jueves, 15 de abril de 2021

DE UN TEMA A OTRO


Tuve ayer un almuerzo de trabajo, pero uno a los que te apetece ir, uno en lo que se acaba hablando de lo humano y lo divino más que del trabajo que nos ha reunido. Un almuerzo de lo que se alarga y al final, cuando te das cuenta, has llegado a tu casa a las siete de la tarde. Un almuerzo donde más que con colegas lo compartes con amigos. Entre los muchos temas de los que tocamos en la mesa surgió Estados Unidos, Nueva york, para empezar, y finalmente San Francisco. Antes, cómo no, y como siempre, me habían hecho la misma pregunta ¿y tú no comes carne?, para concluir con un "eres rarito". Increíble, aún sabiéndolo pues no era nuestro primer almuerzo juntos, siempre acaba el tema sobre la mesa. ¿No comes jamón, con lo bueno que está? Una guerra perdida. No obstante, como no tengo nada que perder, siempre acabo por preguntar ¿y tú por qué comes carne? Supongo que hasta para hacer lo normal habrá también una explicación, ¿no? Así, entre solomillos y presas yo comía calamares.
Volviendo a los viajes, seguimos hablando de San Francisco, mucho más entretenido que el tema de carne o pescado (y si no comes carne, ¿por qué comes pescado? ¿es que no te dan pena?) Ohmmmmm. San Francisco, intento de nuevo coger el hilo. San Francisco.
Mi primer viaje fue hace muchos años, segunda vez en Estados Unidos, primera en la costa Oeste. Habíamos pasado unos días en Nueva York y comenzaba nuestro viaje por el interior del país, saltando de National Park a National Park y tiro porque me toca. La ciudad me gustó tanto que, casualidades de la vida (de las buenas), terminó convirtiéndose en uno de mis viajes recurrentes junto con Nueva York, ¡y con casa allí! Mi amigo W, que vivía y vive en San Francisco, se convirtió en mi Pigmalión transmitiéndome todo el amor posible por la ciudad. Con mi propia llave de casa (¡una casa victoriana en Mission!) he paseado solo y acompañado -siempre mejor acompañado- por sus calles empinadas, su maravillosa costa, sus parque de perros y hasta de personas, su Golden Gate, su chase cake del Cafe Flore ¿seguirá abierto?, su Safeway en la esquina de Market St., su Halloween, su Thanksgiving, su Castro, su alma.
Mejor no hacerse mala sangre porque a saber cuándo podré volver a San Francisco, pero ¡que me quiten lo bailado!


















Scott McKenzie, *San Francisco.

2 comentarios:

W dijo...

Que buenos recuerdos, y muchos más por venir! Tristemente el Cafe Flore cerró hace dos o tres años. Pero el cheesecake de Cosco es incluso mejor que el de flor, así que te tendré uno esperando la próxima vez que vengan!

jctraveller dijo...

¡Genial! Me muero por volver.