jueves, 5 de enero de 2017

¡MANDA HUEVOS!

Comentaba (discutía, quizá) el otro día sobre estas campañas mediáticas -campañas tan reales como la vida misma- que surgen contra ciertos personajes públicos a colación de algo que han dicho o han hecho y el "doble rasero", supuesto doble rasero diría yo, con que se les mide. El ejemplo, ¡cómo no!, fueron los consabidos papeles de Panamá y las famosas frasecitas de Trueba respecto a su españolismo. Como en tantas ocasiones mi opinión difería completamente a la de mi interlocutor, pues no creo que pueda compararse lo que se le recrimina a un político a, digamos, un actor o un director de cine. Vaya por delante que no fui a ver "Julieta", en el cine, después de saber que Almodóvar tenía o había tenido una cuenta en Panamá; pensé en ese momento, ¡este también, no se libran ni los de derechas ni los de izquierda! Después, con el tiempo, vi la película en casa y ¡chapó!, me gustó mucho. Lo de Trueba me importa bastante menos, digamos que nada en absoluto, este señor puede sentirse lo que le dé la gana, así que supondrán que fui a ver "La reina de España" y la disfruté muchísimo.
Pues bien, para no salirme del tema, leía hace algunas semanas un estupendo artículo de Javier Marías acerca de las declaraciones del Ministro de Justicia Rafael Catalá. Según Marías, ¿cómo puede un Ministro de Justicia sostener que las elecciones sustituyen a los tribunales? Esto mismo lo adujo el personaje de la foto, el inefable Trillo, cuando dijo que al haberlo votado en unas elecciones el electorado poco menos que lo había eximido de toda responsabilidad en el accidente del avión militar. Vuelta otra vez a confundirlo todo, los tribunales juzgan, sólo ellos; la historia está llena de asesinos y locos elegidos democráticamente. Una vez más el Presidente Mariano Rajoy ha perdido otra oportunidad de oro (como la tuvo con Bárcenas o con Rato, por hablar sólo de estos dos sujetos) de dar ejemplo destituyendo fulminantemente al impresentable de Trillo como embajador en Londres.
Cerrando el círculo diré que, por supuesto según mi opinión, no se puede medir con el mismo rasero a políticos -a los que pagamos todos- y que están ahí para, entre otras cosas, dar ejemplo (la mujer del César, ya se sabe) que a un director de cine o a un actor, que con no ir a ver sus películas ya nos los quitamos de encima; a los políticos no, los tenemos ahí durante 4 años y no hay forma de sacudírselos aunque sean la joya de la corona como éste.