domingo, 6 de septiembre de 2026

CUANDO NO LO PERCIBIMOS COMO DOMINACIÓN

Mahler, Sinfonía nº5. *Adagietto.

Los domingos son día que, junto a los lunes, ocupan los últimos lugares de favoritos entre los demás de la semana, quizá porque antecede al lunes, el más odiado sin duda. Pero los domingos tienen algo más, se puede disfrutar de los excelentes artículos que nos ofrecen los periódicos; yo he empezado por leer tres estupendos, dos de Rosa Montero y un tercero de Elvira Lindo, que subiré después al blog.
Durante nuestro último viaje a Bilbao nos cruzamos por la calle con una de esas personas invisibles, un homeless, enfundado en cartones y mantas sucias que dormía "plácidamente" ajeno a nuestra cercanía. Esta imagen, que me evoca una tristeza absoluta porque ¿quién me asegura que alguien a quien quiero o yo mismo no podría acabar así? y a la que le pongo en mi cabeza el fondo musical de los adagios de Barber y Mahler, me recuerda de sopetón lo injusto que es el mundo que habitamos. Tan inextricable es este asunto que imagino que, al dejar atrás al mendigo, nuestra cabeza lo olvida -en la manera de lo posible- y a otra cosa mariposa. 

Nosotros, pobres diablos, españolitos todos, que separamos las basuras, vemos cómo la clase dominante vuela en aviones privados u organiza fiestones que deben hacer saltar las alarmas si éstas existieran para medir la huella de carbono.

Nosotros, que damos limosna cuando nos parten el corazón por la calle, vemos atónitos estas campañas antiaborto que nada dicen sobre qué ocurrirá con tanto niño nacido y no querido, con esa madre sin economía. El después no importa, sólo mantener la conciencia "tranquila", que igual grita ¡no al aborto! que clama por salir a cazar inmigrantes. La misma, sí, aunque cueste creerlo.

¿Alguien duda de la inteligencia de El Sistema? Nuestra sociedad ofrece libertades reales y, al mismo tiempo, produce formas de dominación que hacen que los individuos, nosotros, deseemos precisamente aquello que contribuye a mantener esa dominación. Si vemos de manera tan clara que el capitalismo explota a los trabajadores, también nosotros, ¿cómo es que las sociedades avanzadas no se revelan e incluso llegan a apoyar al sistema que los oprime? La cosa podría ser fácil de entender, aunque hablar de fácil... no sé yo. La sociedad nos ofrece consumo, entretenimiento, comodidad, tecnología, ocio, elección y libertad. Vale, hasta ahí todos de acuerdo. Pero, ¿qué precio pagamos por todo esto?: el individuo se adapta al sistema y deja de cuestionarlo. Estas falsas necesidades "nos hacen libre", o eso pensamos. ¿Somos realmente libres cuando existen ancianos viviendo en la calle? El sistema económico produce necesidades que experimentamos como propias, aunque contribuyan a mantenerlo integrado en el propio sistema.

Ya no vemos la dominación como algo tradicional, no nos enfrentamos a la orden "Haz esto porque te obligo", no. Ahora tenemos el moderno y actual "Haz  lo que quieras", de manera que, como podemos elegir, igualmente experimentamos una conducta absolutamente libre, llegando a preguntarnos ¿es libertas elegir entre infinitas opciones previamente producidas por el propio sistema? 

Bucear en la filosofía de la Escuela de Frankfurt es apasionante, pero no quisiera estropearles este día de asueto que comienza. Una sociedad puede ser formalmente libre y, sin embargo, contener individuos profundamente alienados; la dominación más eficaz sería aquella que no se percibe como dominación.

Barber, *Adagio for strings.

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