
Mi hermana vivió en Manchester dos años, ahoya ya no. Pero sí las hermanas de otros hermanos, los hijos de otros padres, los amigos de otros amigos. Todos muertos. ¿La razón? Ya no me atrevo a decir que es la maldita religión, el extremismo no es religión; el terrorismo es sólo eso, terrorismo, asesinatos a sangre fría, no hay nada que lo justifique. Nada. Nunca.
Desear que las guerras se terminen, que el terrorismo desaparezca, que el dichoso Estado Islámico y cualquier otro grupo, sea cual sea, decida dejar de matar, podrá ser una ingenuidad, pero torres más altas han caído.
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