sábado, 18 de abril de 2026

LAS DE TODA LA VIDA

El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria”. El bloque cebra es la moda arquitectónica que define los edificios de viviendas con fachadas compuestas por franjas blancas y negras que se han diseminado durante la última década por toda la península.


Persiana Barcelona o cómo un pequeño gesto mediterráneo cambió el mundo del diseño
Persiana Barcelona contra los pisos cebra: cómo un simple elemento funcional se ha convertido en el objeto de culto de los arquitectos para reclamar la identidad urbana
Un objeto cotidiano y casi invisible en fachadas ha pasado de proteger del sol a convertirse en protagonista del diseño. Persiana Barcelona reinventa un gesto milenario, combinando tradición, innovación y sostenibilidad.
Beatriz González, 15 de abril de 2026

En la ciudad de Barcelona, donde la relación con la luz es casi una disciplina en sí misma, hay elementos que han formado parte del paisaje sin reclamar atención. La persiana enrollable es uno de ellos. Durante años, su papel fue estrictamente utilitario. Hasta que alguien decidió mirarla como proyecto. “Esto pasa en el año 2009”, recuerda Pau Sarquella. “Diana [Usón] y yo aún no éramos arquitectos y nos presentamos a un concurso para mejorar rincones del Raval”. Allí, entre calles estrechas y viviendas sin patios interiores, detectaron una escena cotidiana: ropa tendida protegida con plásticos improvisados. “Había cortinas de ducha, manteles… cada vecino hacía lo que podía”. La observación fue directa y, en cierto modo, clásica: entender un problema real antes de plantear una solución formal.


“Nos dimos cuenta de que la persiana tradicional no funcionaba bien en ese caso porque deja pasar el agua. Y algunos vecinos ya estaban haciendo algo interesante: mantenían la persiana por fuera y ponían un plástico por dentro”, explica Sarquella en el taller de Girona donde se hacen sus persianas a medida. La propuesta fue mínima en apariencia: modificar la geometría de la lama para que, en lugar de estar separada, se solapara. “Podíamos mantener la ventilación y evitar que el agua entrara. Era un gesto pequeño, pero cambiaba tanto el uso como la imagen de la calle”. Ganaron el concurso en 2010, pero el verdadero trabajo empezó después. Ese tránsito –del concepto al producto– define en gran parte la trayectoria de Persiana Barcelona, que en 2024 cumplió diez años convertida en un producto internacional sin perder su esencia. “No es un objeto hecho a mano al cien por cien, pero tampoco es una cadena automatizada. Se fabrica con máquinas antiguas y eso permite pequeñas variaciones que le dan carácter”, revela Pau.
La decisión sobre el material fue clave desde el inicio. “Podríamos haber hecho una extrusión de PVC y listo. Pero teníamos claro que debía ser madera. En Soria encontramos una comunidad afectada por la crisis y por la competencia de grandes cadenas. Empezamos con dos carpinteros y ahora hay un pequeño equipo”. A partir de ahí, el desarrollo del producto ha sido una acumulación de decisiones más que un gesto único. Mejorar la calidad de la madera –recuperando el pino local de crecimiento lento–, replantear los sistemas de anclaje o incluso el color. “Nos interesaba que la persiana siguiera siendo de Barcelona, aunque se fabricara en otro sitio”. Por eso, las tonalidades tienen nombres de edificios de la ciudad: Verde Batlló, Beige Vicens, Azul Sagnier o Marrón Planells. “Nunca hemos tenido comerciales”, añade. “Como arquitectos, sabemos que no nos gusta que vengan a vendernos cosas. Cuando necesitas algo, lo buscas tú”.


La expansión ha llegado a través de la propia arquitectura: proyectos de estudios potentes como MVRDV y H Architectes, así como presencia en el Salone de Milán y en la International Contemporary Furniture Fair de Nueva York. En los últimos años, ese proceso se ha acelerado con la vivienda pública. “Hay una generación de arquitectos centrada en reducir la huella de carbono. Y ahí nuestro producto encaja”, dice en referencia a la presencia de Persiana Barcelona en obras de estudios como Sarquella Torres, Peris+Toral Architectes y TEd'A architectes. En paralelo, Pau observa con distancia los debates mediáticos sobre el paisaje urbano. Frente a fenómenos como las fachadas repetitivas (esos pisos cebra virales en las redes) o las soluciones estandarizadas introduce un matiz: “Cuando te quedas solo con la imagen y pierdes el concepto, acabas generando clichés”. En cambio, reivindica elementos como los toldos verdes madrileños, porque “explican una época, una forma de construir y de vivir la ciudad”. Quizá ahí se sitúa el valor de Persiana Barcelona: recuperar un elemento sin convertirlo en nostalgia. Una mejora silenciosa que, repetida miles de veces, transforma la percepción del entorno urbano. Y el uso del sol. Que no es poco.

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