miércoles, 21 de julio de 2010

MORIR POR LA ÓPERA

Richard Wagner, Tannhauser
*Coro de los Peregrinos.
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Tannhäuser und der Sängerkrieg auf Wartburg (Tannhäuser y el torneo de trovadores del castillo de Wartburg) es una ópera en tres actos, con música y texto de Richard Wagner, basada en dos leyendas alemanas. Wagner utilizó principalmente dos historias que aparecen en la obra de Ludwig Bechstein, entre otras fuentes: una de ellas es la leyenda del caballero Tannhäuser y la otra es la llamada Der Sängerkrieg auf der Wartburg, es decir el «concurso de canto del Castillo de Wartburg». Los temas principales de la ópera son la lucha entre el amor sagrado y profano, y la redención a través del amor, tema dominante en gran parte de la obra de Wagner.
Wagner dirigió el estreno en Dresde en 1845. Su sobrina, Johanna Wagner, interpretó el papel de Elisabeth.
Existen cuatro versiones de la ópera; la tercera, la versión de París, es la que se suele interpretar con más frecuencia.
En España se estrenó el 11 de febrero de 1887, en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, cantada en italiano y en la versión de París.
En Buenos Aires, Argentina se estrenó en 1901 en el Teatro Colón con la compañía italiana de Luigi Mancinelli con Hariclea Darclée y Alessandro Rosanoff.
En el Metropolitan Opera se estrenó en 1884.
El libreto de la ópera surge de la conjunción de tres leyendas medievales:
1. Tannhäuser, Venus y el Papa.
La leyenda de Tannhäuser apareció por primera vez en el siglo XVI, en una canción que narra la historia de un caballero que había vagado por el mundo hasta llegar a Venusberg (en alemán montaña de Venus), el reino de la diosa del amor, Venus, donde disfruta de los placeres de aquel mundo secreto. Sin embargo, cansado de los placeres que le provee la diosa, se arrepiente y decide volver al mundo real. Venus intenta impedirlo, y Tannhäuser evoca a la Virgen María con lo cual regresa bruscamente al mundo real. Dispuesto a rehacer su vida, Tannhäuser hace una peregrinación a Roma para pedir el perdón de sus pecados, pero el Papa, escandalizado con su relato, le dice que su bastón reseco de madera se llenará de brotes antes de que Jesús perdone a un pecador como Tannhäuser. Amargado y desilusionado, Tannhäuser vuelve a Venusberg.
Poco después, el bastón del Papa se llena de brotes. El pontífice envía apresuradamente mensajeros que intentan encontrar a Tannhäuser y traerlo de regreso al Vaticano para que sea perdonado, pero el poeta ha desaparecido para siempre, y es el Papa quien es condenado.
2. El concurso de canto en Wartburg.
El concurso de canto del segundo acto está inspirado en un evento verídico. El Landgrave Hermann, soberano de Turingia y conocido por su patrocinio de las artes, realizó una gran competencia artística en el castillo de Wartburg. Cinco de los trovadores iniciaron la competición de canto con alabanzas al Landgrave Hermann, pero Heinrich von Ofterdingen elogió a su maestro, el Duque Leopoldo. Los temperamentos se tornaron cada vez más agresivos y se decidió que el perdedor del concurso sería llevado a la muerte. Heinrich von Ofterdingen fue juzgado perdedor, pero pidió la protección de Sofía, la esposa del Landgrave, quien lanzó su manto sobre él, evitando que lo hiriesen.
3. Santa Elisabeth.
Wagner también se inspiró en Santa Elisabeth, nuera del Landgrave Hermann.
Elisabeth enviudó a los 20 años, y dedicó su vida a las buenas acciones. Es conocida por su piedad, pureza y devoción por los pobres y enfermos. Wagner fundió la figura de Sofía, esposa del Landgrave que había protegido a Heinrich von Ofterdingen en el concurso de Wartburg, con el personaje de Santa Elisabeth.
En la ópera Elisabeth es la sobrina del Landgrave Hermann y objeto del amor de Tannhäuser.
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Richard Wagner, El holandés errante
*Johohoe! Traft Ihr Das.
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El holandés errante o El buque fantasma (Der Fliegende Holländer en alemán) es una ópera romántica en tres actos compuesta por Richard Wagner sobre libreto propio inspirado en Memorias del señor de Schnabelewopski, de Heinrich Heine. Se estrenó en Dresde, en la Hofoper, el 2 de enero de 1843. En España se estrenó el 12 de diciembre de 1885, en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona.
Wagner viajó en el verano de 1839 en velero desde Königsberg a Londres. Una gran tormenta arrojó el barco hacia las costas noruegas. Este hecho hizo recordar a Wagner la leyenda, ya tradicional entre los marineros del norte de Europa desde el siglo XV, del navegante condenado a surcar los mares en busca de la salvación. Este fue el germen de la ópera, cuyo libreto escribió el propio Wagner en 1841. (Véase El holandés errante -leyenda-).
En 1840 Wagner se trasladó a París y en mayo de 1841 ya tenía terminado el libreto, en alemán, de la obra bajo el título de Das Geisterschiff (El buque fantasma). La penuria económica por la que atravesaba, hizo que tuviera que vender, en julio de 1841 y por 500 francos, el argumento y título de la obra a Léon Pillet, director de la Opera de París, que encargó la realización del libreto, en francés, a Paul Foucher y la música a Louis-Philippe Dietsch de la ópera Le Vaisseau Fantôme (El buque fantasma) que fue estrenada en París en noviembre de 1842, cayendo la obra en el más negro de los olvidos. Sólo la tenacidad del maestro conduciría inexorablemente al estreno de la obra, en alemán, con el nuevo título de Der Fliegende Holländer.
El holandés errante, de Albert Pinkham Ryder (c. 1896).La acción se desarrolla en las costas de Noruega en época indeterminada y narra el encuentro de unos marineros con un misterioso buque, con las velas de color de sangre, en el que viaja un personaje espectral: el holandés errante, un navegante perseguido por una maldición y condenado a navegar sin reposo, al que cada siete años se le concede la posibilidad de bajar a tierra en busca de un amor puro que lo salve, con la muerte. Daland, el capitán de la nave noruega, se lleva a casa al holandés, del que Senta, su hija, se enamora y acaba muriendo por él en prueba de fidelidad para redimirlo de la maldición que le persigue.
La ópera presenta a dos personajes «poderosos», tanto a nivel psicológico como interpretativo: el holandés, un papel para un barítono, tesitura nada frecuente en la época del estreno, y Senta, claro símbolo del tema de la redención, que siempre obsesionó a Wagner, y personaje sobre el que compositor advirtió: «¡No dejéis que el lado soñador de su naturaleza sea entendido en el sentido del moderno y enfermizo sentimentalismo!».
Martha Fuchs como Senta (Berlín, 1936). En la ópera están presentes muchos de los temas que configuran la poética wagneriana e irán apareciendo a lo largo de sus obras: la maldición, la redención y el deseo de muerte como única certeza interior de salvación.
La música fue compuesta con gran rapidez: en sólo seis meses, durante la primavera de 1842, y como reacción colérica después de haberse visto obligado a vender el esbozo de Le Vaisseau Fantōme.
En esta obra aparece por primera vez el leitmotiv, el tema conductor que individualiza un personaje, define una idea o sentimiento y caracteriza la obra del compositor. La música, vital e impetuosa, hace una clara distinción de los tres espacios de la acción: el espectral del holandés, el realista de la gente de la población de Sandwike, donde transcurre la acción, y el espiritual en el que se encuentran el hombre atormentado y la mujer acogedora.

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