lunes, 17 de mayo de 2010

HAY QUE HACER ALGO, LO SÉ


Leo en El País de hoy lo siguiente: La primera bajada de salarios de la democracia en la función pública, recorte con el que el Gobierno pretende ahorrar más de 4.000 millones de euros para acelerar la reducción del déficit, costará a la inmensa mayoría de los 2,8 millones de funcionarios afectados entre 30 euros y algo más de 200 euros al mes, según las tablas que está manejando el Gobierno y que, según algunos de los altos cargos del Ejecutivo que las conocen, aún no se han terminado de cerrar, dada la complejidad de los cálculos que hay que hacer.

Creo que todos aceptamos que hay que hacer algo, que las cosas no pueden continuar como están, que necesitamos un ajuste para que la economía supere esta crisis tan terrible. Pero si aceptamos que evidentemente hay que hacer algo, ¿será la solución bajar los sueldos tal y como ha decidido el Gobierno? Vale, los trabajadores públicos has continuado cobrando sus sueldos, por lo que sería lógico que fueran los primeros en ver rebajados ligeramente su sueldo... Pero ¿se bajarán los altos cargos los suyos?
¿y los sueldos millonarios de los políticos?
¿se reducirán los viajes "por motivos de trabajo"?
¿y qué pasa con las fiestas, presentaciones, inauguraciones, entregas de medallas y premios?
¿y las vacaciones pagadas de los Reyes, ministros, Presidente, etc.?
¿bajarán en igual proporción los precios?
¿se congelarán los premios Príncipes de Asturias y Cervantes hasta mejores tiempos?
¿se reducirán también las hipotecas?
¿y qué pasa con los intereses de apertura?
¿y con la factura de la luz y el agua?
¿y la gasolina?
¿los impuestos municipales bajarán también?
Y... ¿dónde está la solidaridad bancaria? Las vacas flacas campan a sus anchas y ellos siguen teniendo beneficios millonarios. ¿Y si los repartieran?
Imagino que para cualquier economista debo estar diciendo tonterías, mea culpa, pero soy un simple españolito de a pie que tiene dudas y las comparte. Aunuqe claro, todos los grandes economistas tampoco vieron lo que nos caía encima, ¿entonces?

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