sábado, 16 de julio de 2022
miércoles, 13 de julio de 2022
UN PROYECTO NUESTRO
https://www.facebook.com/100063816755974/posts/pfbid0qryt96uRBFj9QpcCYnzzbuWRBDtErPLqjYqj5JnW2KgcWdAN2LJRHkTX4TZetoA7l/?d=n
EL BORRACHO
Free bird!
Free bird!
Gritaba una y otra vez el borracho, dos filas más abajo, en el concierto al que fuimos un año antes de la pandemia en Dublín. Cantaba John Mayer y el auditorio estaba completamente lleno.
Free bird!
Free bird!
Continuaba el borracho sin que nadie le hiciera caso. Claro que este pobre se había hecho un lío ya que la famosa canción de Mayer era Free falling' no Free bird, esta última del grupo americano de nombre impronunciable: Lynyrd Skynyrd.
John Mayer, *Free fallin'.
Lynyrd Skynyrd, *Free bird.
martes, 12 de julio de 2022
UN POCO DE MÚSICA
Después de salir de una reunión en gerencia de Urbanismo feliz -ha primado el sentido común-, y ya de vuelta al trabajo, nada mejor que un poco de buena música para continuar el día.
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John Mayer, *Waiting on the world to change.
10 MENOS
La cohorte de Trump y el primo de Rajoy, entre otros, no sé que dirán ahora ante la evidencia de lo que ha cambiado y lo sigue haciendo el clima, lenta pero inexorablemente. Hoy, a las 5 de la madrugada, el termómetro de mi jardín marcaba 15°, exactamente 10° menos que ayer, que me desperté con 25 graditos de nada. Sé que estamos en julio y que el calor es lo que acompaña al verano, sí, pero a casi 1000m snm aquí el fresquito es lo normal todo el año, salvo durante las olas de calor como ésta que hemos tenido, intensa pero corta. En la radio hablaban de ciudades españolas que llegarían hoy a 44°. Pobrecitos.
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Amy Macdonald, *This is the life.
lunes, 11 de julio de 2022
EN MODO OFF 2
Otro lunes daba comienzo. No había podido conciliar el sueño como de costumbre, hacía calor y parecía no correr el aire a pesar de tener la ventana abierta. Roque -todos lo llamaban así- era consciente de su necesidad de mantener la mente en blanco para poder dormir; era de aquellos que se llevan sus preocupaciones allá donde vayan y hagan lo que hagan, algo que recordaba que sucedía desde pequeño. Ya se dio cuenta que era diferente cuando, de niño, vio atropellar a un gato en la calle y mantuvo esa imagen en su cabeza mucho tiempo después. Con el gato había comenzado todo, sus noches sin dormir, su darle vueltas a cualquier imagen: un perro muerto en la cuneta, una rata, un documental en el televisor. Todo se le quedaba grabado a fuego, aunque también lo bueno, menos mal. Tener memoria eidética podría parecerle a cualquiera un don pero él pensaba lo contrario y la veía como una maldición. Desgraciadamente lo bueno no abundaba y se llevaba a la cama, cada noche, muchas cosas que preferiría no recordar. Con los años, y con la llegada de Internet, había tenido que decirle a su padre -adalid de los reenvíos- y a sus amigos, que se abstuvieran de enviarle todo vídeo de animales sufrientes, por mucho que hubiera un final feliz (pero, si acaba bien, me repetía una y otra vez), detallados accidentes o, en definitiva, cualquier tipo de morbo en todas sus facetas. Ni animales ni esas interminable presentaciones de rincones de ciudades en primavera, en verano, florecidas o nevadas con musiquilla de ascensor de fondo y cursis textos. También había prohibido que le enviasen vídeos de autoayuda, de ángeles protectores y de política bajo pena de enviar a la carpeta de "correo no deseado" la cual, mes tras mes, iba aumentando sus remitentes.
Así, con la cabeza cansada por la falta de sueño, se miró los pies y, al ver en el despertador las 04:44am, pensó: ¡oh!, qué pocas ganas. Aún así, cabizbajo, se levantó y caminó hacia el cuarto de baño a darse una ducha. Ya vestido -siempre vaqueros, polo Lacoste o cualquier camiseta que estuviera planchada-, zapatillas deportivas y colonia en el cuello, daba comienzo la segunda fase de su rutina mañanera. Lo primero era disponer sobre el poyo de la cocina las pastillas para la hipertensión, algunas vitaminas, un café después y poco más; un desayuno frugal que se repararía algo más tarde en el bar de la esquina. Desde hacía ya muchos años, más de los que quería recordar, se levantaba cada mañana a esta hora absurda y, a las 05:00am se sentaba frente a su ordenador a trabajar, sin ganas y con la mente siempre dándole vueltas al posible futuro viaje. Su pareja, que vivía en otra ciudad y únicamente compartía vida con él de jueves a domingo, no entendía bien esa obsesión por viajar, pero se dejaba llevar. Desde que se habían conocido y por obra de la magia -difícil era entender cómo dos personas tan diferentes podían haberse enamorado-, la cosa funcionaba, sí.
sábado, 9 de julio de 2022
ANTARTIDA (EN MODO OFF 1)
Los fines de semana se encerraba en su loft en la costa; se mezclaba el calor que lo hacía estar en casa y ese punto de misantropía que aparecía de forma recurrente en su vida. Visitas a la nevera, ventilador del techo girando y, si el calor arreciaba, un buen rato con el aire acondicionado funcionando. El televisor panorámico del salón ocupaba media pared, disfrutaba del 7º arte sin salir, ahora que se había puesto de moda que las salas de cine estuviesen caldeadas por a) estar en comunión con el medio ambiente y no encender el aire acondicionado, b) ser unos rácanos y no encenderlo o c) la respuesta b pero mintiendo.
En casa se estaba de maravilla con el móvil en silencio, el ordenador apagado, la nevera llena y las vacaciones en ciernes. Como el dinero pensaba que no era problema -trabajar desde casa y prácticamente no gastar nada tenía sus frutos-, en un par de meses comenzaría sus vacaciones tan anheladas y también merecidas. Este año pretendía dar la vuelta al mundo en el sentido de las agujas del reloj. Dos meses en completo modo OFF, cámara en ristre, la Ilíada y la Odisea para leer, con tiempo suficiente para disfrutar de Alejandría, Jerusalén, Rapa Nui y la Antártida.
BETA ISRAEL
Los Beta Israel (hebreo: ביתא ישראל, Beta Israel, «Casa de Israel»; ge'ez: ቤተ፡ እስራኤል Bēta 'Isrā'ēl, moderno Bēte 'Isrā'ēl) —conocidos generalmente con el término falashas (en amárico «exiliados» o «extranjeros»), que puede ser considerado peyorativo— son los judíos de origen etíope. Cerca del 80 % de ellos (más de 100 000) viven actualmente en Israel, lugar a donde comenzaron a emigrar a mediados del siglo XX gracias a la ley de retorno de 1950. Fueron reconocidos como descendientes de las tribus perdidas de Israel en 1975 (específicamente la tribu de Dan) tras la investigación realizada por el rabino sefardí Ovadia Yosef. En ese momento Israel los reconoció como judíos auténticos, decidiendo que solo debían pasar por una ligera conversión para ser aceptados como judíos en Israel. Con el reconocimiento, los Beta Israel consiguieron permiso para poder emigrar a Israel.
La comunidad tiene sus orígenes en el reino de Aksum y en el imperio Etíope, pero en tiempos recientes ha vivido en las regiones de Amhara y Tigray. La mayoría de los judíos etíopes ha emigrado a Israel desde entonces. Las explicaciones tradicionales de los orígenes de los judíos etíopes les sitúa como descendientes de la tribu bíblica de Dan, o los descendientes de una unión entre el Rey Salomón de Israel y la Reina etíope de Saba. La comunidad ha estado practicando una forma única de judaísmo durante unos dos milenios, incluyendo su fidelidad a estrictas leyes dietéticas, observancia del Sabbath, una tradición religiosa, y la veneración de las escrituras en el antiguo idioma Ge'ez. En años recientes, la comunidad se ha ido integrando en la sociedad moderna de Israel. Israel negoció con el régimen comunista de Etiopía para poder trasladar a los Beta Israel que lo desearan a territorio israelí. A esa operación se la llamó Operación Moisés, intervención que por el colapso del régimen comunista en el poder se complicó más de lo esperado y tuvo que ser alargada con la Operación Josué y la Operación Salomón, la cual tuvo lugar en 1991 y supuso la evacuación de 14325 judíos etíopes a Israel, estableciendo un récord mundial del mayor número de pasajeros llevados por un solo avión (1122). La primera parte de la operación comenzó en realidad en 1979 cuando era bastante secreta, aunque se cita erróneamente el año 1984, aunque aún se realizaban algunas operaciones de traslado. Uno de los primeros asentamientos transitorios estuvo en Ofakim, en el Néguev.
Su población actual en Etiopía se estima entre los 3000 y 8000 individuos. Respecto a la cuestión religiosa, este grupo destaca del resto del judaísmo porque su Tanaj no se rige por el Concilio de Jamnia, sino que se identifica íntegramente con la Septuaginta, incluyendo más libros, tales como el Libro de Judit y el Libro de Enoc.
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The Idan Raichel Project, *Mi'ma'amakim
(Out Of The Depths).
jueves, 7 de julio de 2022
¡YA ERA HORA!
¿Mejorarán ahora, con un nuevo Primer Ministro británico, las relaciones con la UE post-Brexit y el asunto del Ulster? Crucemos los dedos.
miércoles, 6 de julio de 2022
CRAZY SPAIN, CRAZY WORLD
El mundo se ha vuelto loco, no hay sino que escuchar las noticias en la radio cualquier mañana. Hoy, por ejemplo, saltamos de la pesadez de los sanfermines (¡no nos queda nada!), a todas horas erre que erre con "la fiesta roja y blanca" que vuelve después de la pandemia y todas esas majaderías taurinobeodas y demás -sí, obviamente no me gustan nada los sanfermines-, al hambre en África a consecuencia de la sequía y, cómo no, de las más de 40 toneladas de grano sin poder distribuirse debido al bloqueo ruso sobre Ucrania. Antes lo fue todo el maldito COVID, ahora tenemos a Putin, Ucrania, la crisis energética, climática, económica; spm. Dan ganas de un suicidio en masa.
Y aquí, en nuestra España cañí, flaco favor le hacemos al futuro aupando a Feijó como nuevo Presidente, sin elecciones ni nada. Ya, hasta EL PAÍS, lo da por ganador. La izquierda se desinfla con tanto lavado de trapos sucios a la vista. Podemos, como antes Ciudadanos, acabará echando al PSOE del Gobierno por su proverbial intransigencia y pose trasnochada. No sé qué pretende ahora, que el Gobierno mire para otro lado frente a lo que pasa en Ucrania o en Marruecos con la inmigración. Nunca la política exterior ha sido tan complicada, pero o estamos en un lado o en otro, desgraciadamente. Hasta Felipe González, el de antes, claro, lo descubrió cuando fue Presidente y pasó del NO al SÍ a la OTAN; más claro el agua. Atrás quedaron los tiempos del Caudillo cuando España, ¡España!, se las intentaba arreglar sola. Ni el NODO lo logró y finalmente le abrimos los brazos a Estados Unidos como si del maná se tratase. En todo este asunto el PP se lo monta bien, al que osa levantar la cabeza cual suricato -¿recuerdan a un tal Casado?- se la cortan sin contemplación. Da exactamente igual quién sea el verdugo, ora Feijó ora Ayuso. Ayuso, nuestra Trump particular, nuestra Mari Le Pen patria. ¿Alguien entiende lo de las becas a las "familias de clase media" que ganan más de 100.000€ anuales?: bacas para comprar un frac, decía un periodista ayer. El liberalismo llevado a su límite. De pena penita pena, que diría la copla. No hacemos sino oír desde sus filas que vamos al caos económico, una y otra vez, pero ¿nadie dice que hoy tenemos en el país la mejor cifra de paro desde hace muuuuuchos años? El cuarto poder, dicen. ¿El cuarto?
Atentados en Dinamarca, en Chicago, en Orlando, la venta de armas sin control, odio, homofobia, misoginia, trata de blancas y blancos (¿y las/os negras/os y las/los amarillas/os?), ETC. Repito, dan ganas de un suicidio en masa.
La política es, a la par que necesaria, un asco. Valores perdidos que nadie intenta recuperar, educación básica que es todo menos básica, coches aparcados en las plazas de motos, en pasos de peatones, en zona de minusválidos, en doble fila; ¿y a los demás? ¡que les den! Porque yo lo valgo.
"Ellos dicen lo que la gente piensa y no se atreve a decir", repiten. Nazis. Ya tuvimos bastante en Europa. Populismos de un lado y de otro, nacionalismos, machaconas mentiras en bucle, fake news. Todo pura y dura propaganda Goebbels, todo está inventado.
Difícil tarea la de no ser manipulado por unos y por otros, sobretodo por otros, pero ¿qué nos queda sino rebelarnos una y otra vez? Pensemos y dudemos. Una y otra vez. Siempre.
Pero también nos queda hueco para el optimismo. Si antes nos quedaba París, hoy la música, los libros, los animales, el cielo, los atardeceres desde la costa del norte de Tenerife, los viajes que llegarán, las cenas entre amigos -y los almuerzos-, las comidas "en casa", esos besos y abrazos.
Podemos con todo y más. Se los debemos a nuestros hijos, los mismos que nos han prestado el planeta.
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New Radicals, *You get what you give.
martes, 5 de julio de 2022
UNA HISTORIA REAL
Vuelvo a ver la película "The Red Sea diving resort", en España "Rescate en el Mar Rojo" o cómo un grupo de espías organizan una manera un tanto peculiar de salvar a un grupo de judíos etíopes a través de Sudán para llevarlos a Israel. La película, aunque parezca eso mismo, es decir puro cine, está basada en hechos reales, lo que la hace aún más interesante. Quien me conoce sabe de mi defensa del pueblo judío, aunque ahora no sea políticamente correcto el reconocerlo; no he visto jamás un pueblo tan unido ni que proteja tanto a los suyos como ellos.
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El centro de buceo fue un lugar elegido por un selecto grupo de gente para pasar sus vacaciones. Alli, el espía israelí Shimron daba clases de buceo. Foto: BBC Mundo
La extraordinaria historia del resort turístico manejado por espías de Israel
Un paradisíaco complejo veraniego en las orillas del Mar Rojo en Sudán fue la insólita base desde donde espías israelíes realizaron una misión secreta extraordinaria para rescatar a miles de refugiados etíopes judíos.
06/08/2019 13H46
https://elcomercio.pe/mundo/actualidad/extraordinaria-historia-resort-turistico-manejado-espias-israel-bbc-historia-noticia-662487-noticia/
Arous era, en apariencia, un complejo turístico idílico en el desierto de Sudán, a orillas del Mar Rojo. Pero, en realidad, este sofisticado destino vacacional era la base de un grupo de espías israelíes con una misión secreta. El lugar inspiró una nueva película de Netflix, Red Sea Diving Resort, y la historia real es en muchos aspectos aún más notable.
Con fotos de coloridos chalets sobre una playa soleada, una pareja sonriente con equipos de buceo y una variedad de peces exóticos, el anuncio ofrecía playas con "unas de las aguas más cristalinas del mundo", y vistas espectaculares.
El folleto se parece al de cualquier otro de promoción turística. Foto: BBC Mundo
El pueblo de Arous, cerca de un maravilloso arrecife de coral y uno que otro barco hundido, parecía ser el sueño de todo entusiasta del buceo.
Miles de folletos fueron distribuidos por agencias especializadas en toda Europa. Una oficina en Ginebra, Suiza, se encargaba de las reservas. Y, con el tiempo, cientos de visitantes eligieron este sitio como lugar de vacaciones.
Llegar requería una larga caminata. Pero una vez allí, podían disfrutar de las instalaciones de lujo, deportes acuáticos, buceo y una gran abundancia de comida fresca y vino.
Los comentarios en el libro de visitas eran muy positivos.
Farsa
La Corporación de Turismo Internacional sudanesa también estaba contenta. Le había alquilado el lugar a un grupo de personas que se presentaron como emprendedores europeos, cuyo proyecto trajo algunos de los primeros turistas extranjeros al país.
La realidad era que, sin que lo supieran ni los turistas ni las autoridades, el resort del Mar Rojo era una farsa.
Era una fachada, establecida y controlada durante más de cuatro años a comienzo de la década de 1980 por agentes del Mossad, el servicio de inteligencia israelí.
La usaban para esconder una misión humanitaria extraordinaria: rescatar a miles de judíos etíopes varados en campos de refugiados en Sudán y evacuarlos a Israel.
Shimron dice que ni siquiera su familia sabía sobre la verdadera función del complejo turístico en Arous. Foto: Gad Shimron, via BBC Mundo
Sudán era un país árabe enemigo y, por ello, esta misión tenía que llevarse a cabo sin que nadie se diese cuenta ni allí ni en ninguna otra parte.
"Era un secreto de estado, nadie hablaba sobre ello", dice Gad Shimron, uno de los agentes que trabajaba en el complejo turístico.
Situación difícil
Los judíos etíopes pertenecen a una comunidad llamada Beta Israel (Casa de Israel), cuyo origen está rodeado de misterio.
Algunos creen que descienden de una de las llamadas 10 tribus perdidas del antiguo reino de Israel o de los israelitas que acompañaron a un hijo de la reina de Saba y el rey Salomón de regreso a Etiopía en el año 950 a.C. Otros dicen que huyeron después de la destrucción del primer Templo Judío en 586 a.C.
Estos seguidores de la Torá, practicaban una versión bíblica del judaísmo y rezaban en sinagogas. Pero, aislados del resto de los judíos por milenios, pensaron que eran los únicos judíos que quedaban en el mundo.
En 1977, uno de los miembros de esta comunidad, Ferede Aklum, se unió a una oleada de refugiados etíopes no judíos que cruzaron la frontera hacia Sudán para escapar de la guerra civil y la crisis de hambre que sufría el país.
Aklum envió cartas a distintas agencias pidiendo ayuda y una de las misivas fue a parar al Mossad.
Para el entonces primer ministro israelí, Menachem Begin —quien fue él mismo un refugiado de la Europa ocupada por los nazis— Israel era un refugio para los judíos en peligro. Los judíos etíopes no eran una excepción y Begin le dio instrucciones a la agencia de inteligencia para que se hiciera cargo del asunto.
Después de entrar en contacto con un agente del Mossad, Aklum pasó el mensaje a su comunidad, explicándoles que tenían más posibilidades de llegar a Jerusalén a través de Sudán que desde Etiopía, que había impuesto severas restricciones a la emigración.
Esto les daba la tentadora oportunidad de cumplir con un sueño de 2.700 años. Y, en el período que siguió, unos 14.000 judíos etíopes hicieron el peligroso viaje de 800 kilómetros a pie, junto con más de un millón de otros emigrantes etíopes que buscaban refugio cruzando al otro lado de la frontera con Sudán.
A cerca de 1.500 refugiados judíos los mataron en el camino, otros perecieron en los precarios campamentos cerca de Gedaref y Kassala y otros fueron secuestrados.
Como no había judíos en Sudán, un país de mayoría musulmana, les dijeron que no revelasen su religión para no destacarse entre la multitud y para que no los atrapase la policía secreta de Sudán.
Shimron cuenta que ni siquiera los propios etíopes judíos sabían del operativo. A ellos les decían que eran mercenarios. Foto: Gad Shimron
Misión de rescate
Casi inmediatamente, comenzaron las actividades a pequeña escala para sacar a los judíos etíopes de Sudán rumbo a Europa (con papeles falsos) y de allí a Israel.
Pero la costa sudanesa ofrecía la posibilidad de realizar operativos a mayor escala.
"Le pedimos ayuda a la marina israelí", le dice a la BBC un agente de alto nivel que estuvo involucrado en la misión, pero que prefirió mantener su nombre en el anonimato.
"Nos dijeron: 'Está bien', así que un par de agentes del Mossad fueron a Sudán para buscar playas donde fuera posible un desembarco. Y así encontraron este pueblo en la costa, en el medio de la nada".
"Para nosotros fue un regalo del cielo. Si podíamos quedarnos con este lugar y arreglarlo, podríamos decir que era un pueblo para hacer buceo y eso nos daría una buena razón para estar en Sudán y, además, para merodear por la playa".
Lo que pasó a continuación es el tema de una película de Hollywood que se estrenará pronto llamada "Red Sea Diving Resort", que cuenta la historia del operativo.
Lugar perfecto
Finalizado en 1972 por empresarios italianos, el complejo turístico consistía en 15 bungalós, una cocina, un gran comedor que daba a la playa, una laguna y el mar.
Pero, como no tenía electricidad ni agua, el proyecto quedó a medio camino y nunca se inauguró.
"Es un lugar muy difícil si no tienes el apoyo del Mossad", dice un espía que no quiso dar su nombre.
Con pasaportes falsos, un grupo de espías que se hicieron pasar como empleados de una empresa suiza fueron a Sudán, convencieron a las autoridades de las ventajas de su propuesta y alquilaron el resort por 3 años a cambio de US$225.000.
Complejo falso
Pasaron el primer año renovando el sitio y consiguieron agua y combustible.
El complejo fue equipado con elementos y dispositivos hechos en Israel, incluyendo aire acondicionados, motores para lanchas y equipos para hacer deporte de primera calidad. Todos estos aparatos fueron ingresados al país de contrabando.
"Trajimos el surf a vela a Sudán" dice Gad Shimron con una sonrisa. "Trajimos la primera tabla, y como yo sabía surfear, les enseñaba a los visitantes. Otros agentes del Mossad también se hacían pasar por instructores de buceo profesionales".
También reclutaron a 15 empleados locales, contando camareras, choferes y hasta se robaron a un chef de un hotel.
"Le pagamos el doble", le dice a la BBC un espía.
Ningún empleado sabía el verdadero propósito del resort o que sus jefes eran espías del servicio de inteligencia israelí.
Las espías mujeres estaban a cargo de las actividades diarias, para no despertar sospechas.
El depósito de los equipos de buceo estaba bajo llave, fuera del alcance de los demás. Allí estaban escondidas las radios que los espías usaban para contactar regularmente con el cuartel central en Tel Aviv.
Ferede Aklum (izquierda) y Baruch Tegegne, líder etíope judío. Foto: Aaej archives online, via BBC Mundo
Tras atender a los turistas durante el día, los agentes se escapaban luego por la noche a un punto de encuentro ubicado 10 kilómetros al sur de Gedaref.
"Le decíamos al personal que nos íbamos a Jartum por unos días o que nos íbamos a encontrar con unas enfermeras suecas del hospital en Kassala", dice Shimron.
Allí recogían a grupos de etíopes judíos traídos de contrabando desde los campos de refugiados por un grupo de la misma comunidad reclutado para ese trabajo.
"A los refugiados no les dábamos aviso, para no poner el operativo en riesgo", cuenta Shimron. "Ni siquiera sabían que éramos israelíes. Les decíamos que éramos mercenarios".
Desde el punto de recogida, llevaban a los atónitos refugiados en un viaje de dos días (800 kilómetros), evitando puestos de control o pagando sobornos, rumbo a Israel.
Al llegar a la playa, al norte del complejo turístico, la marina y los equipos de aire y tierra israelíes llegaban en botes de goma y se los llevaban a una hora y media de allí, para esperar al barco que los llevara a la Tierra Prometida.
"Todo el tiempo había peligro", recuerda un agente que prefiere mantenerse en el anonimato. "Todos sabíamos que si uno de nosotros quedaba expuesto, acabaríamos ahorcados en el centro de Jartum".
Eso casi ocurrió en marzo de 1982, cuando uno de estos operativos fue visto en la playa por un grupo de soldados sudaneses.
Estos pensaron que eran contrabandistas e hicieron disparos de advertencia, pero el bote de goma cargado de etíopes logró huir a tiempo.
Después de dicho incidente, se decidió que las evacuaciones los dejaban muy expuestos y se diseñó un nuevo plan.
Se les pidió a los espías que buscaran un sitio para aterrizar en el desierto aviones Hercules C130.
El plan consistía en sacar a los refugiados de forma secreta por aire.
Reputación de oro
Mientras tanto, los israelíes continuaban manejando el complejo turístico y entreteniendo a los visitantes. Para entonces, el resort de Arous ya había ganado muy buena reputación.
Entre su variada clientela había unidades del ejército egipcio, soldados británicos, diplomáticos extranjeros de Jartum y funcionarios sudaneses. Todos ignoraban la verdadera identidad de sus anfitriones.
El complejo de Arous se volvió tan exitoso que se hizo económicamente autosuficiente, para alivio de los contadores del Mossad.
Parte de las ganancias se utilizaba para alquilar los camiones que se llevaban a los refugiados.
Jonás dentro de la ballena
Mientras, se llevaban a cabo las transferencias en avión, Shimron y su equipo se enteraron de que había una pista británica abandonada después de la II Guerra Mundial cerca de la costa y, una noche de mayo de 1982, aterrizó allí el primer Hércules con un pelotón israelí.
Años más tarde, uno de los 130 etíopes rescatados en ese vuelo le dijo a Shimron: "No tienes idea lo que significó para mi viajar en un avión, cruzando el desierto sudanés en medio de la noche".
"Nunca antes en mi vida había visto un avión. Me sentía como el profeta Jonás dentro del estómago de la ballena y, de repente, tres horas más tarde, estaba en Israel".
Después de dos vuelos, el Mossad descubrió que las autoridades de Sudán sospechaban algo (el agente que me lo contó está convencido de que fue un beduino el que fue con el cuento), y el equipo recibió órdenes de buscar otro sitio de aterrizaje.
Encontraron un lugar adecuado mucho más cerca de Gedaref, que resultaba más ventajoso porque reducía el viaje con los refugiados a un par de horas.
El problema era que no era una pista, sino "solo un pedazo de desierto", explica uno de los espías.
Tenían muy poca luz y los aviones tenían que recurrir a muchos dispositivos de ayuda para encontrar las "pistas", después de un largo y tedioso vuelo en la oscuridad.
A pesar de las complejidades y las potenciales consecuencias catastróficas, se hicieron 17 vuelos clandestinos con ayuda y coordinación del complejo del Mar Rojo, a unos 600 kilómetros de distancia.
Hacia finales de 1984, se declaró hambruna en Sudán y se decidió escalar las evacuaciones.
Con intervención de Estados Unidos y el pago de una gran suma de dinero, el general Jaafar Nimeiri acordó dejar que los refugiados judíos volaran directamente de Jartum a Europa.
Lo hizo con la condición de que todo se mantuviera en secreto, para evitar repercusiones en el resto del mundo árabe.
Mediante 28 vuelos encubiertos en varios Boeing 707 prestados por el dueño judío de una aerolínea belga, 6.380 etíopes judíos fueron trasladados a Bruselas y de allí, a Israel.
Este rescate llevó el nombre de Operación Moisés.
La información se censuró pero, al final, hubo "una filtración a la prensa por parte de alguien de la Agencia Judía (una organización no gubernamental israelí)", explicó uno de los espías.
La historia se escapa de las manos
Periódicos alrededor del mundo publicaron la historia el 5 de enero de 1985 y Sudán terminó inmediatamente los vuelos.
Públicamente negó haber participado en los operativos y desestimó las acusaciones de que había gestado con Israel un "plan etíope-sionista".
El Mossad continuó manejando el complejo de veraneo para mantenerlo disponible como una opción para operaciones encubiertas.
A pesar de la pausa en los operativos de rescate, los espías tenían que seguir atendiendo a los visitantes y Shimron organizó allí un par de veces las fiestas de Navidad y Año Nuevo.
Afuera, el ambiente había empezado a cambiar. "Desde enero de 1985 podía sentir que se venía un golpe de Estado", explica Shimron.
No tomó demasiado tiempo
El 6 de abril de 1985, el general Nimeiri fue derrocado por oficiales del ejército. Fue un cambio que puso en peligro los operativos en Arous.
La nueva junta militar quiso deshacerse de los espías de la agencia israelí, reales o imaginarios, para reivindicar sus credenciales en el mundo árabe.
El jefe del servicio de inteligencia israelí dio la orden de evacuar el complejo turístico. Lo hicieron, sigilosamente, al día siguiente.
"Seis de nosotros dejamos el sitio al amanecer en dos vehículos", dice uno de los espías que no quiso ser identificado.
"Un C130 aterrizó por el norte, en una pista que no habíamos usado nunca. Nos subimos al avión y nos volvimos a casa".
"En el complejo solo quedaron turistas", dice. "Se habrán despertado por la mañana y se habrán encontrado solos en el desierto. Los empleados seguían allí, pero nadie más (el instructor de buceo, la manager y todos los demás desaparecieron).
Tras la partida de los espías, el complejo se cerró
Para los 492 etíopes judíos varados tras el abrupto final de la Operación Moisés, se hizo un nuevo vuelo dos meses más tarde organizado por el entonces vicepresidente de Estados Unidos George Bush, y un Hércules estadounidense se los llevó a Israel.
En los 5 años siguientes, se hicieron más operativos que se llevaron a casi 18.000 etíopes al estado de Israel para que pudieran comenzar una nueva vida.
Ferede Aklum era uno de ellos
"Los etíopes judíos son los verdaderos héroes en esta historia", dice Shimron mientras bebe un sorbo de té en un café de Tel Aviv. "No los pilotos, no los espías del Mossad".
"Pienso en lo que vivieron. Horrores que una persona común no podría tolerar ni siquiera un día".
"Nosotros solo hicimos nuestro trabajo".
Shimron no se siente un héroe. Los héroes fueron los etíopes judíos, dice. Foto: Rafi Berg, via BBC Mundo
BURNOUT-DEPRESIÓN
Un estudio calcula que si se redujese el estrés en el trabajo se podrían evitar el 18% de los trastornos depresivos.
https://elpais.com/salud-y-bienestar/2022-07-05/cuanto-pesa-el-estres-laboral-en-tu-salud-mental-del-burnout-a-la-depresion.html
La buena salud mental es una especie de puzzle formado por piezas genéticas y ambientales. Algunas ya vienen de serie, como la mayor o menor predisposición genética a sufrir algún problema mental; y otras, se construyen con el tiempo, a través del entorno en el que vives, la familia que te toca, la relación con los demás, la situación económica, el trabajo o los sucesos traumáticos que puedan surgir. Una amalgama de factores definen la buena o mala salud mental de cada uno, pero no todos juegan el mismo papel. El estrés laboral, por ejemplo, pesa en la depresión y, según un estudio publicado en la revista Molecular Psychiatry, si se minimizase este factor de riesgo, se reduciría un 18% los casos de trastornos depresivos.
Celso Arango, jefe de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y autor del estudio, expone que, de entrada, el estrés es algo positivo para el organismo, es la reacción ante una alerta y el cuerpo humano está acostumbrado a él. Pero todo tiene su medida. “El estrés aumenta el cortisol, que es neurotóxico. El estrés crónico, mantenido, acaba produciendo insomnio, ansiedad y cuadros depresivos”, explica el médico, que también es presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría.
El estudio, que hace una revisión de la literatura científica disponible sobre el papel de los factores de riesgo modificables, calcula qué porcentaje se podría evitar si un factor de riesgo clave desapareciese. Depende, en cada caso, de la enfermedad y las circunstancias. La investigación calculó, por ejemplo, que, si se evitaran las “adversidades infantiles”, como los abusos o el maltrato en la infancia, se reduciría un 38% los casos de esquizofrenia. Y si se practicase ejercicio físico de forma adecuada y constante, “se reduciría un 15% los casos de alzhéimer en el futuro”, apunta Joaquim Raduà, investigador del Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (Idibaps) del Hospital Clínic de Barcelona y autor también de estudio.
Pese a las limitaciones de la investigación—puede haber sobreestimaciones o subestimaciones en la prevalencia de factores de riesgo y “la eficacia en el mundo real de las intervenciones preventivas específicas dirigidas a estos factores debe demostrarse”, admiten los autores—, Raduà asegura que el estudio sirve para demostrar, por un lado, que los factores sociales solo explican una parte de los problemas de salud mental —”A veces, hay un reduccionismo de que todos los trastornos mentales son por temas sociales y no es así; influye la genética, el ambiente y la interacción entre ambos”—. Pero, a su vez, Raduà insiste en que “si se pudiese actuar sobre estos factores, se podrían evitar casos”. Arango admite que los cálculos son “utópicos” porque “uno no puede quitarlas del todo”, no puede borrar del mapa al 100% esos factores de riesgo, pero sí reducirlos. “Si conseguimos reducir el estrés laboral al 50%, habría un 8% menos de patología depresiva”, ejemplifica.
El estrés daña la salud. De hecho, la Organización Mundial de la Salud ya incorporó el síndrome de desgaste profesional (burnout) en la última actualización de la Clasificación Internacional de Enfermedades como un problema relacionado con el trabajo. Toni Corominas, vocal de la Junta Directiva del Clúster de Salud Mental de Cataluña y director de la Cátedra de Salud Mental de la Universidad de Vic, explica que las bases de burnout son tres: “Por un lado, hay un cansancio emocional y físico, como una sensación de carga y agotamiento ante las exigencias de la tarea; también hay una despersonalización, de manera que los trabajos se hacen de forma fría e impersonal porque esa persona no se siente a gusto con su rol; y, en tercer lugar, existe una falta de realización personal en el trabajo”.
Como en una especie de tobogán, ese burnout incipiente puede desencadenar un trastorno de ansiedad o depresión. Aparte de los factores de vulnerabilidad innata, explica Corominas, hay factores acumulativos: “Estos empiezan por una negación, cuando cuesta hablarlo, porque hay un estigma todavía para decir que uno se siente mal. Y luego entras en esas conductas que complican más la cosa: en vez de hablar, pasas a una actitud pasiva, no valoras las nuevas oportunidades como factor de motivación de cambio y entras en esa pendiente”.
Después de un tiempo en esa cuesta abajo, con una sensación de desánimo y falta de placer o capacidad de disfrutar de las cosas que antes generaban un gusto, describe Corominas, el camino se enfila hacia la depresión. “A esto se le acompañan otros síntomas como la alteración del sueño, el apetito o la líbido, el cansancio y alteraciones del rendimiento. Este cuadro, que podría ser inicialmente reactivo [a la situación laboral], puede pasar a convertirse en una depresión mayor: los síntomas se agravan con una sensación de desesperanza e impotencia, no ves arreglo al tema”.
Prevención
Todo ese tobogán, eso sí, se puede prevenir. Hay que anticiparse, de hecho. “Cuando notas que tienes un problema, hay que iniciar una conversación asertiva, con los superiores o los compañeros, hay que crear espacios de encuentro para analizar lo que está pasando”, apunta Corominas. Siempre que sea posible, claro. Descansos temporales, entornos laborales amables o facilidades para conciliar con las cargas familiares, apunta Arango, son algunas opciones para mejorar la gestión del estrés laboral.
Las empresas, por su parte, aunque más concienciadas, todavía tienen tareas pendientes, apunta Corominas: “Desde que se puso en marcha la ley de prevención de riesgos laborales, en los años noventa, menos del 1% de las empresas han implementado planes de prevención psicosocial. Ha sido la gran asignatura pendiente”. A través del Clúster de Salud Mental, los expertos han desarrollado guías de manejo de la ansiedad, para afrontar el estrés, de gestión emocional y de abordaje de la alteración del estado de ánimo y conductas adictivas.
Corominas remarca unas señales de alerta para cuando ese estrés laboral empieza a complicarse. Una de ella, dice, “el retraimiento”, cuando una persona se aísla o no se atreve a comunicar o expresar sus sentimientos. También pone el foco en una eventual “alteración del patrón habitual del sueño u otros hábitos cotidianos”. Otro aviso es la “magnificación de los problemas” y, por último, “el sentimiento de culpa, cuando se atribuye todos los males”. “Ojo con la culpa porque, a veces, es otro engaño de la mente cuando estás con el chip depresivo”.
JULY 4: CRAZY WORLD, AGAIN
Jul 05, 2022 at 11:01 pm
https://www.chicagotribune.com/news/breaking/ct-highland-park-shooting-fourth-of-july-parade-20220704-ai4yuthlqfac7ljmv5zj2tiybe-story.html
On an idyllic summer morning, from a rooftop high above the Highland Park Independence Day parade, a gunman aimed down at the floats and lawn chairs and strollers and opened fire.
The high school marching band’s members sprinted for their lives, still carrying their flutes and saxophones. Bystanders scooped up young children and fled. In all, six people were killed. Some two dozen others were injured, either by rifle fire or in the stampede away from the scene. The victims ranged in age from 8 to 85.
It was the Fourth of July, and the North Shore suburb of Highland Park became the latest American community to be terrorized by a mass shooting.
For hours after the attack, officers searched building by building near the parade route, which was littered with belongings abandoned in the chaos: A double stroller. Balloons. Bikes. Pacifiers. Sandals. A hat printed with stars and stripes.
On Monday evening, after an hourslong search, authorities arrested a person of interest: 22-year-old Robert “Bobby” Crimo III. North Chicago police spotted him and gave chase; he was ultimately arrested without incident in Lake Forest, according to the Highland Park police chief. Crimo was taken back to Highland Park as the investigation continued.
Police recovered a rifle from the crime scene, and federal authorities are performing a trace to try to determine its origin.
Authorities had not released the names of those killed as of Monday evening.
Howard Prager was playing his tuba aboard a float with six other musicians from the Maxwell Street Klezmer Band, entertaining the crowd with freilach — a “joyous” type of Jewish music.
The piano player was the first to notice everyone scatter. Prager thought at first they had spotted a celebrity and were racing over. The band kept playing.
Then he saw the faces of the people running: “panic and scared mode.”
“I am shellshocked by the whole thing,” he said. “I don’t know what was in (the shooter’s) mind that he was so hateful that would cause this type of carnage.”
Hospital leaders said Monday that 26 people were rushed to Highland Park Hospital, all but one of whom had suffered gunshot wounds.
Four or five of the patients were children, said Brigham Temple, medical director of emergency preparedness at NorthShore University HealthSystem.
While most were treated and discharged, others were taken to other local hospitals, including a child who was transported by helicopter to Comer Children’s Hospital at the University of Chicago.
“There’s been a lot of different events that have happened in the United States, and this obviously now has hit very close to home,” Temple said. “It is a little surreal to have to take care of an event such as this but all of us have gone through extensive training.”
Among those shot and injured were a Northwest Side elementary school teacher and her husband, according to a Twitter statement from the Chicago Teachers Union. An online fundraiser for the family said the teacher’s father and brother-in-law were also shot, and were undergoing surgery.
In response to the gun violence, many northern suburbs canceled their planned Fourth of July celebrations due to safety concerns or out of respect for the victims. Metra halted inbound and outbound train movement near Highland Park due to the shooting. And for hours, the parade route remained eerily quiet.
Highland Park is an affluent suburb nearly 30 miles north of downtown Chicago. In 1998, Vanity Fair magazine said the largely white and Jewish community “has the feel of a gated community without the actual gates.” Michael Jordan made his home there for a time when he was with the Bulls.
Some witnesses worried that the community may have been targeted because of its significant Jewish population. The northern suburbs have seen a rash of anti-Semitic sentiment in recent months, including on Holocaust Remembrance Day in April, when someone left anti-Semitic flyers in driveways in Highland Park.
Crimo appears to perform under the name Awake the Rapper. Videos connected to that name online, some of which feature Crimo’s face, include eerie and violent imagery, including drawings of a person with a long gun and animations of injured people.
Police on Monday evening shut off access to the streets near what was believed to be Crimo’s home. An armored police vehicle drove down his street, and officers gathered, chatting on the nearby street corner, though the home was out of sight from the police perimeter. Police guarded the perimeter with rifles. Reporters and neighbors gathered nearby, and a helicopter hovered overhead.
Speaking outside a Highland Park fire station late Monday afternoon, Gov. J.B. Pritzker decried the shooting, saying he spoke with President Joe Biden about it earlier. They both agree on one thing, Pritzker said: “This madness must stop.”
“If you’re angry today, I’m here to tell you, be angry. I’m furious. I’m furious that yet more innocent lives were taken by gun violence. I’m furious that their loved ones are forever broken by what took place today. I’m furious that children and their families have been traumatized,” Pritzker said, flanked by several elected officials including U.S. Sen. Tammy Duckworth. “While we celebrate the Fourth of July just once a year, mass shootings have become our weekly — yes, weekly — American tradition.”
Pritzker noted how some might feel like “today is not the day” to talk about gun control or gun rights, but then he said, “There is no better day and no better time than right here and right now.”
“It is devastating that a celebration of America was ripped apart by our uniquely American plague,” said Pritzker. “A day dedicated to freedom has put into stark relief the one freedom we as a nation refuse to uphold — the freedom of our fellow citizens to live without the daily fear of gun violence.”
In a Facebook post from Skokie, where Darren Bailey was scheduled to march with supporters in a Fourth of July parade until it was canceled, the Republican governor nominee joined with backers as he took a moment for prayer for the families of victims after declaring, “Let’s move on and let’s celebrate.”
Bailey is an ardent gun rights supporter who opposes firearm regulations and supports the elimination of the state’s firearm owner’s identification card registry. In his prayer, he called on God to heal “the mental illness that is creating these problems.”
“So let’s pray for justice to prevail and then let’s move on and let’s celebrate, celebrate the independence of this nation. We know the mission. We have got to get corruption and evil out of our government and we have to elect men and women of honor and of courage to get this country and this state back on track,” he said in a poor-quality video.
“Bless us and protect us as we go about our day celebrating,” he said in his prayer.
Hours after the video was released, his campaign issued a statement that aimed to quell criticism by stating the video was posted when Bailey and his campaign knew few details about the shooting.
“I am heartbroken by today’s tragic events and the pain and loss felt by so many. My intent was to pray for the victims and those affected by today’s tragedy and for the shooter to be caught and prosecuted without further loss. I apologize if in any way we diminished the pain being felt across our state today. I hope we can all come together in prayer and action to address rampant crime and mental health issues to make sure these horrific tragedies don’t happen again,” the statement said.
Biden on Monday afternoon said he offered Pritzker the full support of the federal government.
He also said he was “shocked by the senseless gun violence that has yet again brought grief to an American community on this Independence Day.” He then touted his recent signing of “the first major bipartisan gun reform legislation in almost 30 years into law, which includes actions that will save lives. But there is much more work to do, and I’m not going to give up fighting the epidemic of gun violence.”
Vice President Kamala Harris, who is slated to be in Chicago on Tuesday, echoed the sentiment.
“We are thankful to law enforcement and the first responders who arrived at the scene today and undoubtedly saved lives,” she said in a statement. “Today’s shooting is an unmistakable reminder that more should be done to address gun violence in our country.”
More than ten hours after the carnage, dazed residents lingered around Central Avenue in Highland Park.
Claudia Rinehart, who lives in nearby Lake Bluff, gazed in disbelief at a colorfully decorated abandoned bike, hundreds of empty lawn chairs and an American flag flying in the distance.
“What caught me as I look this way was the American flag as the backdrop of Main Street USA,” Rinehart said. “This is as mainstream as you get. To think between here and that flag, such horror happened, it takes your breath away.”
Normally, full of commerce and visitors, downtown Highland Park was occupied mostly by emergency vehicles late Monday, blocking traffic on Central from Green Bay Road to St. Johns Avenue.
“In a moment, everything is just littered,” Rinehart’s husband, Keith Einwiller, said. “People ran out of their shoes.”
Rinehart said that with so many shootings around the country, she’d remarked to her husband before that “one one day it’s going to happen in our backyard, and today it did.”
Amy Bazelon has attended Highland Park’s Fourth of July parade since her childhood. She has warm memories of riding along in her grandfather’s novelty cars as part of the celebration in years past.
On Monday morning, as the shots began, Bazelon took off running with her granddaughter in her arms.
“I don’t think you ever know, unless you’re in it, how you will respond,” Bazelon said. “People were frozen and couldn’t move, people were running, people were helping, people were not helping.”
She said she quickly lost track of her other family members, but that everyone found each other shortly afterward and was unharmed.
“We have a sense of security, which we’re no longer entitled to, but neither is anybody in any community,” Bazelon said. “We’re not special. We’re not protected.”
Near St. Johns Avenue, some people were unable to retrieve the cars they abandoned during the carnage because police still had much of Central Avenue closed off. One group, which explained to an officer that they were trying to retrieve medicine from a car, was told they would have to return later.
Ashley Koziol, who said she grew up in Libertyville and has lived in Highland Park for several years, was thankful she slept in on Monday.
Otherwise, she said, she would likely have been walking around the area when the shooting began. Koziol said safety was one reason she chose to move to Highland Park.
“I can go on walks late at night and I feel safe,” Koziol said. “I don’t have a fear at all. But, unfortunately, I can’t see that anymore.”
“You’re not safe anywhere,” she added. “Just because it seems like a safe place, unfortunately, that doesn’t stop anybody.”
Democratic U.S. Rep. Brad Schneider, whose district includes Highland Park, said he was at the parade with his campaign team when the shooting started.
“Hearing of loss of life and others injured. My condolences to the family and loved ones; my prayers for the injured and for my community; and my commitment to do everything I can to make our children, our towns, our nation safer,” Schneider tweeted. “Enough is enough!”
Highland Park was the setting of a large gathering in support of gun control on June 11. The March for Our Lives rally was one of hundreds that took place across the country with the goal of pushing legislators to take bipartisan action on the matter.
And less than a decade ago, Highland Park found itself at the center of the national gun-control debate, when a local pediatrician unsuccessfully challenged the town’s ban on assault weapons in a case that made its way to some of the nation’s highest courts.
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