viernes, 10 de abril de 2026

FFA500

Ando de vuelta de unos días de vacaciones en Jaén, de los que debo hablar en otro momento, en los que he tenido tiempo para pensar en la salud, más bien en la importancia de la buena salud. ¿Recuerdan la famosa canción de Rodolfo Sciammarella "Tres cosas hay en la vida"? Pues eso, sin la primera las demás ni asoman. Viajar en siempre un placer, a pesar de los aeropuertos y los aviones, de la mala comida y el descontrol horario, de los cuartos de baño y sus olores, de las colas y la mala educación en general; viajar es un placer. Conocer nuevos lugares, sabores, gentes, paisajes... Viajar reduce el estrés, mejora la salud cardiovascular, estimula el cerebro, favorece el descanso, aumenta vitamina D, incrementa la actividad física, refuerza el sistema inmunológico, etc., según leo; es casi la panacea. O eso dicen, claro.
Pues sí, después de haber disfrutado de todo esto, supuestamente, he aquí que todo no ha sido pasear sobre baldosas amarillas. Me he encontrado cansado, poco animoso y sin apetito, imagino que los años empiezan a cobrar su diezmo. ¿Habrá llegado el momento de escoger la pastilla roja?
Tampoco ayuda mucho, para que nos vamos a engañar, empezar el día con las noticias que acontecen y de las que somos conocedores ipso facto. Los que vayan a ser abuelos o lo sean ya tendrán un buen arsenal de batallitas para contar acerca de esta época tan bonita y naranja.

PD. No dejen de disfrutar de esta canción de 1967 -han pasado casi 60 años-, sin perderse la letra, la música y los arreglos, la carita y el baile de Cristinita. Sin desperdicio.  
Cristina y Los Stops, *Tres cosas hay en la vida.

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