miércoles, 27 de julio de 2022

AVIONES, HELICÓPTEROS Y CÉSPED


Si el coche sirve en muchas ocasiones como oficina ambulante -bendito invento el del teléfono móvil-, también lo puede ser el jardín, ¿por qué no? Con este calor infernal que no toca en las Islas, ahora ex-Afortunadas, me dediqué la tarde de ayer a regar el césped a conciencia, las flores de mundo, las camelias, el bambú, etc. Un par de horas vespertinas mojando mi pequeño jardín y, de camino, al regante, mientras aprovechaba para poner al día un par, o tres, llamadas pedidas: un arquitecto amigo, un aparejador amigo y una de compromiso. Tres llamadas que hicieron que el tiempo se pasase volando como así pasaban varios aviones contra incendios, uno tras otro, y una pareja de helicópteros con su gran cuba de agua colgando que no dejaban de repetirnos que se quema el norte de la isla. Entre el gorjeo del agua, los pies mojados, el batir de las aspas y el rugido de los motores, se fue empapando el jardín sin que el termómetro, a las 9 de la noche, bajara de los 32°. Si los pronósticos se cumplen, y a partir de hoy bajan algo las temperaturas, quizá pueda apagarse el incendio y nosotros dormir mejor.






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