lunes, 20 de abril de 2015

LUNES

Los lunes ya de por sí son duros, pero más se hacen cuando el trabajo te supera, cuando los que te rodean no solo no están a la altura sino que, si pueden, te colocan más carga encima: ¡premio al inepto! ¡más trabajo al resto! Llega uno a casa destrozado, sin fuerzas, esas mismas que bullen a primera hora y que van desapareciendo a medida que pasa el día, esas mismas que te han abandonado finalmente y que te llevan a desear únicamente meterte en la cama y desconectar de todo y de todos (más de estos últimos) después de una comida frugal, hoy una simple crema de calabaza preparada sobre la marcha.
Dormí dos horas, sí, no me arrepiento. Dos horas de relajado descanso, sin móvil ni teléfono, solo mis perras roncando junto a mi. Ahora, ya sentado frente al ordenador preparando un presupuesto para una posible obra, escuchando Las Bodas de Fígaro mientras trabajo, fresco y optimista, ¡cuánta verdad eso de sueño "reparador". 7 de la tarde, cielo casi despejado, maravillosa música, ¿se pueda trabajar en un ambiente mejor? A ver mañana.
Le Nozze di Figaro, Mozart.
*Porgi, amor.
*Voi che sapete.

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