Anoche, espectáculo de Antonia San Juan en el auditorio Alfredo Kraus, lleno absoluto, todo hay que decirlo.
Entretiene, aunque quizá dos horas se hagan un poco largas. Además, aquí tenemos tan buena predisposición a todo lo que haga esta mujer, que es abrir la boca y las risas estridentes lo inundan todo, haciendo imposible entender algo si ella continúa hablando. Esto del sonido y la maldita manía de la gente maleducada de encender el móvil una y otra vez, no sea que vayan a perderse la noticia o la llamada más importante de sus vidas. En la fila de delante -estábamos en el quinto pino porque casi no quedaban entradas cuando me enteré del espectáculo-, una doña llegó a responder una vez para contestar "ahora no puedo hablar, estoy en el auditorio" y rauda colgar. Sin comentarios. Al terminar y encenderse las luces estuve en un tris de decirle, por favor llame, nos ha dejado a todos intrigados, pero opté por no hacerlo.




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