Hace ya vente años, estando en el estudio trabajando, mi compañero me dice que lleva un tiempo con dolores en el pecho y que no se le van. Son gases, me confirma.
> ¿No vas al médico?
> Sí, sí, fui a mi amigo X y me ha recetado aerored, eructo va, eructo viene.
Mi amigo era muy dado a la homeopatía y suamigo médico, del que jamás supe nada más de él, a lo mismo. Friegas en el pecho, pastillas de no-sé-qué, antiácidos, infusiones para evitar los gases y esas lindezas. Finalmente fue al médico porque el dolor no sólo no remitía sino que había aumentado y tras un TAG o algo así le diagnosticaron cáncer de pulmón en estado 3 ó 4, ya no lo recuerdo. En ese momento, cuando me lo contó, si odiaba la homeopatía -había leído mucho sobre ella-, mi odio llegó a su cénit, esa majadería (y por ende suamigo médico) iba a matar a mi compañero de despacho, y amigo, como así ocurrió a los seis meses justos después del diagnóstico.
De ahí que noticias como la que leo ahora me llenen de optimismo.
▬
El ministerio publica un informe que revisa tres lustros de estudios sobre una pseudociencia que mueve más de 30 millones al año en España y que podrá seguir comercializándose.
Pablo Linde, 21.04.2026
Los resultados que proporciona la homeopatía “no superan al placebo”, no existe “evidencia científica” de que sea un tratamiento eficaz y usarla desplazando otras terapias puede “poner en riesgo” la salud de los pacientes. Estas conclusiones, que la comunidad científica sostiene desde hace décadas, han sido certificadas por el Ministerio de Sanidad en un informe sobre esta pseudoterapia, que ha publicado este martes la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).
El documento no supone ninguna vinculación legal: los productos homeopáticos son legales ―se comercializan 976― y pueden seguir vendiéndose en farmacias bajo ciertas condiciones, tal y como sucede hasta ahora, con una facturación de más de 30 millones de euros en 2023, según datos que aportó la consultora HMR a este periódico. Es más bien una advertencia oficial de que la ciencia no respalda estos pseudofármacos, que se basan en la falsa creencia de que lo similar cura lo similar y de que una sustancia, diluida en agua hasta su total desaparición, puede curar la misma dolencia que provoca.
El documento es un exhaustivo repaso de la literatura científica publicada entre 2009 y 2026, que incluye solamente ensayos clínicos en humanos con los máximos estándares: aleatorizados y controlados. Cuando los técnicos de Sanidad han buceado en esta bibliografía, lo que han encontrado es que la homeopatía no sirve para curar nada de lo que proclama y que incluso puede tener algún efecto secundario en formulaciones que sí incluyen principios activos vegetales.
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha sido tajante en unas declaraciones grabadas sobre el tema: “La homeopatía no funciona. Hemos analizado toda la evidencia científica disponible y el resultado es el siguiente: no funciona mejor que un placebo. Muchas de estas sustancias están tan diluidas que es literalmente como disolver un sobre de azúcar en el Mediterráneo. Cuanto mejor se hacen los estudios, menos funciona; a más rigor, menos efecto. Y el riesgo real para la salud es dejar tratamientos que sí funcionan. No es lo que tomas, sino lo que dejas de tomar. En resumen, ni sustancia, ni explicación, ni eficacia en salud. Donde hay ciencia no mandan las creencias y en este caso la ciencia es clara”.
Vicente Baos, que ha formado parte durante años de la red de expertos de la AEMPS y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), coincide en que el principal riesgo asociado a estos productos es el posible abandono del tratamiento científico con expectativa de producir un beneficio conocido y adecuado.
Para este médico, la publicación de este “esperado informe” es una “excelente noticia”. Es consecuencia del Plan para la protección de la salud frente a las pseudoterapias (ConPrueba), que el Ministerio de Sanidad puso en marcha junto con el de Ciencia en 2018. Proponía publicar informes detallados de las pseudoterapias más extendidas para analizar sus fundamentos y si tenían algún sentido.
Sanidad identificó 73 pseudoterapias y comenzó a publicar informes sobre ellas. La pandemia ralentizó mucho todo este proceso y durante varios años el plan había quedado en suspenso. Desde que entró Mónica García en el ministerio, su departamento ha justificado que estaba trabajando en ellos y, particularmente, en el que acaba de ver la luz, el de la pseudoterapia probablemente más asentada y con una industria más potente detrás, aunque lleve unos años en declive.
El objetivo de estas evaluaciones es articular con ellas campañas informativas para concienciar a la ciudadanía sobre los peligros de las pseudoterapias; realizar modificaciones legislativas para que sea más fácil perseguir la promoción y venta de terapias o artilugios con reclamos para la salud que realmente no sirven para nada; y reforzar las garantías para que todas las actividades sanitarias se realicen por parte de profesionales con la titulación oficialmente reconocida; además de eliminar las pseudoterapias de los centros sanitarios.
En el caso de la homeopatía, existen 10.000 médicos colegiados que la recomiendan en sus consultas, según la Sociedad Española de Medicina Homeopática (SEMH). Su usuarios, aunque minoritarios, se han llegado a contar por millones en España. Una encuesta de 2018 mostraba que un 5% de la población había usado esta terapia en los 12 meses previos (lo que equivale a más de dos millones de personas). Desde entonces, son varios los datos que muestran que esta pseudociencia ha ido perdiendo peso.
El hecho de que todavía haya personas que confían en la homeopatía se puede deber, según el informe de la AEMPS, a que a diversos factores ajenos a su efecto específico, “como la evolución natural de la enfermedad o el efecto placebo”.
En opinión de Baos, es la propia legislación europea, “fruto de la importante presencia de lobbies interesados en la homeopatía, el principal handicap para que sigamos en Europa hablando de este tema que debería haber pasado a los libros de historia de la medicina hace muchos años”.
En España, los productos homeopáticos estuvieron en un limbo hasta 2018. Fue cuando la AEMPS los regularizó, bajo la condición de que tenían que probar su seguridad: es decir, no hacer ningún daño al paciente. Pero no pueden promocionarse para ninguna indicación terapéutica ni pueden proclamar que curan nada.
Fruto de aquella regularización se retiraron más de un millar de productos que se vendían en las farmacias, pero quedan otros tantos cuya comercialización está permitida.
Lo que nunca ha sucedido en España es que la homeopatía haya estado financiada por la sanidad pública. Los países que lo hacían (como Francia y Reino Unido) han ido dejando de hacerlo en los últimos años. Alemania tiene previsto retirar la subvención este 2026.
Sanidad subraya que el informe que acaba de publicar va en la línea que están siguiendo otros gobiernos que, sin prohibir su venta, sí exigen cada vez con más énfasis que sean transparentes en la información de su falta de eficacia probada. En Australia, por ejemplo, el National Health and Medical Research Council advierte de que la homeopatía no debe usarse para tratar enfermedades crónicas o graves. Y, en Estados Unidos, la Federal Trade Commission exige informar de que no hay pruebas científicas de su funcionamiento.
Hay movimientos, como el Círculo Escéptico, una de las asociaciones que lleva años luchando por una normativa más estricta con la homeopatía, que piden que Sanidad vaya un paso más allá. Su abogado, Fernado Frías, pone como ejemplo que “no tiene sentido” que el real decreto que regula la autorización de centros y servicios sanitarios, permita la puesta en marcha de unidades de terapias en las que se empleen productos homeopáticos.
Este periódico ha contactado con la Asamblea Nacional de la Homeopatía, organismo que engloba a las principales asociaciones profesionales médicas, farmacéuticas y veterinarias especializadas en esta práctica en España, para recabar su opinión, pero no ha recibido respuesta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario