Puedes escribirse separado o junto, que no es lo mismo, pero es igual. Lo más fácil sería justificar las actuaciones de este señor con un "déjalo, ¿no ves que está chocheando?", cuando no parece que esa sea la verdadera razón de sus actos. Es todo más simple, se cree por encima del bien y del mal, cree que se merece todo y más, impune, inmune, un rey sobre sus lacayos. Da pena leer sus quejas por no recibir un sueldo en España, por no poder volver a(l) palacio, por no ser profeta en su tierra. Pena da también el Rey, Felipe, el que es ahora, por tener un padre como éste que no se calla ni debajo del agua. Da pena verlos a todos babosos alrededor de la bombilla, en los toros, de regatas, como si nada hubiera ocurrido -ni las cuentas en Suiza, ni Corinna, ni el elefante muerto- en ese mundo que igual creen que el el real, sin vergüenza alguna, donde lo normal es no haber dado palo al agua en su vida. Si éste, si estos, no consiguen cargarse la monarquía en España, no sé quién lo va a lograr. Claro que mientras tengamos el ¡HOLA!
▬
En 2019, el rey emérito envió una carta a su hijo en la que anunciaba que se retiraba de la vida pública y le prometía lealtad. Siete años después, ese juramento parece haber quedado en papel mojado.
Martín Bianchi, 12.04.2026
El 27 de mayo de 2019, Juan Carlos I hizo una promesa a su hijo. Se la hizo por escrito, a través de una carta, y de forma pública, dando su venia para que la Casa del Rey la compartiera con todos los españoles. “Creo que ha llegado el momento de pasar una nueva página en mi vida y de completar mi retirada de la vida pública”, comunicó el rey padre al rey hijo en vísperas de que se cumplieran cinco años del anuncio de su abdicación de la Corona tras los escándalos del caso Nóos y de su aventura romántico-financiera con Corinna Larsen. “Con una firme y meditada convicción, hoy te expreso mi voluntad y deseo de dar este paso. Tomo esta decisión desde el gran cariño y orgullo de padre que por ti siento, con mi lealtad siempre. Un grandísimo abrazo de tu padre”, apostillaba.
En la carta, decía que llevaba tiempo madurando la idea. Tuvo que pasar casi un año para que se entendieran las verdaderas razones de su decisión. A comienzos de 2020, trascendió que Felipe VI era beneficiario de dos fundaciones vinculadas a su padre, Zagatka y Lucum, esta última investigada por la Fiscalía Anticorrupción por recibir 64,8 millones de euros de Arabia Saudí. Para salir del paso, el Rey anunció que renunciaba a la herencia económica que pudiera corresponderle de su progenitor y que le retiraba la asignación oficial, que ascendía a casi 200.000 euros anuales.
La Casa del Rey dio detalles del enredo financiero y aclaró que Felipe VI se había enterado de que era beneficiario de Lucum en marzo de 2019 y que en abril de ese mismo año había comparecido ante notario para formalizar su renuncia a la herencia. Es decir, Juan Carlos I anunció su retirada de la vida pública menos de dos meses después de que su hijo cortara sus vínculos económicos con él.
El rey emérito pidió a Palacio que hiciera público que “en ningún momento había facilitado información” a su hijo sobre la existencia de las citadas fundaciones y reiteró su compromiso de retirarse “completamente de la vida pública”. Poco después, en agosto de 2020, en plena pandemia, abandonó España ante la “repercusión pública” de las noticias sobre sus opacas finanzas personales. En una nueva carta, repitió su promesa de alejarse de los focos “para contribuir” a que su hijo pudiera desarrollar su función como jefe del Estado “desde la tranquilidad y el sosiego”. “Mi legado, y mi propia dignidad como persona, así me lo exigen. Con mi lealtad de siempre. Con el cariño y afecto de siempre, tu padre”, dijo. Según la Casa del Rey, Felipe VI transmitió a su padre su “sentido respeto y agradecimiento ante su decisión”.
De la mansión a la regata
Juan Carlos I fijó su residencia habitual y su domicilio fiscal en Abu Dabi. Desde entonces vive en una mansión de 11 millones de euros en la isla privada de Nurai. Es un “invitado” de la familia real emiratí. Cuando viaja, suele hacerlo en un avión privado de la compañía Vista Jet, propiedad del suegro de su sobrino Philippos de Grecia. Carece de ingresos conocidos desde que Felipe VI le retiró su asignación, pero sigue, a los 88 años, disfrutando de una vida de lujos, sin tener que rendir cuentas de ello a nadie.
Se suponía que iba a pasar así sus últimos años de vida, pero su promesa empezó a flaquear a finales de 2020, cuando su equipo pagó 678.393 euros a la Hacienda española para evitar una causa judicial. Al adelantarse a presentar la regularización antes de que se le comunicara la apertura de una investigación, eludió un delito fiscal. Dos meses después, repitió la operación e hizo una segunda regularización fiscal por rentas no declaradas durante varios ejercicios que sumaban más de ocho millones de euros de pagos en especie, por los que abonó más de cuatro millones a la Agencia Tributaria.
En el aire quedaban tres causas, incluida la del supuesto cobro de comisiones ilegales en las obras del AVE a La Meca adjudicadas por 6.500 millones a un consorcio español. En marzo de 2022, la Fiscalía del Tribunal Supremo archivó las investigaciones. Para la justicia, el supuesto delito de cohecho por recibir un “regalo” de 64,8 millones de euros de Arabia Saudí había prescrito y la posible comisión de un delito de blanqueo de capitales no tenía recorrido por la inviolabilidad de la que gozaba cuando era jefe del Estado.
Sin cuentas pendientes con la justicia o con Hacienda, rompió definitivamente su promesa. Dos meses después de que se archivaran las investigaciones, volvió a España por primera vez para competir en una regata en Sanxenxo. Su regreso, tras casi dos años viviendo en Abu Dabi, causó un revuelo mediático. Ya entonces empezó a hablar con sus amistades y familiares de su deseo de visitar España con más frecuencia.
Y así ha sido. Sus apariciones públicas en España han ido en aumento: regatas, comidas con amigos, bodas, visitas médicas, celebraciones familiares, corridas de toros. En noviembre del año pasado no fue invitado a los actos oficiales para conmemorar el 50º aniversario de la restauración de la monarquía. El lanzamiento de sus memorias opacó la celebración. Dio varias entrevistas en Francia y hasta grabó un vídeo promocional delante de una bandera rojigualda justificando la publicación de Reconciliación.
Los reproches de ‘Reconciliación’
El palacio de La Zarzuela consideró que ese exhibicionismo no era “ni necesario ni oportuno”, pero Reconciliación ha sido necesario y oportuno para comprender el verdadero sentir y las intenciones del rey emérito. En el libro habla de “expatriación forzosa”, de “virtual reclusión”, de “aislamiento”, de “regreso al exilio” de su infancia. Dice que sus breves visitas a España están sujetas a la aprobación de la Casa del Rey; culpa a la reina Letizia por la falta de cohesión familiar; acusa al Gobierno de desacreditar su persona; lamenta que los españoles no hayan entendido el sacrificio que ha hecho yéndose del país; y reprocha a su hijo que le haya quitado su asignación.
“Soy el único español que no recibe pensión tras casi cuarenta años de servicio y al que, en vida, se le impide dejar nada a su hijo y descendientes”, denuncia. También le recuerda a Felipe VI que heredó “un sistema político” que él forjó: “Tú puedes excluirme del plan personal y financiero, pero no puedes prohibirme la herencia institucional sobre la que tú reposas”.
Asegura que sigue “imperturbable”, “amurallado en el silencio”, “confinado en una existencia monótona y privada” para no molestar a la Corona y su hijo. Su último baño de masas en la corrida del Domingo de Resurrección, en Sevilla, dice lo contrario. Ahora, repite en público y en privado que quiere y va a pasar más tiempo en España. Condiciona su regreso definitivo a poder instalarse en el palacio de La Zarzuela. La Casa del Rey ya ha indicado que puede regresar cuando lo desee, bajo la condición de que recupere su residencia fiscal en el país. Laurence Debray, biógrafa de Juan Carlos I y su portavoz oficiosa, ha dicho esta semana que para que tribute en España, deben dejarle primero pernoctar en su casa, La Zarzuela: “Para tener residencia fiscal hace falta tener residencia”.
La carta que Juan Carlos I envió a Felipe VI en 2019 parece haber quedado en papel mojado. En ella decía que quería “pasar página” y “completar su retirada de la vida pública”. Siete años después, reconoce que no quiere pasar página y que no tiene planes de retirarse.

No hay comentarios:
Publicar un comentario