aterrizara en el aeropuerto del norte, lo que me hizo estar preparado por si tenía que ir a del sur y dejarlos a ellos cenando plácidamente en casa. Bien, aterrizó en el norte finalmente, lo recogí y a las 22:30 estábamos ya sentados cenando. A partir de ahí todo muy bien, risas, buena cena y mejor conversación.
El sábado estaba invitado a casa de un amigo a cenar y fui. No quería hacerles el feo ya que habían preparado la reunión con antelación. Otro par de pastillas, un poco de abrigo y a la calle. Estupenda cena, muy agradable, aunque no demasiado larga pues al par de horas de estar allí sentados mi nariz dijo ¡se acabó!, dejé de respirar y empezó nuevamente el dichoso dolor de cabeza. A casa y a la cama.
Domingo: la mañana dedicados, más bien Pablo, a la reparación de la moto, después de la rotura de la cadena el día de las elecciones. Vino con un kit completo de transmisión, piñón, catalina y cadena, y la intención era desmontar el antiguo y cambiar todas las piezas para dejarlo todo como nuevo. Y así fue, dicho y hecho, con algunos imprevistos, a la hora de comer la moto estaba lista, limpia y estrenando tripas. Como hoy me levanté aún medio malo, con tos y después de una noche terrible, opté por salir en coche y no en moto, pero mi intención es probarla mañana por la tarde a ver qué tal.
Y así pasan los días en Villa Augusta.
EMPTY THE TANKS!
Protesta mundial para acabar con el cautiverio de delfines y ballenas
Madrid, Europa Press
6/jun/15 07:44. eldia.es
http://eldia.es/sociedad/2015-06-06/8-Protesta-mundial-acabar-cautiverio-delfines-ballenas.htm
http://eldia.es/sociedad/2015-06-06/8-Protesta-mundial-acabar-cautiverio-delfines-ballenas.htm
https://www.facebook.com/EmptyTheTanksWorldwide
'Empty the tanks', campaña promovida por varias organizaciones animalistas, celebra este sábado en 64 ciudades de 20 países de todo el mundo, entre los que se encuentra España, una protesta mundial para concienciar a la población sobre la difícil situación que viven las ballenas y delfines en cautiverio. Este acto se celebra con motivo de la III edición del evento mundial 'Empty the Tanks' ('Vaciad los tanques', en español).
'Empty the tanks', campaña promovida por varias organizaciones animalistas, celebra este sábado en 64 ciudades de 20 países de todo el mundo, entre los que se encuentra España, una protesta mundial para concienciar a la población sobre la difícil situación que viven las ballenas y delfines en cautiverio. Este acto se celebra con motivo de la III edición del evento mundial 'Empty the Tanks' ('Vaciad los tanques', en español).
Según ha informado la campaña, "los cetáceos en cautiverio sufren una amplia gama de problemas tales como afecciones de su salud, peleas con compañeros de acuario, estrés y muchos más". Algunos de los motivos por los que esta condena el cautiverio de estos animales es que su esperanza de vida se "reduce drásticamente". El promedio de esperanza de vida de un delfín en cautiverio es de cuatro años, cuando en la naturaleza podría llegar a los 40-50 años, según ha explicado 'Empty the tanks'.
Además, según la organización "ningún tanque será nunca capaz de reproducir" las condiciones de vida naturales de los cetáceos, pues estos animales "pueden sumergirse a más de 90 metros en la naturaleza", cuando los tanques suelen tener una capacidad de 7 a 15 metros de profundidad. Asimismo, "los parques marinos separan regularmente a madres" de sus crías, como por ejemplo sucede con las orcas, situación contraria en la naturaleza, según informa la ONG.
Por último, 'Empty the tanks' vincula la industria de la cautividad (a la que califican de "lucrativa") a las matanzas anuales de delfines en Taiji (Japón), porque según ellos, "un delfín vivo entrenado vendido internacionalmente puede alcanzar en cualquier lugar un precio de 100.000 dólares". "Cuando usted compra una entrada para un espectáculo de delfines o paga para nadar en un encuentro con delfines está apoyando y alentando la continuidad de las atrocidades que suceden en Taiji", han subrayado.
Estos animales "son seres increíblemente sociales e inteligentes que están siendo explotados y utilizados para obtener beneficios económicos - y nada más", ha declarado la fundadora de 'Empty the Tanks Worldwide', Rachel Carbary.
Los lugares donde se desarrollarán las protestas en España son: el Zoo Acuario de Madrid, el Zoo de Barcelona, 'Mundomar' de Benidorm, 'Loro Parque' de Tenerife, 'Rancho Texas Park' de Lanzarote, el Oceanografic de Valencia y en las ciudades de Gran Canaria, Tarragona y Palma de Mallorca.
ANNA BOLENA EN TENERIFE: CRÍTICA
Anna Bolena de Donizetti en Tenerife
Francisco García Rosado
Por Opera World · 7 junio 2015
https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=6961026576050275136#editor/target=post;postID=5775646619497758387
Con gran esfuerzo, inteligencia y sentido de la programación el equipo que dirige el Auditorio de Santa Cruz de Tenerife va sacando adelante sus temporadas con gran éxito, si no de público que no lo llena –falta tradición y marketing pero hay que seguir empeñándose porque el que resiste, gana- sí de la critica de los aficionados.
La Anna Bolena de Donizetti en Tenerife ha supuesto un triunfo indiscutible, y eso que las cosas se les pusieron muy difíciles a ultima hora. La gran soprano Mariella Devia canceló la víspera del estreno por un problema de alergia. Se buscó sustituta, cosa nada fácil, y finalmente se encontró a Marta Torbidoni, de Ancona, quien tomó un avión al día siguiente y llego 4 horas antes del concierto. Nervios inevitables ante el desconocimiento de la soprano.
En versión concertante se inició esta ópera belcantista de la trilogía Tudor del maestro de Bérgamo. Gran expectación que pronto se transformó en admiración y grandes aplausos. Marta Torbidoni es una joven soprano con un curriculum muy interesante y con una carrera en progreso, alumna de la gran Renata Scotto cantó toda su parte de manera maravillosa, valiente, yendo siempre a más hasta llegar a la deslumbrante escena final. Legato exquisito, articulación, afinación, agudos radiantes, riqueza de armónicos y una inteligencia magnífica- siempre pendiente de las indicaciones del director Sebastiano Rolli. A todo ello se unió una capacidad de comunicación y empatía con el resto del elenco importante.
Su partener fue el gran Celso Albelo del que poco se puede añadir a lo dicho en otras ocasiones. La categoría musical de este tenor canario es sublime. Su canto es excepcional, su sentido del legato extraordinario, fraseo, zona aguda espectacular. Estamos ante un tenor fuera de lo común. Un orgullo.
Con ellos triunfó la mezzo Alessandran Volpe de voz aterciopelada y poderosa, magníficamente proyectada y muy musical. Otro éxito.
Con ellos la mezzo japonesa Nozomi Kato , y Piotr Lempa cumplieron sobradamente con sus roles, si bien el segundo resultó algo monótono. Lo menos interesante fue la actuación del bajo Felipe Bou. A su voz le falta carácter y autoridad para encarnar rey Enrique VII.
Magnifica la orquesta sinfónica de Tenerife y el coro de la ópera del mismo lugar a las ordenes del joven director italiano Sebastiano Rolli quien nos dio una versión de la ópera Anna Bolena de Donizetti en Tenerife que demostró que el compositor es algo más que un mero acompañante de voces.
El público aplaudió y lanzo bravos interminables a un concierto que permanecerá en nuestra memoria.
sábado, 6 de junio de 2015
LA CONDICIÓN ANIMAL
Para el Derecho español, los animales son cosas, meros bienes susceptibles
de apropiación y de libre disposición por parte de sus propietarios. El libro El
Derecho de los animales —un ensayo colectivo a cargo de filósofos,
juristas y etólogos editado por Marcial Pons— cuestiona este anacrónico
estatuto jurídico y pone sobre la mesa “una nueva frontera moral”: el respeto
humano al resto de animales.
El Derecho de los animales
Coordinador: Baltasar, Basilio
ISBN:9788416402212
Editorial: Marcial Pons, Ediciones Jurídicas y Sociales
Fecha de la edición:2015
Lugar de la edición: Madrid. España
Colección: Biblioteca de gobernanza y derechos humanos
Encuadernación: Rústica
Medidas: 21 cm
Nº Pág.: 401
Idiomas: Español
Este volumen que la Biblioteca del Máster en Gobernanza y Derechos Humanos dedica al Derecho de los animales quiere promover entre los estudiantes un campo de conocimiento que abarca diversas disciplinas. Nuestra intención es que puedan familiarizarse adecuadamente con un espacio específico del Derecho, con el pensamiento crítico que aborda las modalidades de un dilema cultural y con la polémica que a lo largo de las últimas décadas han protagonizado algunas de las mentes más ilustres de nuestro tiempo. La ética, la historia cultural, la etología y la ciencia jurídica han generado una bibliografía de gran interés académico y de notable influencia entre el público culto. Las deliberaciones sobre el deber moral, la evolución de los valores que rigen la visión del mundo en cada época, la investigación del comportamiento animal y las disposiciones acogidas por el ordenamiento legal, conforman un corpus de saberes cuya comprensión es imprescindible a los profesionales implicados en el desarrollo de nuevas formas de actuación institucional. Los argumentos que a favor o en contra de los derechos de los animales elaboran los polemistas es un asunto de apasionante actualidad, pero el debate de la comunidad científica internacional sobre la condición animal da fe de lo que podemos considerar como el comienzo de una transformación cultural. Del prólogo de Basilio Baltasar.
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'The Trial of Bill Burns', de P. Mathews (1838), primer juicio por crueldad contra los animales. Burns había golpeado a su burro y fue denunciado por un diputado que llevó a la víctima ante el juez.
La condición animal
Juristas, filósofos y etólogos abordan en El Derecho de los animales (Marcial Pons editor) las claves de un cambio de sensibilidad social, cultural, política y jurídica: Jorge Wagensberg, Jávier Sádaba, Jesús Mosterín, Robert T. Hall, Gabriel Doménech, Pablo Herreros, Teresa Giménez-Candela, Carlos Contreras, Cristina Bécares Mendiola y María González Lacabex.
Este ensayo colectivo, publicado por la Cátedra de Estudios Iberoamericanos Jesús de Polanco, la Universidad Autónoma de Madrid y la Fundación Santillana, ha sido coordinado por el escritor Basilio Baltasar, cuyo prólogo publicamos, y será presentado en el Círculo de Bellas de Madrid el próximo martes 2 de junio.
Basilio Baltasar - Director de la Fundación Santillana
http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/condicion-animal_6_393420661.html
El volumen que la Biblioteca del Máster en Gobernanza y Derechos Humanos dedica al Derecho de los animales quiere promover entre los estudiantes un campo de conocimiento que abarca diversas disciplinas. Nuestra intención es que puedan familiarizarse adecuadamente con un espacio específico del Derecho, con el pensamiento crítico que aborda las modalidades de un dilema cultural y con la polémica que a lo largo de las últimas décadas han protagonizado algunas de las mentes más ilustres de nuestro tiempo.
La ética, la historia cultural, la etología y la ciencia jurídica han generado una bibliografía de gran interés académico y de notable influencia entre el público culto. Las deliberaciones sobre el deber moral, la evolución de los valores que rigen la visión del mundo en cada época, la investigación del comportamiento animal y las disposiciones acogidas por el ordenamiento legal, con-forman un corpus de saberes cuya comprensión es imprescindible a los profesionales implicados en el desarrollo de nuevas formas de actuación institucional.
Los argumentos que a favor o en contra de los derechos de los animales elaboran los polemistas es un asunto de apasionante actualidad, pero el debate de la comunidad científica internacional sobre la condición animal da fe de lo que podemos considerar como el comienzo de una transformación cultural. Pensadores, científicos y juristas contribuyen con sus estudios a dar forma a una nueva sensibilidad y por ello es probable que sus hallazgos rectifiquen el modelo antropológico que hasta ahora nos ha servido de referencia. Si tuviéramos que sintetizar este elocuente movimiento de ideas, esa nueva perspectiva que parece en trance de asumir nuestra época, deberíamos adaptar una de las frases de Pablo de Tarso: ni todo nos es permitido, ni todo nos conviene.
De lo que se habla en nuestro tiempo, y con sofisticada inteligencia, es de los límites que estamos dispuestos a imponer a nuestro dominio sobre los animales.
Mientras intentamos liberarnos de lastres inconcebibles a todo ser humano decente (el abuso y la explotación con que los hombres tratan a sus congéneres), nuestra generación también adquiere conciencia de una nueva frontera moral. La determinación con que, tras renunciar al despotismo de la fuerza, administramos la soberanía de la razón, nos llevó a acostarnos como reyes de la creación y a despertarnos como responsables morales de los seres que utilizamos para alimentarnos, vestirnos y divertirnos.
Hay un interrogante que sólo por haber sido formulado modifica nuestra posición en el mundo, corrige la percepción que tenemos de nuestra historia y nos aboca a matizar potestades que considerábamos inherentes a nuestra condición: ¿podemos manejar sin contemplaciones a los animales que satisfacen nuestras necesidades y placeres? En su caso, ¿qué tipo de contemplaciones nos parece imposible adoptar? O, por ejemplo: ¿qué contemplaciones estamos dispuestos a respetar?
A nadie se le escapa lo que ocurre cuando nos ponemos en cuestión. Cada vez que hemos restringido el uso de nuestra fuerza (sobre un país más débil, una población más pobre, o un frágil ecosistema) ha sido gracias a intensas discusiones y a declaraciones que al principio se han considerado ociosas, peligrosas o ridículas. Pero es un rasgo seminal del hombre haber sabido pronunciar las preguntas que van perfeccionando su eficacia crítica. Y no hay motivo para pensar que justamente en este asunto de los animales vayamos a suspender nuestro rasgo cultural más notable y a conformarnos con la inercia que imponen las costumbres.
Ciertamente, a los que la consideran una fuente de autoridad se les puede decir que la tradición no va en este asunto más allá de una tautología que, a fuerza de repetirse, sólo consigue irritar nuestro entendimiento. Que el hombre haya manejado hasta ahora sin contemplaciones a los animales no es una razón de peso para que siga haciéndolo -aunque sin duda es un nuevo peso el que, con este asunto, acarrea la razón-.
Una investigación tan extensa y profunda como la que enuncian las disciplinas académicas ocupadas en entender nuestra relación con los animales, ha debido prescindir en primer lugar de las seducciones costumbristas. Todos podemos sentir los poderosos vínculos emocionales de la memoria colectiva -sus ritos y celebraciones-, pero no por ello renunciamos a pensar con la claridad de nuestra mente individual. No parece factible que la vigencia de nuestras leyes vaya a depender siempre de la ignorancia de nuestros antepasados.
Los intelectuales y científicos que elaboran las claves de este nuevo discernimiento y que polemizan abiertamente a causa de la tauromaquia, la caza, los experimentos con animales en laboratorios, las granjas o los mataderos industriales, son los que se preguntan si podemos dar indefinidamente un trato injusto, degradante o cruel a los animales. Un aspecto crucial de esta discusión es la evidencia del dolor en los animales condenados a morir en nuestros mataderos municipales o en las fiestas taurinas. Cuando así lo entendemos, ¿nos sentimos concernidos por el daño que padecen? ¿Nos preguntamos si tenemos derecho a ocasionarlo? Y en este caso: ¿podemos infligirlo sin alterar el fundamento de nuestra supremacía moral? Obviamente, si fuéramos una manada de lobos hambrientos estas interrogaciones carecerían de sentido.
Las cuestiones que se van hilvanando en esta controversia van más allá de los buenos sentimientos, pues en el paradigma contemporáneo no se trata tanto de defender a los animales, víctimas propiciatorias de una gigantesca maquinaria sacrificial, como de proteger y salvar a los hombres que se comportan como verdugos sin piedad. Así como hemos demostrado estar en condiciones de rectificar algunos de nuestros dislates históricos (la antropofagia, por ejemplo), también podemos impedir que unas prácticas poco éticas lesionen el amor propio que nos debemos.
No será fácil conseguirlo. Cuando en medio de una disputa coloquial, un contrincante quiere ridiculizar la opinión de los animalistas, le basta decir: «pues bien que se come el tipo ese unos buenos chuletones». Aunque sólo sirva para provocar la inevitable risotada castiza, lo cierto es que la chanza da en el clavo y formaliza la envergadura de nuestro problema: ser conscientes de una violenta contradicción. Lamentar la muerte de los animales cuyas proteínas necesitamos para vivir nos devuelve a la experiencia elemental que conocieron los cazadores del paleolítico: se vieron impelidos a devorar animales cuya majestad les inspiraba una perpleja admiración. No resulta extraño que esta tragedia fuera vivida como una experiencia religiosa.
Nuestra controversia confiere a estas dificultades un interés inesperado. ¿Seremos capaces de administrar con solvencia nuestras contradicciones? ¿Podremos satisfacer nuestras necesidades vitales sin explotar a otros seres vivos? ¿Cómo conciliar nuestros elevados principios morales con la vulgaridad de nuestras costumbres? Entre aquello a lo que aspiramos y aquello que consentimos con avergonzada sumisión, ¿hay algún tipo de salida razonable? ¿Podemos, por ejemplo, cancelar el daño que por diversión ocasionamos a los animales pero aceptar el que provoca nuestra lógica carnívora?
La indagación multidisciplinar y transversal que han emprendido los autores de este volumen de la Biblioteca de Gobernanza y Derechos Humanos cuestiona la legitimidad de los hábitos que dábamos por sabidos y se enfoca hacia un objetivo que ya resulta ineludible: nos corresponde ser más conscientes de nuestra responsabilidad con la condición animal y perfeccionar la integridad de nuestra orgullosa superioridad intelectual. Al fin y al cabo, este ímpetu filosófico pertenece al proceso evolutivo que hemos asumido como característica de nuestra humanidad. Si perdiéramos la capacidad de interrogarnos sobre la justicia de nuestras actitudes, careceríamos del que nos parece el rasgo más virtuoso de nuestra especie. Y aunque desde el Holocausto nos sintamos desmentidos por nuestra despiadada capacidad de destrucción, y nos parezca difícil seguir pensando con ingenuidad platónica en el Bien, la Verdad y la Belleza, lo cierto es que el escepticismo nihilista, la pereza o la miopía no nos impiden permanecer fieles a la distinción de nuestros deberes morales.
El modo en que ensayamos respuestas a las incómodas preguntas que nos hacemos, el modo en que afrontaremos las impertinentes críticas que nos dirigimos, es el objeto de la obra que el lector tiene en sus manos.
viernes, 5 de junio de 2015
FOTOGRAFIANDO EL HORROR
En el contexto del 70 aniversario de la liberación del campo de concentración de Mauthausen, Centro Sefarad-Israel acogerá en los próximos meses la exposición “El fotógrafo del horror. La historia de Francisco Boix y las fotos robadas a los SS de Mauthausen”.
En el contexto del 70 aniversario de la liberación del campo de concentración de Mauthausen, Centro Sefarad-Israel acogerá en los próximos meses la exposición “El fotógrafo del horror. La historia de Francisco Boix y las fotos robadas a los SS de Mauthausen”. Las imágenes que en ella se exponen están extraídas del volumen de idéntico título recientemente reeditado por la editorial RBA y firmado por Benito Bermejo. La muestra reúne alrededor de un centenar de fotografías que reflejan el horror de Mauthausen: algunas fueron tomadas por el español Francisco Boix antes y después de su paso por este campo, y otras fueron obra de los propios SS que Boix consiguió robar del laboratorio fotográfico. Un material que fue clave, más tarde, en los juicios de Nuremberg.
Francisco Boix (Barcelona 1920-París 1951) era un fotógrafo militante de la Juventud Socialista Unificada de Cataluña cuando conoció, en 1939, la retirada y el exilio en Francia. En 1940, en los momentos de la ofensiva alemana sobre Francia, fue hecho prisionero. Al año siguiente, es internado en el campo nazi de Mauthausen. Más de 7.200 republicanos españoles pasaron por allí y apenas un tercio salió con vida. Boix trabajó en el laboratorio fotográfico del campo y consiguió salvar de la destrucción un volumen importante de documentos gráficos realizados por los propios SS. Además, en mayo de 1945, volvió a tomar él mismo la cámara y dejó su propio testimonio gráfico de algunas de las situaciones que siguieron a la liberación de Mauthausen. Su nombre apareció en los medios internacionales en 1946 con motivo de su declaración en el Proceso de Nuremberg para dar testimonio de la realidad de los campos nazis y documentar la acusación contra algunos jerarcas del III Reich.
En el acto de inauguración de “El fotógrafo del horror. La historia de Francisco Boix y las fotos robadas a los SS de Mauthausen” Participarán los siguientes ponentes:
-Benito Bermejo, historiador y autor del libro “El fotógrafo del horror. La historia de Francisco Boix y las fotos robadas a los SS de Mauthausen”
-Juan Avilés. Catedrático de Historia Contemporánea, UNED
-Concha Díaz. Delegada en Madrid de Amical de Mauthausen
- Miguel de Lucas. Director de Centro Sefarad-Israel
De 9 de junio a mediados de septiembre
Palacio de Cañete (Calle Mayor, 69)
Inauguración: 9 de junio, 19.00 (Acceso libre hasta completar aforo)
Lunes a Jueves de 10:30 - 14:30 y de 15:30 - 20:00
Viernes de 10:30 - 14:30
jueves, 4 de junio de 2015
miércoles, 3 de junio de 2015
UNA BURLA A LA MEMORIA HISTÓRICA
“Premiar a las monjas Adoratrices es una burla a la Memoria Histórica”
Las víctimas de los reformatorios dirigidos por la congregación y auspiciados por el Patronato de Protección a la Mujer, institución franquista implicada en la trama de robo de bebés, planean presentar una queja formal ante el Defensor del Pueblo por el premio a los ‘Derechos Humanos Rey de España’ otorgado a la orden el pasado mes de abril.
Las víctimas de los reformatorios dirigidos por la congregación y auspiciados por el Patronato de Protección a la Mujer, institución franquista implicada en la trama de robo de bebés, planean presentar una queja formal ante el Defensor del Pueblo por el premio a los ‘Derechos Humanos Rey de España’ otorgado a la orden el pasado mes de abril.
Por: Josefina Grosso · Fuente: Público · 31 mayo, 2015
https://laicismo.org/2015/premiar-a-las-monjas-adoratrices-es-una-burla-a-la-memoria-historica/127763
Durante décadas, la orden de las Adoratrices, ‘Esclavas del Santísmo Sacramento y de la Caridad’, estuvo vinculada al Patronato de Protección a la Mujer, institución dependiente del Ministerio de Justicia e implicada en la trama de robo de bebés.
La de las Monjas Adoratrices es actualmente una congregación cuya labor se centra en la ayuda a las víctimas de trata, prostitución y violencia de género. Pero éste no ha sido siempre su cometido.
El pasado 13 de abril recibieron el Premio a los Derechos Humanos Rey de España concedido por la Universidad de Alcalá y el Defensor del Pueblo. Las mujeres que sufrieron el “destierro” en los centros que dirigían estas religiosas, encerradas por ser lo que en aquel momento se denominaba “caídas o en riesgo de caer”, se llevaron una amarga sorpresa tras la concesión. “Para aceptar premio alguno primero deberían asumir lo que nos hicieron. Premiarlas es una burla a la Memoria Histórica”.
Consuelo García del Cid conoce bien el tema. Ella misma fue víctima en uno de los muchos centros que estas monjas controlaban con el beneplácito del régimen. La encerraron “por pensar”, asegura. Es la autora de Las desterradas hijas de Eva, obra que denuncia la labor de “redimir caídas” de estas religiosas. “Ellas pensaban que nos estaban salvando, pero lo que de verdad pretendían era anularnos”, asegura. “Los conventos de las Adoratrices tenían un régimen carcelario, éramos explotadas laboralmente sin percibir salario alguno, castigadas en cuartos de aislamiento, obligadas a rezar, fregar, obedecer y fingir, mientras intentaban, con todos sus medios, anular personalidades, lavarnos el cerebro e imponer el patrón femenino del régimen con especial devoción”, cuenta con rotundidad la escritora.
Las desterradas son un grupo de mujeres que sufrieron el encierro injusto en estos centros y que luchan por “reivindicar lo sucedido, el horror que vivimos”. Aseguran a Público que van a elevar su queja formal ante la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, la misma que dio su visto bueno para premiar a la congregación. “Estoy casi segura de que Soledad Becerril no sabe ni conoce el pasado de las Adoratrices y Felipe VI, tampoco”.
Teresa Fernández Gismero estuvo también en las Adoratrices, primero en el de la calle Padre Damián, junto a Consuelo, y luego en otro en Albacete. “El día que me enteré me quise morir, y sigo en ello. No entiendo cómo se le puede dar un premio de Derechos Humanos a una orden que ha hecho tanto daño. Es una aberración después de pasar lo que hemos pasado”. También cayó en manos del Patronato por pensar por sí misma.
“A mí me encerraron ahí por pensar, porque me veían desde el colegio como un peligro. Yo era una chica inteligente, qué me hacía muchas preguntas, me cuestionaba muchas cosas. Ahora de mayor veo que preguntaba cosas que no debía para la época. Todo empezó en el colegio, iba a un colegio de monjas y había una monja en particular que me tenía especial manía, me veía como una amenaza peligrosa”, cuenta Teresa. Recuerda su paso por el centro como “tremendo”, sobre todo por un episodio en concreto: el día en el que le pidieron que firmara un papel en blanco, algo a lo que se negó rotundamente. Lo que querían que firmara era un consentimiento para quitarle a su madre su patria potestad en favor del Patronato, “todo un sinsentido”.
Desde el primer momento cuenta que se sintió presa y en un acto desesperado decidió emprender una huelga de hambre de cerca de 40 días que casi la mata. El de Teresa era un acto reivindicativo, un grito desesperado y silencioso, porque, como todas coinciden, “todo allí era así, en silencio”. “Estaba desesperada. Antes de entrar tenía una vida y de repente vi que no tenía ningún control sobre mi vida, ninguno. En aquel momento lo único que podía hacer para seguir sintiéndome persona era dejar de comer”. Teresa ahora es médico de profesión y sabe que estuvo al borde de la muerte. Le salvó la vida una enfermera que, al ver su estado, lo puso en conocimiento de su madre. La monjas, asegura, ignoraron por completo su desesperación.
Anna es francesa, su acento la delata. Su caso es poco habitual. Ella no acabó en las adoratrices por ser ‘rebelde’. Por problemas familiares su madre se vio obligada a dejar a su hermana de 12 años y a ella de 13 años en el convento de las Adoratrices. Es amiga personal de García del Cid, amistad que se forjó entre los muros de su destierro. “Hacían lo imposible para separarnos, teníamos que hablar a escondidas. Los momentos de silencio obligado eran muy grandes, demasiado largos”.
Define su experiencia como “totalmente destructora”. “No tuvimos malos tratos físicos, pero psicológicos todos. Me sentí maltratada allí. A nadie le importábamos. Y eso que yo me portaba bien, era de las buenas”. La hermana de Anna salió tocada del centro, murió antes de cumplir los 20 años, al poco tiempo de salir de allí. “Le destruyeron la vida, se enganchó a las drogas y murió muy joven, a los pocos años de salir del centro”, asegura a Público con la voz entrecortada.
“Trabajábamos sin recibir ningún tipo de salario, mucho silencio, mucha presión religiosa y encierro constante. Las monjas ganaban dinero a nuestra costa”, cuenta Anna. Todos los testimonios coinciden en que no percibían remuneración alguna por la labor que realizaban en los talleres. Comentan que El Corte Inglés reconoció que en los reformatorios se trabajaba para ellos, asegurando que ellos pagaban por los trabajos. Todas dudan que el dinero llegara a sus verdaderas destinatarias.
“Las adoratrices crearon un sistema penitenciario oculto, colaboraron con el franquismo y sometieron a mujeres mientras eran menores de edad y hasta los 25 años. Este premio debería hacerles asumir su pasado reciente. Tenemos muchas cuentas pendientes”, sentencia la autora, que busca respuestas y exige “un mínimo reconocimiento por el daño causado”.
ÁGAVE
Ya hace casi dos años que dejé de comer carne y soy más feliz por muchas razones, por ellos, los animales, por mi, mi salud, por tantas cosas. Si no tomo azúcar desde hace años, reemplazada por sacarina, ahora he decidido, al menos en mi casa que es fácil de conseguir, no tomar nada de alimentos químicos como los edulcorantes y pasarme al sirope de ágave. Lo he probado varias veces y es casi como el azúcar, mucho más agradable de sabor que la sacarina, sin duda.
Leo esto de interés, lo que me lleva a pensar que la panacea no existe:
Nutricionalmente son bastante similares pero la característica diferencial con el azúcar común que es que el sirope de agave posee un bajo índice glucémico, es decir no causa un aumento tan drástico de los índices de glucosa tal y como lo provoca el azúcar común. Este al tener un índice glucémico tan alto tiende a hacernos sentir hambre más temprano ya que se digiere rápidamente, es por ello que los preparados con sirope de agave hace que nos sintamos llenos durante más tiempo, lo que se puede traducir en comer menos.
Lo cierto es que el sirope de agave tiene sus seguidores pero también sus detractores, como os comentaba anteriormente para su obtención debe de sufrir un procesamiento con una serie de reacciones químicas que van a determinar según como sea el proceso la calidad del sirope de agave, ya que algunos están tan excesivamente procesados que hace que se acabe equiparando al jarabe de maíz de alta fructosa.
Es decir, hay algunos siropes de agave tan altamente refinados que su composición acaba siendo 100 % fructosa, así que a estos no se les podría atribuir la riqueza y los beneficios de los fructooligosacáridos, muy abundantes en la planta y con propiedades prebióticas que ayudan a mejorar el tránsito intestinal y a reforzar el sistema inmunitario.
Estos fructooligosacáridos se modificarían en la transformación en sirope generando simplemente fructosa, con los consiguientes perjucios a nivel de salud que este compuesto puede provocar como sería el aumento de triglicéridos, hígado graso, diabetes y alta presión arterial entre otros, por lo que se recomienda un consumo moderado y responsable cómo con cualquier tipo de glúcido.
♪SUMMERTIME♫
Porgy and Bess, Gershwin. *Summertime.
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Gershwin en SowetoLa Compañía de Ciudad del Cabo llega al Teatro Real con una versión contemporánea de 'Porgy and Bess'.
http://www.elmundo.es/cultura/2015/06/03/556dea28ca4741a90d8b456e.html
Al maestro Tim Murray le gusta evocar la escena de George Gershwin jugando al tenis con Arnold Schönberg en una pista de Los Ángeles. No porque refleje una pugna maniquea del melodismo frente al dodecafonismo, sino porque el partido en cuestión, del que ignoramos el resultado, se disputaba en el terreno común de la vanguardia. La alegoría reivindica la importancia de 'Porgy and Bess' y también subraya ahora su vigencia. Por razones musicales en primer lugar merced al gran fresco de entreguerras que concibió el compositor americano (1935 ). Y por motivos de permanente actualidad "informativa" también. Una ópera sobre la discriminación, la desigualdad y el gueto que recala la semana que viene en el Teatro Real (10 de junio en adelante) por iniciativa de la Compañía de Ópera de Ciudad del Cabo.
Tiene sentido el enfoque sudafricano porque Christine Crouse, directora de escena, extrapola la producción al apartheid de Soweto a finales de los años 70. No por arbitrariedad patriótica, sino porque el drama social que Gershwin reflejó en una corrala marginal de Charleston puede trasladarse al suburbio sudafricano con las mismas coordenadas: la pobreza, la droga, la violencia, el racismo, la segregación. "Y la esperanza", añade Christine Crouse, enfatizando que el operón de George Gershwin concluye con un final abierto a la reconciliación. Igual que en Soweto. O que no sucedió del todo, pues la propia Crouse admite que el montaje de Porgy and Bess podría concebirse igualmente en el contexto de 2015.
"Se ha producido en Sudáfrica un problema de decepción. Hubo grandes avances en nuestra sociedad, pero también se han arraigado motivos para la desigualdad, el clasismo, la pobreza y hasta el hambre. Sigue habiendo los mismos guetos que Gershwin narra en su obra. Y sentimos la orfandad de Nelson Mandela". No puede reprimir las lágrimas Crouse cuando evoca a Madiba. Y no se apropia de la orfandad. La considera característica de una sociedad que ha descuidado el mensaje conciliador del presidente sudafricano. "Frente al apartheid, Mandela optó por el perdón y por la inclusión. Inculcó la conciencia de la compasión. Evitó el peligro de una sociedad parcelada, incapacitada para convivir, pero su ejemplo se ha ido desdibujando, al mismo tiempo que se han exagerado las diferencias".
Desde esta perspectiva, la Compañía de Ópera de Ciudad del Cabo representa una especie de burbuja terapéutica y pedagógica. Es un reflejo de la sociedad mixta bien avenida, y comprometida con una ópera que inmuniza contra la discriminación. Sabía de lo que hablaba Gershwin y sabía de lo que escribía, entre otras razones porque la gran epopeya de la comunidad negra, 'Porgy and Bess', la había escrito un compositor blanco zarandeado en la discriminación. Porque era un inmigrante de origen ruso. Porque era judío. Y porque la comunidad académica observaba con recelos sus ambiciones de escribir música seria. Se explica así que Gershwin pidiera a Ravel convertirse en su alumno, aunque la respuesta del francés debió tranquilizarlo: "¿Por qué quiere usted convertirse en un Ravel de segunda mano si es un Gershwin de primer orden?".
El maestro Tim Murray, director musical de las funciones madrileñas, comprende el entusiasmo de Ravel. Y sostiene que Porgy and Bess es una de las obras maestras del siglo XX gracias a su audacia, sensibilidad, corpulencia y hasta trasunto visionario, aunque también admite que el hit de Summertime ha arriesgado a eclipsarla. "La ópera es un caleidoscopio en el que podemos reunir la música académica y el jazz; podemos escuchar a Ravel y a Schönberg. Podemos percibir los guiños al gran musical de Broadway y al lenguaje vanguardista europeo, pero sobre todo se impone la tensión musical y teatral de un compositor en estado de gracia".
BESTIAL
Campaña de la FUNDACIÓN FAADA para poner fin al uso de animales salvajes en producciones audiovisuales.
http://adnimalsfree.org/el-casting-mas-bestia
martes, 2 de junio de 2015
A MI QUE ME PERDONEN
Sí, me van a perdonar, pero que el presidente de la FIFA haya dimitido lo voy a apuntar rápidamente en la lista de cosas que me importan una mierda.
lunes, 1 de junio de 2015
2 RETRATOS
Mi amigo Luis me manda estos magníficos retratos que, raudo, agradecí. Genuino pop art para este siglo XXI.
LOS RICOS TAMBIÉN...
Hoy amanecimos con la noticia de la muerte del presidente de American Express, un tal Ed Gilligan, de 55 años, aparentemente por un ataque al corazón. Volaba de Tokyo a Nueva York en su avión privado, y aunque aterrizaron desde que presentó síntomas de que algo ocurría, en tierra no hubo nada que hacer. Ya sé que no es una noticia demasiado importante, salvo para sus familiares y compañeros, claro está, pero esto me hizo pensar por unos momentos que debemos vivir la vida como si del último día se tratase. ¿Hacen falta más pruebas para ello?
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