sábado, 26 de enero de 2019

LAS ÚLTIMAS SON PARA TI, SAM

Sentado estoy de nuevo dibujando, las tardes no tienen horas suficientes para llevar el trabajo al día y los fines de semana, aunque no debiera ser así, se convierten en mi válvula de escape profesional. A ratos me levanto, para despejar la cabeza y los ojos, y así, entre muchos capítulos autoimpuestos, he terminado de ver hace un rato la última de las películas basadas en las novelas de J.R.R. Tolkien, las trilogías de "El Hobbit" y "El Señor de Los Anillos". Pocas veces tenemos la oportunidad de ver adaptaciones en el cine filmadas con tanta exquisitez y profusión de detalles. Toda una fiesta para los sentidos ver estas películas, una y otra vez. 
Ya, con cara de hobbit, dejo la Tierra Media y me enfrasco en nuestro Mordor particular, la vida real, y regreso al tajo.

KF


AY VENEZUELA










OTHER NEWS



ACÚSTICO

Bruce Springsteen, *Dancing in the dark (acoustic).

BARÓN

Si bien la acepción está reconocida por la RAE, ¿qué nueva y majadera moda es ésta de llamar a los jefazos -capos, que dirían los italianos- barones? Los barones del PSOE, PP y ahora de PODEMOS, sean hombres y mujeres... Me pregunto porqué no dicen barones y baronesas, tan políticamente que debemos ser ahora todos y todas. Tenemos un poaís muy aristocrático, no cabe duda, rodeado de barones por todas partes.

miércoles, 23 de enero de 2019

martes, 22 de enero de 2019

FLORIA TOSCA

Tosca, Puccini. *Ah, quegli occhi!
*Ed iop venivo a lui tutta dogliosa...
*Orsú, Tosca, parlate.

COMO EL ZORRO

Mis amigos más cercanos -todos para uno-, y yo, hemos quedado para almorzar uno de estos días, de forma sorpresiva e inesperada. Qué bien sienta algo tan sencillo, ya estoy como el Principito con el zorro.

miércoles, 16 de enero de 2019

TRES DE CINCO, PARA EMPEZAR

Estudio la Temporada 52 de Ópera de Las Palmas de Gran Canaria, magnífica. De los cinco títulos, junto a Don Carlo de Verdi y Norma de Bellini, extraigo tres maravillosas arias para ir haciendo boca. De nada.
La Sonnambula, Bellini. *Sovra il sen la man mi posa.
Tosca, Puccini. *E lucevan le stelle.
Così fan tutte, Mozart. *Soave sia il vento.

JOYAS MUSICALES

Shawn Mndes, *In my blood.

martes, 15 de enero de 2019

4 COLORES Y UNA PESADILLA

Desde mi cama se ven dos ventanas, una enfrente, al fondo del pasillo-vestidor y una lateral, en ésta la contraventana deja entrever una pequeña rendija desde donde se divisan cuatro colores: el azul del cielo, el verde de una araucaria, el beige de la pared y el gris de la piedra. Claro que estos colores se ven únicamente de día, por la noche la oscuridad es casi total salvo por algún reflejo que llega de la farola más cercana.
La fiebre hace estragos, la cabeza va por un lado y la razón por otro. Anoche tuve fiebre, y antes de anoche también, y me despertó una pesadilla que no se me iba de la cabeza, tanto es así que, cosa rara, me acuerdo perfectamente aún ahora. Esta dichosa gripe y la tos insistente, sumado a la fiebre que debí haber tenido cerca de las cuatro de la madrugada, me hizo disfrutar vívidamente de un cáncer de pulmón, seguido de una profusa lista de herederos. No sé yo lo que iban a heredar de mi, pero ahí estaba yo repasando la lista de los afortunados, vaya una locura. A las 4:11am me desperté para encontrar desafiante el despertador que me miraba con sus números luminosos que me acompañaron hasta que salió el sol y los colores de la rendija refulgían nuevamente.

domingo, 13 de enero de 2019

MORIR POR LA ÓPERA

La Flauta Mágica, Mozart.
*O zite nacht, mein lieber Sohn!

CHIRINGUITOS


¡Esto es la guerra!
Adoptamos la expresión “guerra cultural”, y difundimos una mentira que consiste en sostener que la izquierda solo se ha dedicado a defender asuntos banales.

n los años noventa se declaró la llamada guerra cultural en los Estados Unidos, y cada vez hay menos signos de que pueda algún día firmarse la paz. El término “cultural” estaba tan ligado a la sociedad americana que resulta difícil definirlo en términos españoles, pero se trataba de todas aquellas cuestiones de orden moral, ético o religioso que pueden diferenciar a un conservador de un liberal. Los conservadores reclamaban volver a ser el país de Dios, como así define hoy Bolsonaro a Brasil, y los demócratas, forzados por el activismo social, se hacían eco de los anhelos de igualdad de las mujeres, del colectivo LGTBI, abordaban el derecho al aborto, la planificación familiar, señalaban los discursos de odio, la homofobia, apelaban a una política de cuotas que equilibrara la desigualdad y disminuyera la exclusión racista, defendían el control del permiso de armas, defendían las sociedades abiertas y alertaban contra el cambio climático. Esto no quiere decir que los demócratas satisficieran estas pretensiones, pero al menos no las demonizaron. Bill Clinton las bendecía con una mano mientras con la otra continuaba con la feroz desregulación comenzada por Reagan, que intoxicó al mundo de virus bancarios. Por eso, cuando el partido demócrata decidió que Hillary fuera su candidata, muchos votantes se preguntaron, ¿por qué?

Nada es lo que parece. Los ultraconservadores mienten cuando aseguran que el partido demócrata, primero con Clinton, después con Obama, solo favoreció a los colectivos que reclamaban derechos nunca cumplidos o contemplados. En EE UU no tienen la suerte de contar con una palabra como “chiringuito”, pero la hubieran utilizado sin duda para definir las supuestas prebendas que obtenían gais, negros, trans, ecologistas, y añado un etcétera, por ser la palabra de moda.

Ahora, nosotros adoptamos también la expresión “guerra cultural”, y con ella difundimos la gran mentira, una mentira que consiste en sostener que la izquierda solo se ha dedicado a defender asuntos banales, que solo interesan a los urbanitas privilegiados, olvidando a un supuesto pueblo verdadero. Pero lo que observo es que se alimenta sin pudor un enorme malentendido: quien está en plena guerra, quien ha sacado todas las armas y los privilegios a su alcance para combatir en esta batalla es la derecha. Difunden una idea de la patria única, negando una diversidad que ya no tiene vuelta atrás; hablan de educación solo para defender una segregación calculada, para mantener la religión católica en las aulas, para sostener la enseñanza religiosa; niegan que la violencia contra las mujeres tenga una base educacional; a educar a los niños y a las niñas en la igualdad lo llaman adoctrinamiento; a compensar a las víctimas del franquismo, promover el rencor; a lavar la imagen de Franco, concordia. Reconocen solo una idea de familia, la compuesta por una mujer y un hombre; niegan el derecho al aborto o al matrimonio homosexual. Demonizan a las feministas y, para ello, se valen de mujeres profesionales que legitiman ese ataque. Han logrado que una parte de la población no desdeñable albergue sentimientos misóginos que hace unos años no se hubieran expresado con tanta alegría. Ellos, unos con furia y otros dejándose llevar, defienden una idea de España esencial. A este trabajo están entregados hace tiempo, alertando a la población, por ejemplo, de esos supuestos “chiringuitos” que regentan unas tipas a cuenta de no sé qué violencia. Mientras, FAES recibía del Gobierno de Rajoy casi seis millones de euros para promover, desde ese magnífico chiringuito del pensamiento, lo que de verdad es la gran guerra cultural.

¿QUÉ DIRÁN AHORA?

Nada, no dirán nada.
Después de años soportando el ¡váyase Sr. González!, el ¡ha sido ETA! y más recientemente ¡el dinero de Podemos es venezolano!, ahora parece que el dinero de VOX es iraní, o al menos lo fue. Repito, no dirán nada.

VERDE QUE TE QUIERO VERDE


Ska Keller y Sven Giegold, el pasado noviembre en un acto en Leipzig (Alemania). GETTY IMAGES

Los Verdes crecen como alternativa europeísta frente a los grandes partidos
Las proyecciones de voto para los ecologistas pasaron del 4,5% al 7% en el último trimestre de 2018.
https://elpais.com/internacional/2018/12/21/actualidad/1545396836_230061.html

Los Verdes han experimentado un fuerte crecimiento electoral en varios países de la UE a finales de 2018 y buscan afianzarse como alternativa europeísta en los comicios al Parlamento Europeo de mayo. Frente al desencanto con los grandes partidos tradicionales, pero también como antídoto a la ofensiva de la extrema derecha. Las proyecciones de voto para la papeleta ecologista pasaron del 4,5% al 7% en el último trimestre de 2018. Un grupo de Los Verdes reforzado aspiraría a convertirse en una palanca para el reparto de poder en Bruselas ante un hemiciclo que se augura sin una mayoría clara
Los sondeos apuntan a una victoria muy estrecha de los conservadores del Partido Popular Europeo (PPE), que podrían verse tentados a buscar alianzas más o menos tácitas con el ala de la extrema derecha. Los Verdes, mientras, aspiran a aprovechar sus recientes éxitos en el corazón de Europa para convertirse en el antídoto de un posible giro de la UE hacia posiciones ultraconservadoras o reaccionarias.
El gran aldabonazo de los ecologistas llegó el 14 de octubre pasado en las elecciones de Baviera, donde lograron un récord histórico con el 17,6% de los votos y contribuyeron a poner fin a la mayoría absoluta de los conservadores (CSU). El éxito se repetía el mismo día en las elecciones locales en Bélgica y en las generales en Luxemburgo (donde superó por primera vez el 15%).
“El voto verde ha sido una reacción a la extrema derecha de los electores que buscan una opción europea y abierta”, considera Ernest Urtasun, eurodiputado español de Los Verdes. Urtasun cree que el trasvase de papeletas llega tanto desde el campo socialista, desencantado con la inoperancia de parte de la izquierda, como del votante conservador, preocupado ante el giro hacia la extrema derecha de algunas formaciones del PPE. Y en ambos casos, parece desinflarse la fórmula liberal impulsada por París. “La opción de Emmanuel Macron como salvador del proyecto europeo ha caído en barrena”, opina Urtasun.
La alternativa ecologista, en cambio, está en alza, con proyecciones de intención de voto que cerraron el año en torno al 7%, según los datos de Europe Elects, plataforma que recopila y analiza sondeos de todo el continente. Si el ascenso se mantiene, el grupo de Los Verdes en el Europarlamento podría convertirse en una palanca imprescindible para el reparto de poder en las instituciones comunitarias.
Su influencia, paradójicamente, aumentaría incluso si perdiera escaños porque su peso proporcional sería mayor en un hemiciclo con menos escaños (pasará de 751 a 705 como consecuencia de la salida de Reino Unido) y con los dos principales grupos (PPE y Socialistas y Demócratas) pendientes de una hemorragia de votos sin precedentes. Los sondeos indican que, por primera vez desde el inicio de las elecciones europeas en 1979, populares (PPE) y socialistas (S&D) sumarán menos del 50% de los escaños tras los comicios del 26 de mayo.
En la previsible reconfiguración del hemiciclo, el polo conservador en torno al PPE parece llamado a atraer al grupo liberal, previsiblemente controlado por la formación de Macron y por Ciudadanos. El líder de los populares, el alemán Manfred Weber, tampoco cierra la puerta a buscar apoyos más a la derecha, un guiño hacia el líder de la Liga y vicepresidente italiano, Matteo Salvini. El polo opuesto giraría en torno a un debilitado grupo socialista y a una Izquierda Unitaria (grupo de Podemos) que aspira a mantener su apoyo actual.
El nuevo reparto puede convertir a Los Verdes en el fiel de la balanza. Y los ecologistas no ocultan que la inclinarán hacia posiciones progresistas y europeístas que contrarresten la anunciada ofensiva trumpiana promovida desde Italia por Salvini, con sus aliados en Francia (Marine Le Pen), Polonia (Jaroslaw Kaczynski), Hungría (Viktor Orbán) o, en España con la emergencia de Vox.
“El voto verde ha sido una reacción a la extrema derecha de los electores que buscan una opción europea y abierta”, considera Ernest Urtasun, eurodiputado español de Los Verdes. Urtasun cree que el trasvase de papeletas llega tanto desde el campo socialista, desencantado con la inoperancia de parte de la izquierda, como del votante conservador, preocupado ante el giro hacia la extrema derecha de algunas formaciones del PPE. Y en ambos casos, parece desinflarse la fórmula liberal impulsada por París. “La opción de Emmanuel Macron como salvador del proyecto europeo ha caído en barrena”, opina Urtasun.
La alternativa ecologista, en cambio, está en alza, con proyecciones de intención de voto que cerraron el año en torno al 7%, según los datos de Europe Elects, plataforma que recopila y analiza sondeos de todo el continente. Si el ascenso se mantiene, el grupo de Los Verdes en el Europarlamento podría convertirse en una palanca imprescindible para el reparto de poder en las instituciones comunitarias.
Su influencia, paradójicamente, aumentaría incluso si perdiera escaños porque su peso proporcional sería mayor en un hemiciclo con menos escaños (pasará de 751 a 705 como consecuencia de la salida de Reino Unido) y con los dos principales grupos (PPE y Socialistas y Demócratas) pendientes de una hemorragia de votos sin precedentes. Los sondeos indican que, por primera vez desde el inicio de las elecciones europeas en 1979, populares (PPE) y socialistas (S&D) sumarán menos del 50% de los escaños tras los comicios del 26 de mayo.
En la previsible reconfiguración del hemiciclo, el polo conservador en torno al PPE parece llamado a atraer al grupo liberal, previsiblemente controlado por la formación de Macron y por Ciudadanos. El líder de los populares, el alemán Manfred Weber, tampoco cierra la puerta a buscar apoyos más a la derecha, un guiño hacia el líder de la Liga y vicepresidente italiano, Matteo Salvini. El polo opuesto giraría en torno a un debilitado grupo socialista y a una Izquierda Unitaria (grupo de Podemos) que aspira a mantener su apoyo actual.
El nuevo reparto puede convertir a Los Verdes en el fiel de la balanza. Y los ecologistas no ocultan que la inclinarán hacia posiciones progresistas y europeístas que contrarresten la anunciada ofensiva trumpiana promovida desde Italia por Salvini, con sus aliados en Francia (Marine Le Pen), Polonia (Jaroslaw Kaczynski), Hungría (Viktor Orbán) o, en España con la emergencia de Vox.
El desenlace menos rupturista de la batalla europea incorporaría a Los Verdes a la actual alianza entre populares y socialistas, en la que ya colaboran los liberales. Esa fórmula permitiría aislar a las fuerzas euroescépticas, si se mantienen en torno al 25% de los escaños como en esta legislatura. “Pero si logran el 33% y se organizan, será muy complicado lidiar con la situación”, advierte una fuente comunitaria. En ese escenario, la capacidad de negociación de Los Verdes aumentaría de manera significativa.
Pero el enemigo a batir en las urnas de Los Verdes, curiosamente, no serán Salvini y los suyos, sino el grupo de Macron. Los ecologistas confían en arrebatar parte del electorado a un Macron desestabilizado por la revuelta de los chalecos amarillos y que aspiraba a presentarse como única alternativa al populismo euroescéptico de derecha e izquierda. “No se puede defender la refundación de Europa, como ha hecho Macron, invocando las mismas recetas de la gran coalición [populares y socialistas] durante toda la crisis”, dice Urtasun.
Para afianzar su proyecto europeísta, Los Verdes han elegido a la eurodiputada alemana Ska Keller, y al eurodiputado holandés Bas Eickhout, como cabezas de lista. El plan verde, sin embargo, tiene importantes obstáculos por delante. Su punto de partida (con 52 escaños) es bajo y su posibilidad de mejorarlo es limitada.
Su presencia solo es significativa en un puñado de países (Alemania, en particular) y en las últimas elecciones en 2014 solo obtuvieron escaños en 18 de los 28 socios de la UE, mientras que populares y socialistas sumaron en todos y los liberales, en 21. Los recientes éxitos electorales de Los Verdes se han producido, además, en algunas de las zonas más ricas de la UE, lo que revela una base electoral urbana y pudiente pero no tan amplia como la de los otros partidos principales.

UN MOVIMIENTO MINORITARIO EN ESPAÑA
NICOLÁS PAN-MONTOJO
El movimiento verde trata de cobrar relevancia en España, pero aún es minoritario y en gran parte se ubica dentro de otras corrientes de izquierdas. Equo es el partido ecologista más importante; fundado en 2011, forma parte del Partido Verde Europeo y concurrirá a las europeas con Unidos Podemos. Según Carmen Molina, portavoz del partido, los verdes españoles “no tienen todavía la madurez del movimiento europeo”. “El ecologismo está llegando, pero está costando algo más que en el resto de Europa”. El movimiento está, además, dividido, con la competencia por el espacio del Partido Animalista. Según la politóloga Berta Batet, el sistema electoral ha hecho que los verdes se aglutinen en torno a IU y ahora Unidos Podemos, “que han asumido una gran parte del discurso ecologista como propio”.

SOÑAR ES GRATIS


DANDO EJEMPLO


La homeopatía me parece el timo de la estampita, y más cuando uno lee sobre las bases de esta pseudociencia, una verdadera tomadura de pelo. Ya he contado en alguna ocasión que Juan, mi socio, creía en esto y, cuando empezó a dolerle el pecho, acudió raudo a un amigo/ médico, homeópata, que le recetó unas pastillas con el consdabido ¡esos son gases!. Juan no tenía gases sino cáncer de pulmón y perdió un tiempo precioso durante los meses en que se fiaba de su amigo/ médico. Por cierto, éste no apareció nunca a verlo cuando estaba ingresado ni cuando la palmó. Cosas de la homeopatía, debe ser.

sábado, 12 de enero de 2019

ESPAÑA LO AGUANTA TODO



"El centro liberal" dice, me pregunto qué será eso...
A ver dónde iba a estar este señor si no hubiera tenido lugar esa "vergonzante" moción de censura que él nombra. Moción de censura, por cierto, permitida por la Constitución dentro de un artículo más.

JOYAS MUSICALES

Dirty Paws, *Of monters and men
 (The secret life of Walter Mitty).
Tom Odell, *Another love.
Sufjan Stevens, *Mystery of love
(Call me by your name).
The Script, *Before the worst.
Calum Scott, *No matter what.

CONVERSANDO

> ¡Qué mal lo ha hecho el PSOE para que VOX triunfe como la Coca-Cola! Aunque yo, en las próximas elecciones votaré al PSOE porque siempre he sido socialista.
> Pues yo votaré a PACTA.
> ¡Pues mira que los animalistas también se pasan!
.
.
.
No entiendo nada.

BELLEZA


Q

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE