miércoles, 7 de octubre de 2026

EVA MARIE SAINT, RIP


Muere Eva Marie Saint, actriz de Hollywood, una de las últimas musas de Alfred Hitchcock, a los 102 años
La ganadora del Oscar en 1955 por ‘La ley del silencio’ y protagonista de ‘Con la muerte en los talones’ ha muerto en su casa de Los Ángeles.
María Porcel, 06.10.2026

Eva Marie Saint, una de las últimas grandes actrices del universo de Alfred Hitchcock, ha fallecido este martes. La intérprete ha muerto en su casa de Los Ángeles, California, según han confirmado representantes de la familia Saint. Tenía 102 años.

La actriz logró el Oscar en 1955 gracias a su papel, un año antes, en la película La ley del silencio, de Elia Kazan. Pero el estrellato internacional le llegó gracias a Con la muerte en los talones, dirigida por Alfred Hitchcock en 1959, donde interpretaba a una de las estereotípicas frías mujeres rubias del director, Eve Kendall, como contrapunto de Cary Grant.

A lo largo de su centenaria vida y de su larguísima carrera que abarcó casi ocho décadas, Saint interpretó casi un centenar de papeles, y estuvo muy activa hasta hace pocos años. Sus últimos trabajos, hace apenas un lustro, fueron como actriz de voz. En 2018 llegó a acudir a la gala de los Oscar, con 93 años, y a entregar un premio en el teatro Dolby, donde dijo, con una sonrisa: “Soy más vieja que la Academia de Hollywood”. Razón no le faltaba: la Academia se fundó en 1927 y los primeros Oscar se dieron en 1929. Ella nació en julio de 1924. Hollywood la recordará colocando flores en su estrella, en el 6730 de Hollywood Boulevard.

Eva Marie Saint, en un festival de cine en Los Ángeles en abril de 2018. Chelsea Lauren (Getty Images)

Saint era una de las últimas actrices centenarias que le quedaban a Hollywood de su época dorada. Todavía hay un par que ya han sobrepasado el siglo, como el cómico Mel Brooks y el célebre deshollinador de Mary Poppins, Dick Van Dyke; además, Tippi Hedren, otra de las musas de Hitchcock gracias a su papel en Los pájaros, cumplió 96 años el pasado enero. Hace casi una década que no realiza apariciones públicas.

Fue el papel de La ley del Silencio de Kazan el que lanzó al estrellato a Saint. Nacida en Nueva Jersey, el gusto por actuar le llegó gracias a las obras de teatro universitario cuando estudiaba en Ohio. Empezó en la profesión desde mediados de los años cuarenta, con apenas 20 años, con pequeños papeles en anuncios, para pasar a cortometrajes, películas para televisión y series. Tras estudiar en el célebre Actor’s Studio de Nueva York, entre 1950 y 1952 adquirió popularidad gracias a la serie One Man’s Family, apareciendo en una docena de episodios, lo que le proporcionó dinero y la convirtió en un rostro popular, pese a que el trabajo no le gustaba demasiado. Pero sobre todo adquirió fama con el de Sheila Dixon en la serie de detectives privados Martin Kane, Private Eye, donde participó en 40 capítulos.

Cary Grant y Eva Marie Saint, en 'Con la muerte en los talones'.John Springer Collection (Getty Images)

Su papel de Edie en el largometraje de Kazan le dio la popularidad y también el apoyo de la crítica. El filme logró ocho Oscar, entre ellos a mejor película, director y actor para Marlon Brando. Gracias a ella, Saint logró su primera nominación al Oscar y también su primera estatuilla. Serían las únicas de su carrera. Cuando recogió el Oscar estaba embarazada de nueve meses, y afirmó ante el público que la emoción le podría hacer ponerse de parto en cualquier momento. Su hijo nacería dos días después.

La fama global le llegó unos cinco años después, gracias a su papel de la fría Eve en Con la muerte en los talones. Como ella misma recordó en una visita en el año 2000 al Festival de Cine de San Sebastián, el director le dio tres consejos para meterse en el papel: “Primero que bajara la voz; segundo, que no usara las manos; y tercero, y más importante, que siempre mirara fijamente a Cary Grant a los ojos. Lo último era fácil”.

“Trabajar con Hitchcock fue muy diferente, pero muy interesante porque, aunque me dio esas tres directrices, logré dar vida a esa espía seductora que él tenía en mente. Yo nunca había interpretado a una espía seductora, ni he vuelto a interpretar a una”, contaba entonces ante la prensa allí congregada. “¿Qué veía Hitchcock en sus actrices?“, se preguntaba en voz alta. ”Para empezar, eran siempre rubias”, contestaba.


Durante aquel encuentro en San Sebastián le dedicó cariñosas palabras a Grant, fallecido a mediados de los ochenta, afirmando que siempre fue con ella amable y generoso. “Había algo en él casi inaccesible, inalcanzable”, remarcó.

Reina del drama de Hollywood

Además de ese papel con el que siempre se la identificó, Saint tuvo una fructífera carrera, en su mayoría centrada en el drama. Trabajó con otros grandes de Hollywood: junto a Elizabeth Taylor y Montgomery Clift en el drama romántico sureño El árbol de la vida, de 1957; con Paul Newman, dirigidos por Otto Preminger, en Éxodo (1960), sobre la creación del estado de Israel; de nuevo con Taylor y, además, con Richard Burton en Castillos en la arena (1965), de Vincente Minelli, o con Gregory Peck en La noche de los gigantes (1968).


En 1966 sacó su vena cómica a relucir con ¡Que vienen los rusos!, junto a Carl Reiner y Alan Arkin. Ella misma nunca quiso ser una superestrella, y explicó que prefería aceptar papeles menos exigentes y poder criar a sus hijos. En una entrevista con el diario Los Angeles Times en 1990, aseguró que, según iba haciéndose mayor, también había menos papeles para ella en el cine: “Me pasé a la televisión y estoy perfectamente feliz”. En los ochenta apareció en algunos capítulos de series como Vacaciones en el mar o Luz de luna, como la madre de Cybill Shepherd, y en 1990 su papel de fría viuda en Crimen de élite, una tv movie, le valió un Emmy. Además, en 2006 tuvo un cierto regreso a la popularidad gracias a Superman Returns.

En 1956, Saint se casó con el director y productor, Jeffrey Hayden. Estuvieron juntos más de medio siglo hasta la muerte de Hayden, en diciembre de 2016, a los 90 años. Juntos tuvieron dos hijos, Darrell y Laurette, cuatro nietos y dos bisnietos.

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