miércoles, 9 de septiembre de 2026

13


Me siento en el salón a vaguear un rato con un té helado, sin azúcar, que compré para probar y no se me ocurre nada mejor que encender la tele. Entro en los canales, una locura, y voy pasándolos de detrás hacia delante con parsimonia, deteniéndome solamente en algunos, ¡qué mala es la televisión! Siempre vuelvo a recordar por qué dejé de verla hace tantos años. De todo lo que he visto me detengo en uno de los canales de noticias, donde para variar no hablaban de Ceuta ni de Pedro Sánchez sino de Oslo; más adelante un canal llamado Wineman, desconocido hasta ese momento, donde un cocinero enseñaba a preparar pinchos fáciles, ricos ricos; hasta llegar al Canal 13, donde había una película del oeste y que rápidamente me retrotrajo a los últimos años de mi madre, ya viuda, que pasaba después de comer sentada dormitando en el salón mientras veía unadeloeste. ¡Qué tiempos pasados tan felices!

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